sábado, 28 de diciembre de 2013

Fantástico


     Fantástico, más que empezar a cantar, -por qué te vas-, acaparó toda la atención de los espectadores y los hizo partícipes de sus románticas letras. Los adultos, conmovidos, se tornaron dóciles como niños y los pocos niños, fascinados, soñaron como adultos. Su voz fue tan sedante que el público se relajó totalmente entre sonidos melódicos, bálsamo musical que los hacía flotar entre nostalgias, los reafirmaba entre actitudes olvidadas de paz; nadie era más que nadie y nadie, absolutamente nadie, era menos que nadie.

     Como bien imaginas para mí fue una emanación enloquecedora. Aislé mi mirada y todo se colmó de ti. Las canciones -frente a frente-, -toda la noche oliendo a ti- y -comiénzame a vivir- parece que las había compuesto paralelas a nuestra vida. Mi aptitud se tornó lírica y en cada temblor neuronal experimentaba con total nitidez tu mirada, tus caricias y el murmullo de amor con el que me estremece tu valioso corazón. Mi –corazón de poeta- se alzó en ensueño –rebelde-, sentí el elixir de tu saliva, para aunar las estrofas, y desde ese cantil que me somete a un horizonte de amor inverosímil, ribetee rimas para hacer limpios versos, y más versos, que no son sino tus besos. Así, Vida mía, medí el amor con los labios de la Mar, y la Mar me baño de versos desde los labios de tu boca. Tu verso, beso, es el olvido de mi ego, es renacer en tu ser, es fundirme y confundirme que de amor, sólo soy para ti.

     Me cuestiono la necesidad de salir a pasear, de salir de aquí mismo para divagar tranquilo bajo el cielo, envuelto en la cálida frazada que me tiende el Sol. Mas, Amor mío, te declaro con corazón de poeta en la mano, que salí de mi mismo cuando te conocí y que entré para siempre, como luna diluida, en la Mar de tu pecho. Ya no tengo la necesidad de buscar el abrigo del sol, pues poseo dos Soles, y advierto que su brisa, en la que me envuelven, es más bella que cualquier poema; una Digital de viso rosa y una sola Amapola que me ama como cálida llama.

     Vuestro amor enciende mi alma, es tea que luzco tras mis ojos, es pulso que al oído rima como poesía…. Qué virtud, Vida mía, poseer a un hijo como él y a una Mujer como tú…. Esperaré, sí, aguardaré a ser correspondido con un beso profundo, de amor, a que reavives otra ola de Mar, a sentirme ahogado entre la calma de tus brazos.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Un sinfín de besos


     Aquí, en Madrid, con la tenue luz de un flexo y cubriendo mis hombros con una frazada raída, adelgazo mis dedos en la vertiginosa mar de tu Vida.

     Se me alza un torbellino de sentimientos que trashuman sedientos hasta alcanzar el lustro de esos ojos entreabiertos, de esa mejilla tersa y blanca,… tu inextinguible tea interna.

     Busco una vena de cristal en el tiempo, una veta original, no consuetudinaria y acosadora sino un filón cegador y sincero que acribille tus labios sin ni siquiera rozarlos.

     Así es, he de hallar dentro de mí todo ese Amor que hace hervir mi sangre, necesito ubicarlo, acorralarlo y sacarlo en miles de sílabas que sólo van destinadas hacia ti, Amor mío.

     Millares de besos trascritos, un sinfín ósculos caligrafiados que alzaré al vuelo como plumas, aun pesen como buques en el pecho de la Mar mía. Para que allá, entre la sutura de sus lindos senos, se sumerjan dóciles y lozanos, y se serigrafíen indelebles en el corazón que amo.

martes, 24 de diciembre de 2013

Feliz Navidad Amor Mío





    Unas juncias de rivera para quemar en mi hoguera e inciensar desde mi corazón la mesa donde mi Ingeniera de Amor se entrega con fervor, una de esas juncias que inversas portan los buñuelos de mi pueblo, unas juncias lábil y plateada para asir, Niña mía, tus muñecas a la mía. Una juncia que se cierre sedosa, con un deslazado nudo para vueles libre, Paloma mía, y curves el cielo, como biombo azul, hacia mi pecho.
     Quiero ser avieso pirata en el océano de tu vida y anclar tal bajel, con tantos tesoros, que a diario sea Pascuas cargadas de AMOR.

Feliz Navidad


Ahora


      Ahora, deprisa y antes de retirarme a descansar, un poquito de íntima lírica.

     Cavaré este deshidratado y externo baldío, mi piel, y extraeré, de mi mismísimo pecho, todo lo que el corazón dicta a la razón y con la máxima prontitud que dan mis dedos intentaré acariciar ininterrumpidamente tus oídos, hasta que se enrojezca tu faz y se estremezca tu cuerpo, hasta que te hierva la sangre con mis inagotables y justos elogios.

     Aunque este texto te resulte silencioso, estate atenta en la forma que lo trazo. Relincho, Amor mío, por dentro como caballo e incluso, cuando dormito, de tan vasto mi querer que ululo como lobo de tan desmedido celo.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Aromas



     Ser durante toda una eternidad el dulce aroma de romero que invade tu Ser. Ser la hilaridad imperceptible que, sin más oficio, penetra a diario en tus sueños. Un vaho suave, sin durezas ni puertas, solo esa alma desprendida de mi cuerpo que, con ahínco, se infiltra en su único camino; el de tu Ser, Amor mío.

      Me he acostumbrado, Amor mío, al ser brizna ligera de eneldo que, como fumarada escolástica, persigue cargar de aroma inexplicable esa sacristía que guarece un corazón inimitable. Digamos que la cautivadora humareda que disperso es mi deseo de lograr el verso más fino que, desprendido de mis yemas, cree una lámina hialina de saliva sobre tu delicada piel, lírica trascrita que, como si fuese el roce de mis labios, estremezca tu Ser, Vida mía.

     De meta, así de fresca ha de ser la savia que inocule en tus melíferas ventanas. No me sirve cualquier dulzor, he de alcanzar un sabor de vesania. Así, afrontaré cualquier desavenencia y como Quijote, ido de amor, embestiré a los cíclopes aspados que intentan trabar el río vocal de mi corazón.

     Pasión secreta, sepultada semilla de indecible fragancia, que cada noche nace núbil entre las sábanas de tu lecho, o cada mañana crece como hiedra alborada, una enredadera de vapor celeste que se alza por todos los soportales por donde caminas. Es dialecto tierno y frondoso que surge céfiro desde mi corazón y se dispersa en secreto por el valle sesgado de tu pecho.

     Amor mío, lloro primaveral y añil como lirio celoso que desea florecer junto a la flor de fuego que me ha arrobado el corazón. Yaceré soñando en este nido vacío, cumpliéndote a diario con fiebre poderosa, obedeciéndote, Amor mío, y ungiéndote con una lluvia amor insondable.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Si mi cuerpo fuese una flor sin espinas


     Si mi cuerpo fuese una flor sin espinas. Una flor que tan sólo se riega con la fina cinta de agua cristalina que penetra por mis ojos. Una flor que, con la virtud de un par de fulgores, se perfila desde muy temprano con suaves colores….

     En todo estos casos, mi Amor, habría de agradecer la entrañable y cálida fragua que para mi eres; la única que me moldea a su antojo. Un lecho de incandescentes rescoldos que funde mis pétalos, los marchita lentamente e incluso los consume sobre hojas secas y blancas donde, de una en una, templo el imborrable filo de mis puñales de Cupido, dagas de amor que revierto sobre tu corazón. Soy una flor afinada por un Amor y, a la vez, soy capaz de labrar una efigie única en Piedra perfecta.

     Sueño con la sencillez, con la esperanza de que un día me agite y tremole libre en todas direcciones, jugando con el viento. Tan sólo quiero ser un aroma natural que se disuelva por el aire, un olor singular que se borre imperceptible. Quiero ser musgo verde y húmedo, de barca perdida, que abrace a mi Piedra, bogar por el camino de su destino, ser solo para Ella.

     Cruzaré su paso con mis pies desnudos, vadearé, aun me ahogue en la demencia, su espesa mirada de miel. Le cederé mi cuerpo para que no caiga sobre cualquier tierra sino para que pise alfombra de nube, para que me ambicione a su antojo y me tome, incluso no me merezca nada.

      Ebrio de tanta belleza te entregaré a diario esta voz que no me cuesta nada, la abandonaré ante tus ojos para que la escuches sin necesidad de acercarla al oído. Latidos de amor que se calman con solo una fiesta de luz, con un par de crepúsculos canelas, con el carnoso muerdo de cielo que atesora dulce boca o con las dos yemas blancas que como carnosas manzanas libaría hasta morir….

viernes, 13 de diciembre de 2013

Ya está



Ya está, ahora me recostaré
en tu pecho y esperaré
a que nazcan de improviso
las palabras de los amigos.

Cristalino como oasis inmóvil
reflejaré sólo la noche que soy.
Sumergido, sin grito alguno
en un abismo virgen, puro…
sostén mi cuerpo, abarlóalo,
aun sin eslabones, a esa Mar
de la cual me he enamorado.

En fin, en olor de manzanas
y de inmarchitables azucenas
me consumiré en la espera.
Cenizas de lirio de primavera
que, sin savia, espera los besos,
los blancos y pequeños senos,
yemas desnudas y latientes
que se mezclan con la sangre
cálida que yace en mi corazón.

martes, 10 de diciembre de 2013

Feliz Navidad y Próspero Año




Para mi Hijo y mi familia, ....., mis amigos del Dulce, de las Vías Pecuarias y de la Empresa.



Miel para un arbusto



     Y si me seco como la rama de un árbol, y si esta madera alegre que sustenta tu corazón se languidece otoñal hacia el suelo.

     Cuando termine el día, Vida mía, cuando parta de Badajoz hacia casa, alzaré la vista y orientaré mis labios y mis manos hacia la calle Cañada, me estrujaré el cuerpo, lo apuraré como si fuese jugo agridulce de limón y vaciaré hasta la última gota de mi pecho.

     Cuando esté en casa, Amor mío, continuaré con la vista perdida y helada en una única ubicación, y desperezaré mis yemas sobre el teclado, las agrietaré hasta que no me reserve alma alguna para dormir.


     Ya en la cama, con una bellísima fotografía en la mesilla, siempre a tu lado, ladearé el cuerpo y abocaré suavemente mi labios hasta rozar tu mejilla…, hasta sentir tu cálida boca y así verteré el poco amor que a la noche me resta en el pecho, y abandonaré mi mente para que divague por el lindo abismo de tu ser, que ahí se restaure, en tan fértil belleza y que, mágicamente, al día siguiente, vuelva a ser tu arbusto frondoso, primaveral, rebosando la savia de mi ….

viernes, 6 de diciembre de 2013

Tiembla el pulso


     Amor mío, ahora mismo estoy copiando test para mis alumnos, mas me es imposible pasar una sola página sin que me surja la necesidad caligrafiar sobre esta galería los suspiros de la neblina, del rocío y del añil cielo que hoy he respirado. Difícil, me resulta sumamente difícil leer un solo párrafo, ni siquiera una mísera línea para mis alumnos sin que el pulso me tiemble. Vida mía, a lo único que aspiro es a acurrucarme en este rincón, a encoger mis piernas en el sillón y a escribir cuanto, cuanto me encanta amarte.

     Es, ciertamente, lo que me mantiene firme, sin importarme en ningún momento el intercambio de mensajes. Pues, Amada mía, me llegan a raudales tus sentimientos, es como si toda la faz del mundo radiara la primaveral hermosura de mi Mujer. Te siento y respiro con ilusión en todo momento tu besos disueltos…; y a cambio intento devolverte cuanto de ti recibo, te escribo generosamente mis besos de amor.

Churros


     Ahora, cuando Jaime termine sus clases colectivas, iremos corriendo al mercado a comprar churros y así, mañana a las siete y media lo tendré todo dispuesto. Las tres tazas de chocolate negro, como a ti te gustan, y una fuente llena de churros calentitos y crujientes.

     Sin pereza, trabajando más de noche que de día, como los artesanos panaderos que sacan todo el pan antes de que llegue la madrugada, entraré, mi Amor, en la cocina y me pondré el delantal blanco de pastelero. Primero echaré las raciones de leche en puchero, con dos o tres cucharadas soperas de cacao y algo de azúcar, por el goloseo de José, y a virar sin parar y a fuego lento hasta que hierva, para que no se pegue; a mano desnuda aun me queme.

     El chocolate debe guardar la textura correcta, o sea, si desparramo una cucharada en un plato y paso el dedo, la crema se debe juntar muy lentamente. No sé cómo lograrlo, si me quedo corto la taza queda como uno desayuno normal de leche con cola cao y, en cambio, si me paso con el cacao en polvo el chocolate resulta empachoso, menos de media taza y ya saciado se pierden las ganas de continuar con el desayuno. Así que tú guiarás mi mano, me la cerrarás para asir la cuchara y la guiarás en la bolsa del cacao, tomando la ración perfecta, ni colmada ni escasa como siempre lo haces.

     Los churros mejor que sean de aquí, del pueblo, recién hechos, pues me han decepcionado los ridículos churritos que he visto en el mercado, escasamente eran del tamaño del índice y el pulgar cerrados. Así que, con ganas, me anticiparé al alba y seré el primero en la churrería. Sabes, echo de menos unos churros que en antaño hacían en mi pueblo, en las épocas de matanza o durante las fiestas de la Navidad. Eran raciones pequeñas, de uno 20 cm, con cabeza crujiente y curvos como un bastoncillo. Se han dejado de hacer por las nuevas tecnologías y por lo laboriosas que eran, pues en el aceite caliente se echaban, con una churrera manual, unos seis o siete churros y deprisa, antes de que se dorasen, se tenían que abrir las cabezas con unas pinzas. Agotador el esfuerzo de comprimir la churrera y debía de ser muy sofocante el tener que abrir uno a uno los churros. Ahora, como sabes, son unas prensas manuales que vierten una rosca grande y, una vez dorados, en la escurridera los cortan deprisa con las tijeras.

    Lo bonito de ese manjar de antaño era que te lo servían calentitos en unas juncias, en esas hojas verdes que salen en las riberas. -Somos tres, dos para mi Amor, dos para mi peque y dos para mí, ¡quiero seis!...- te los colgaban en una o dos juncias y listo, deprisa para casa para que no se enfriaran…, con ese aroma de masas frita y feliz porque son para ti.

     Después untaré tus labios con crema de chocolate, ahora me voy por los churros…. TE QUIERO, AMOR MÍO.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Susurro


     Mi Amor, todo va muy bien. Tan solo me quejo de unas cosillas nimias. Una es que cuando cae la noche se me despista de tal forma la cabeza que no atino ni donde deposito las llaves, ni donde sitúo la cartera y menos donde suelto el teléfono; sí, tal es el fallo de mi razón que antes de acostar, para hallar el teléfono que uso como despertador, José tiene que hacer una llamada perdida. Qué decir de la cocina, despisto la sal o la confundo con la azúcar, la cuchara, el mechero de prender los fogones, equivoco el brick de la leche con el del vino o lo meto todo en el frigorífico. El despacho, la inasible montaña de papeles…, supongo que es la culpable de todo, pues timbra tan fuerte en mi interior que cortocircuita mis dendritas neuronales.


     Mas, mi Sol, me hace a diario amanecer, me lleva a echarme como tenue sombra bajo su opalina luz de Luna, un ambiente único que deshilvana todas mis sinapsis y así, cada delgada prolongación neuronal, queda tonsurada y clara. Es su ardiente alba de palabras, o el ocaso de su sinceridad o, tan sólo, el abecedario alado de su corazón el que taumatúrgicamente desborda mi razón. Que bello, Vida mía, es tu estanque cristalino, es ese pensar profundo y entrañable el que me cubre de nenúfares, que me alza el corazón aspergiéndolo como arcoíris cegador dentro de mi memoria.

     Preferiría, Vida mía, estar físicamente a tu lado y encallecer mi oscura garganta a base de haces luz. Sí, conjugar cientos de diminutos colibríes que zumbaran amor, sencillo amor, alrededor de tus oídos. Mas me conformo con arrojar sobre este espacio en blanco del ordenador una nube mohair de paracaídas, para que sentada al otro lado presientas mis piernas, mis brazos que te rodean, mi satisfecho colibrí que, desde aquí, te susurra cuanto de ama…. En fin, deseo que este tosco sonido del teclado se transforme en beso suave y dulce, como de aceite de oliva con azúcar, que penetre en ti, Mujer, sin necesidad de abrir la boca, que impregne tus ojos, e incluso mudo, se infiltre por tus tímpanos y que se detenga para siempre en tu alma; mi apresurada sangre que exalte de amor tu corazón.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Saciar el hambre


     Ya van todos a saciar el hambre a sus casas y como el alba se fue, el Sol, ahora que van corriendo, les caerá a cuchillazos. En las calles poco a poco se restaura el silencio quebrado, ni siquiera quedan las plegarias de los indigentes, y de forma unánime se retiran a yantar alrededor de las mesas.

     Qué manjar me trascribirá mi Amada, con que vianda saciará mi vientre. Yo, ayer, con entrañable primor, así una cuchara de madera y removí los tallarines hasta quedar “al dente”. Me abrí el pecho y, junto a los ajos, la cebolla, los pimientos y el tomate, espolvoree todo el corazón posible.

     Sé que se servirá cuatro cucharadas de pastas, tal como le dije, pero tozudamente ni siquiera las calentará. Llevará una botella agua, los cubiertos y de postre, con toda seguridad, chocolate, obviando las naranjas de temporada y seguro que, igual que mí, se le olvida algo. Después, inocente y feliz se sentará en la mesa y con cada porción que arrime a su boca me infringirá una insoportable cicatriz. No advierte cuanto me duele que esté solo, que vaya así al conservatorio o que aguarde en la calle hasta bien entrada la noche. Mas se siente bienaventurado y sonriente, como si brillase a mi lado, posa sobre sus finos labios mi corazón picado; sin desperdiciar cucharada. Me muerde y me muerde, y royendo feliz, me totalmente hace suyo.

     Yo, mientras, intento hacer un prodigio y en silencio, como un terrón de dulce nieve, o como el gustoso vaho que exhala el perol, o sino con el brío de una pizca de salero, me sitúo, Amor mío, entre tus dedos, me poso en tus labios y acaloro de pronto tu hambriento corazón, como ese Sol que nos acuchilla al mediodía. Ni tú estás sola ni a él le falta mi compañía, pues aquí, sobre el teclado, molturo mi pobre forma de ser, desmenuzando el espacio que nos separa y me escondo juguetón en vuestra alma, de forma sana y sin resentimientos, arrojando en vuestro interior toda mi vida, lo único que para vosotros poseo.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Amatista


     Mi Amor, esta tarde, durante el concierto, un diminuto angelito me ha acogido como fiel amigo. Yo tiritaba de frío, pues ese local, como te he dicho en el anterior correo, era un incuestionable arcón frigorífico. En cambio a él, sentado en la fila anterior y luciendo su diminuta cabecilla de alfiler de oro trefilado, que apenas le cubría las orejas y la frente, le era indiferente el gélido ambiente.

     En realidad casi no permanecía sentado. Las manos férreas de su abuela procuraban en vano calmar sus indóciles aleteos de tórtola arbal, mas él alzaba sus pálidos y finos deditos labrando el aire, no como rejas sino como azucenas, plumas que desterronaban la árida atención de todos los espectadores. Asía algo que pasaba desapercibido a todos, quizás blandía una larga, firme y blanca espada que seguro que no laceraba sino, en todo caso, ablandaba y deshelaba las lágrimas de traviesos conejillos albinos, o acaso acariciaba las alas amatistas de las inquietas mariposas que revoloteaban en su inmaculada imaginación.

     Se me ocurrió penetrar en su fantasía con algo atrajese su atención. Sembrando judía mágica que al crecer le incitaran a trepar o sacando palomas al vuelo de la chistera de mi imaginación, fábulas que aleteen confundidas entre sus alevillas amatistas.

     Interesándose por mis sencillos gestos, me tendió su cándida mano; me dejo pasar a su pradería de ensueños…. Casi me desmayo al advertir su inofensivo jardín y al rememorar lo amarillo que eran los huertos donde a diario sudaba con mi niño…. Fui en tiempo un buey almizclero, áspero y negro que vivía en mundo yermo, mas ahora, mi Amor, una ternura indeleble talla mi corazón hasta tal hondura que hoy lo advierto arado y sembrado con puñados de bellezas, año tras año con los granos de Amapolas y Digitales.

     Con su minúscula y suave manita abarcó mi índice, transmitiéndome esa párvula energía que poseen las innocuas almas de los niños. Un poni asido con collera de seda que araba surcos de profundos versos, que desterronaba la turba de la vida labrando hermosos poemas….

     Puñaditos de sinceridad, de simple trivialidad que, como lírico labrador, segaré a diario para ti. Saciaré tu hambre, Vida mía, con el grano dorado del verano que ahíto en mi pecho. Así, humilde y sin necesidad de que se divulgue esta mies, te la reservaré toda, Amada mía, para que seas lozana flor de mayo…, milagro cegador, vela rubí que camina por el pavimento de la calle Lucenqui.

Te amo, Amor mío.

viernes, 29 de noviembre de 2013

No me dejes caer


     No me dejes caer, entrelaza tus dedos alrededor de mi cuerpo y cíñeme fuerte a tu pecho. Tómame, pues te preciso, Amor mío, como un milagro que me han concedido para mantenerme vivo, como la maravillosa e imprescindible razón de mi existencia. ¡Qué suerte la mía! que poseo una flor divina de la cual cada día me asombro, más y más, de tener algo tan hermoso y mío.

     Tengo que aprender a cultivarte, a velar en silencio nutriendo tu alegría, tu exuberante belleza, a penetrar con mi mirada tu entraña, cariñosamente y sin causar daño, para que mantenga perenne tu felicidad. Romper mis manos, desasir el amor de mis dedos e inocularlo como savia en tu delicado tallo.

     Me desgrano, Vida mía, en continuos suspiros, sin temor ni sufrimiento. Desmenuzo mi corazón en miajas de sentimientos, en pequeños y compactos fragmentos que leer, en trozos de labio que, desde el papel, besan tu piel y la reverdecen.

     Sin fatigas y sin dudas, a diario, un delirio que deshilo para que en cualquier lugar me presientas a tu lado, caminando juntos, sirviéndote con ojos ciegos de amor.

Avancemos, Amapola mía, hacían los bordes de esta realidad que te auguro siempre primaveral.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Como irrumpen tus palabras


     Como irrumpen tus palabras, aun sean pocas son tan intensas que se agolpan inmedibles ante mis ojos. Primero esa expresión sincera, “descansa”, que posee un don inmenso, un lindo y preliminar vocablo que sacia toda mi sed rehabilitando la lasitud hacinada al cabo de la jornada.

     La siguiente entrada, “mi amor”, me entra tan dentro y tan repentina que atropella mi corazón. No son sólo cuatro letras bien ordenadas, sino son grafías dispuestas con tan suma meticulosidad que el término se transmuta mágicamente, hendiendo la cornea de mis ojos con habilidad quirúrgica y cayendo, por mi nervio óptico, como saeta directa al corazón.

     El término “feliz” es una vedija mullida, un cúmulo de éter o una nube. Es una fantasía tangible bajo mis pies, la alfombra que prosigo como único camino: es mi destino. Mi adorable Vida, descorriste el opaco telón que me envolvía y me dejaste ver la ilusión que me rodeaba; y así, bajo la bóveda añil, deliro y sueño, incluso despierto, que la vida es una fantasía primaveral.

      Finalizas con clamor, “la Persona más maravillosa del mundo”, ante el cual yo me quedo en silencio y apareces, tal como eres, tú. Yo, Vida mía, irradio los sentimientos que me poseen, doy tan sólo lo que de ti logro ver. Es tan inmenso tu pecho que me faltan ojos y vida para lograrlo abarcar completamente. Es más, seguro que moriré, así “feliz”, tal como dices, y sólo habré recorrido un insignificante cielo de tu precioso cuerpo, habré sobrevivido en un hueco del jardín de tu pecho.

     Tu belleza, tu inmensa ternura, es la que me suscita esta forma maravillosa de ser. Tú eres, Amor mío, la razón de mi vitalidad, el clamor de tanto amor.

martes, 26 de noviembre de 2013

Me gustaría ser el siamés de tu forma de ser


     Me gustaría ser el siamés de tu forma de ser, que cada tecla que teclease fuese un determinado impulso neuronal, un concreto ademán, un detallado vocablo, una concisa mirada o una gentil sonrisa. Este es mi único anhelo y es tan grande, tan vasto, que no queda espacio alguno en mi cuerpo, ni siquiera el antojo de insignificante alfiler coge en mi pecho.

     Lo puedo escribir fácilmente, mas dista abisalmente de lo que pretendo expresar. No cabe duda de que nunca lograré ser igual que tú. Tan impecable es tu forma de estar, tan correcta es tu forma de corresponder e incluso tu silencio es excepcionalmente elegante.

     Tus profundos y castaños ojos, tus finas y dulces manos, tu corto y aromático cabello, ¡ooooh! y qué decir del perfil de tus labios… es imposible de hallar a alguien similar, ni siquiera lo pueden emular…; tal delicada lindeza.

Atestado de poesía o pletórico de lírica


      Atestado de poesía o pletórico de lírica. No, no es un simple afán de escribir sino más bien es un apetito exacerbado de amor que me lleva a devorar las pocas horas de sueño que dispongo. Inclinación que aprovecharé hasta que me reste el último gramo de aliento, hasta el fin de mis días, hasta el zaguero de mi vida….

    Sé que he cosechado miel a lo largo de caminos áridos, que incluso en baldíos yermos he hallado lozanía primaveral…. Sí, mi Amor, aun en las noches de luna nueva, cuando el firmamento se cuajaba lágrimas de estrellas, yo me echaba sereno sobre el terciopelo de tus pétalo; sentía las caricias de la una única flor de mi lecho. Nada me debes pues me siento anegado de aMar, ….

domingo, 24 de noviembre de 2013

Andar descarrilado


     Andar descarrilado y sin necesidad de identificación por los pastizales aledaños a Malpartida. Pasear descaminado entre los bolos, renunciando a proseguir las sendas marcadas, tan sólo ir hacia ese horizonte que trazan mis ojos. Renunciando por un instante a la vida normal, a la rutina diaria.

     Con el morral y la cámara. Con una navaja para las bellotas y para un par de pequeñas, brillantes y glaucas pomas. Con un bocadillo que reponga la fatiga física de caminar toda una mañana; bocados de buen gusto, de filetes guisados y de tiras de pimientos asados. Y siempre con este termo mío, con estos sorbos de este cárdeno vino que representan mi Vida, con la sangre que me donas, Amada mía.

     Brinco y brindo en este ambiente que se desborda en mi pecho. Viéndote y escuchándote, disfrutando siempre de las selectas tonadas de amor que tú arrullas en mis adentros; es el perenne romance que vivo. Amor mío, estoy repleto del inverosímil sentimiento que me concedes.

     No me importa sentarme en el granito frío de estos domos, pues no hallo lugar más cómodo. Persevero por una única razón que necesito, ser audaz de corazón y esperar y esperar a que me abrace la cándida luz de mi Sol. Qué más puedo desear en la vida, si me es imposible gozar de tan asaz Amor.

     Aboco un sorbo de vino y asevero que al instante mi anímico corazón lo trasmuta en su Beso, en su Saliva, en su cálida forma de querer. Una Amapola apoyada mis labios, su alegría, su euforia, su belleza de Flor. La llevo en mi pecho, apresada en mi corazón, como Sensual Mujer en un ojal, en cierto modo es un Bellísimo Sueño que se mueve tanto en lo consciente como en lo inconsciente.

     Si hendiera aquí mi pecho y se esparcieran tus íntimos lances, si tu abigarrada alma se dispersara entre la hierba, el campo se exaltaría más que primaveral y las eróticas flores dispersarían sus suaves aromas y los insectos, las abejas y las mariposas enajenadas, libarían sin dilación la miel de tu dulce forma de ser.

     Es peligroso, verdad, que este amor que llevo por dentro se disemine a los cuatro vientos. Que estos agasajos que no son sino alegres formas de arte se desplieguen por todos los rincones, alterando así la elegante y natural evolución de las estaciones.

Mi Amapola, esta espléndida gala con la que ahítas mi pecho, permanecerá eternamente tras mis labios, pues la codicio más que mi propia vida y sólo deseo que tú, Amor mío, y mi niño os solacéis de este asaz amor, de esta tibia emoción primaveral….

sábado, 23 de noviembre de 2013

Sé que hace frío


     Sé que hace frío, sé que la punta de mi nariz y los dedos de mis manos se me helarán, que el cencio arrullará en mis orejas e incandescentes me arderán y que mis pies, pisando terrones duros y helados, quizás no lleguen a entrar en calor.

      Mas no lo puedo remediar, ese añil del cielo matinal y este canoso campo escarchado, que no es de abril ni de mayo, me reclama a gritos, tan consternante y arrebatador….

Quizás sea porque mi linfa extremeña es una mixtura de incontables culturas. Porque mis venas se colman con la sangre de los vetones, de los lusitanos y de los célticos e incluso con una mezcolanza más civilizada, y aún tibia, de romanos y de hebreos.

Así, entre estos autumnales campos, me impregno de los irreproducibles visos y las indescriptibles esencias que ahítan mi alma, y que me hostigan a exhalar el amor, a teclear melodías, a volar, Amor mío, a volar los gritos de poesía que quiero anidar en tu inabarcable Corazón….

Que ganas tengo de recogerme


     Que ganas tengo de recogerme, de llegar a casa y quitarme los zapatos. Sólo nos queda un ratito de ocio en la cocina, un ratico muy, muy distinto; entrañable diría, Vida mía.

     Abrillanto con un paño la encimera y la tildo con dos patenas de cerámica blanca y una escudilla de barro fino. En la primera patena la nívea harina de nuestro pan que, entre bromas y risas, calina el aire y encanece nuestra piel y nuestro pelo.

     Mientras, Amor mío, en la escudilla bates un huevo entre puntas de eneldo, o con unos pellizcos de orégano, y una pizca de sal, mas a esa dulce mezcolanza de sabores le agregas la sedosa esencia de unas únicas manos. Así, aleas a punto de nieve una crema que pringa los dedos de mi Señora. Sabrosa nata sobre lo más dulce y suave, en las yemas de la Mujer que amo.

      En la última cerámica la corteza recién rallada, mas eso, Amada mía, como puede mutilar tu piel, lo hago yo. Pues con un simple roce surge un arañazo y entonces, si tu tibia sangre abandona su entraña…; que miedo si esto sucediese, pues te aseguro que te quitaría irremediablemente la vida. Yo, el vampiro de un solo Amor…, sé que lamería tu herida hasta que fenecieses exangüe.

      Ahora toca empanar unas pechugas de pollo, aliñadas con ajo machado y con vino y después, en el tibio oro de las olivas, dorarlas hasta que la tonalidad sea ligeramente morena, poco más canela que la dorada piel de mi Amada.

     Mientras en el fogón se fríen las pechugas, descanso mondando un par de naranjas, unos tomates y un membrillo y más un picadito muy menudo de pimiento, unos dientes de ajo y una mediana llorona; aunque, muy a pesar mío, sin gafa de buzo que, si las tuviese, te aseguro que me la pondría para descollar en tu faz una celosa sonrisa.

     Es la hora de cenar y, tras servirte, de descansar a tu lado, Amor mío, y desleírme eterno al lado de una Flor de fuego, de ensueño,… frente a frente juntar las frentes, rozar ligeramente tu pelo y, dando intangibles beso a tus labios, pasar a la pesada paz del sueño….

viernes, 22 de noviembre de 2013

Cuantas cosas


     Hoy estoy a horcadillas entre las prácticas de los alumnos y el paseo frondoso que a diario doy a tu lado. Sólo cantan las estrellas, las hojarascas secas del árbol de mi ventana y una lechuza trasnochadora y perturba el sonido tenaz del ordenador, del techado y de vez en cuando del frigorífico; mas eres tan admirable y penetrante que el embrujo que siento por ti solapa aparatosamente todo contorno, lo hace añicos y lo redibuja único, revelando abierta luz sin sombras, envuelto en infinito suspiro melódico donde el reloj detenido pasa inadvertido.

     Advierto, aun teniendo la ventana cerrada, que el hielo bate mi espalda. Curioso, aquí no hay viento gélido, más bien todo lo contrario, cálido que me lleva lejos, que estremece mi piel y conmueve mi entraña, anhelo de fuego que, mi Amor, necesito que leas y, de ti, me urge leer.

     Me dices te quiero y yo, necio matemático, digo cuanto te quiero, simple e inadecuado adverbio, pues acaso es tangible el formidable y lindísimo espacio qué has descubierto en mi pecho, casualmente posee confines… No, mi Niña, me helaría si hallara la linde de nuestro sentido, miro y miro, y cegado, no vislumbro horizonte de aurora u ocaso, lo que tú, mi Vida, me das vas más allá, se abre llano como mañana primaveral cristalizando, aun cerrado, mis ojos, odorificando, aun muda, mi boca y pulverizando, aun seca, mi sangre… con que dulce misterio me aflora tu sentimiento… afortunado soy, pues gracias a ti, Cariño, gozo de Amor bellísimo e infinito.

    Son las seis y está Él a mi lado, estudiando inglés… como machaca, machaca y machaca… jejeje.



ME DESPRENDO A DIARIO
Y CON MIS YEMAS ESCULPO TU CUERPO
Y CON MI ALMA PENETRO EN TU ALMA.
SIENTO… TUS PROFUNDOS OJOS
Y TU MELENA DE SOMBRA,
SIENTO COMO TE DOY MI VIDA
Y COMO ME ADUEÑO DE LA TUYA

BESOS, LABIOS, CUERPO,
CONTIGO, MI AMOR, LA TINIEBLA
ES BELLA NOCHE DE LUCEROS

A DIARIO
DESDE ESTE UMBRAL VUELO
POR CUANTO TE QUIERO

Otoñal sueño


     Ahora, mi Amor, tras cenar y sentarme a descansar, me gustaría morder una manzana roja, a solas contigo. Me apetece quedarme dormido, tras el muerdo que me ofrecen tus manos, sobre la seca y húmeda hojarasca de un castañar. Seducido por el coro de los árboles, del arroyo que se precipita sin apenas agua, gota a gota, y del eufórico trinar de los pájaros que buscan los frutos secos que sobrevienen al verano. Embrujado tanto por el color broncíneo como por el olor que emana de ese boscaje que tapiza y se hace el humus a lo largo del otoño.


     Arropados sólo con el manto ocre del monte viejo, entre tus finos brazos, bajo el amparo de esas suaves manos, casi de agua, que subyugan con ternura a este corazón enamorado.

     Tiembla mi cuerpo por las raíces de amor que horadan mi pecho, tiembla por esos hilos que surgen de tus ojos, por ese invisible canto que me da tu boca. Madura de tanto amor mi corazón…, donde tú habitas, Vida mía, como estrella encendida…

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Cardenillo se me va a formar en las yemas los dedos


     Cardenillo se me va a formar en las yemas los dedos, de la electrolisis que me induce el agua salada de tu cuerpo. Chisporrotea el acetato verde azulado al tañer las teclas con tanto fervor.

     Ahora aprovecho esta escasa hora que me permiten para descansar, para salir corriendo, para atravesar el frío y otoñal espacio que nos separa. Ignorando el cansancio y saltando de árbol en árbol, de monte en montes y de arroyos a arroyo, todo, Amor mío, por plantarme diáfano a tu lado.

     Me acojo en lo íntimo, donde aquieto y recojo todo tu mirar que tremola neblino en el aire, lo hacino y lo condenso como velo comestible, como alma inoculable y muy alborozado lo aspiro para llenar mi cuerpo de lo que para mí es vida, mi Casiopea.

     Armónico vibro como en un concierto, me estremezco constantemente de tenerte tan dentro de mí y de no poder parar de amar ni una fracción de segundo. Aunque este vibrar zumbe mi piel como membrana de tambor, aunque al llegar la noche caiga rendido de tanto amar, de darte todo lo que mereces y así, termine todos los días exhausto, es lo que deseo, porque yaciente regreso de nuevo a tu lado, mas ahora vuelo enajenado. Ahora voy por un espacio místico, sin saltar árboles aunque se asemejen, ni montes aun vea insondables precipicios y ni arroyos pese a que termine empapado, advirtiendo que son tus incontables besos de amor.

     No hay ni una queja, Vida mía. Es más, mi corazón te es íntegro y así se lo implora a mi cabeza que se satura de tanta fiesta, que rebosa decoro por tan honesta belleza y que cada vez que te acercas, que me arrimo, de felicidad salta por los aires. Enamorado, mi Amor, enamorado del bamboleo de tus pasos, de las ondulaciones de tu pelo, de tus pequeños y finos dedos, de tu perenne y sincera sonrisa, de tu afanosa preocupación… de que esa voz dulce que vibra como cristal dentro de mí es real,… existe ese, Amor mío, de verdad.

martes, 19 de noviembre de 2013

Una ansiedad desmesurada


     He de recomenzar, poner aquí mismo un punto de partida e iniciar mi vuelo de nuevo para así rescatar otro par de besos. Mas he de matizar que la próxima vez quiero ir a más, muchísimo más lejos. Para ello, y desde este instante, voy a correr con una ansiedad desmesurada, como si fuese un chivo de angora que busca con apetito las mamas, y por supuesto con un arrojo desproporcionado, aun naufrague durante días por el ponto de tu pecho; quiero, Vida mía, morder frenéticamente tus labios, disfrutar de tus hilos de saliva y sedarme con la aromática calina que exhala tu pecho,… con el geiser de amor que emanas de todo corazón.

     No siento recelo, si acaso algo de frío, al no poder bucear a antojo por el corporal océano de tus entrañas. Pues me conformo con entrelazarte a diario con mis dedos, con ser el delta que penetra por los finos litorales de tu ser. Acedo a abandonar los muelles de mi alma y partir cada noche hacia las delicadas y níveas ondulaciones de tu almohada. Acudiré con sincera desnudez, con los ojos desembarazados y siendo todo oído, para recoger en mi boca el cumplido albor que es mi Mujer, el espléndido concierto de sus sentimientos y el amanecido azabache de su humilde mirada abisal.

     Elaborando desmedida ternura sudaré, mi Amor, lluvia de llanto o de ensueño. Tanto cuando coseche estrellas como cuando recolecte sembrados lotes de luces. Trotamundos entre los hermosos soles de los parajes de tu corazón….

lunes, 18 de noviembre de 2013

De sitio en sitio


     De sitio en sitio, buscándote sin descanso por todos los rincones. No como mendigo sino contento por ser rico, por saberme poseedor de un tesoro de valor incalculable. Alhaja que, cuando estoy en mi dormitorio, se lanza cegadora como Luna llena por todos los rincones; o en la calle, cuando paseo sin prisas, advierto su aroma disperso en el aire, brisa inconfundible de un aliento inmaculado y floral que mantiene frescos mis pulmones; o en la lluvia, cuando se abre el cielo, reparo que se descuelga de tus labios y me empapa a besos,….

     Amor mío, si acaso te soy pobre es porque no tengo tiempo de darte todo lo que mereces, porque me fatigo cuando me vuelco sobre el teclado y, aunque acucie las brasas de mi pecho, mi tosca mente no es capaz de controlar todo el crepitar que se alza. Sabes que a veces salgo del correo si despedirme adecuadamente, eso me angustia y me compunge tanto el corazón que no concilio sueño alguno e incluso me frustro de tal forma que en las tinieblas me acobardo por miedo a perderte.

     Por qué el viento no cargará con mis manos, por qué, aun esté prendido en un profundo sueño y no dé ni un solo paso físico, no te llevará mi tono añil o mis besos en forma de aliento que no es sino el perfume de la flor que soy para ti. Desearía penetrar como rayo a través de tus ojos, anidar descalzo en cada rincón de cuerpo y aflorar transmutado en lágrima que brille alegre y eterna sobre tu lindísima mirada.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Hoy me he permitido un capricho


     Hoy me he permitido un capricho, una simple fruición, que podría afirmar que es de niños. Pequeño, de color cremoso y alegre, coge en una cajita y no puede ser víctima de movimientos espontáneos, pues no se debe malograr antes de lograr su destino.

     ¿Lo conseguiré?, me refiero a compartir los deseos. A, quien sabe, a alcanzar la pureza de los astros o, quizás, a sacarte a bailar en una fiesta de gala o sino danzar abrazados en el salón de casa. Entre las cuerdas de tu voz, en medio de esos ecos que se han desgranado en el fondo de mis pensamientos y que me han llevado a volar entre trémulos sueños.

     Cuándo te lo podré dar, cuándo amainará este temporal que graniza mis lágrimas y restalla en mi pecho como oscuro trueno. No sé, acaso el tiempo, esa ley tan natural que lo cura todo, hará que recojas mi capricho. Espero que la denuncia no se zanje al caer la última hoja. Supongo, mi Amor, que esta voz que nunca se extinguirá, dará lugar a una estrofa suave que resuene como acorde en tu pecho, unas palabras perennes que resuene como campanas en tu mente.

     Me siento hombre de hojalata que en la sensibilidad rebusca un único Corazón. Que pregunta por un mago de Oz que le despoje de la vulgaridad ante su gran Amor.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Ya voy


     Ya voy, ya voy,… tal es el hormigueo de tus dedos que me has sacado de un placentero y lejano sueño, estaba en la fresca y húmeda ladera de una montaña. Es extraño como nos llaman esos parajes que nos conmueven. Me encontraba, Amor mío, en un charca de la Vera, ante un espejo natural que, como lienzo, duplica perfectamente el albor matinal. El agua exhalaba tenues visillos de neblina blanca y toda se rodeaba con un herbazal espeso y verde. Al fondo, sobre un fantasmagórico tronco y observando el contorno, posaba inmutable una fina y esbelta garza. Qué decir de los encantamientos que nos echan estos parajes, de los aojos que años después nos llevan a sueños deslumbrantes.

     Así que esa melena corta, esa mirada profunda, esas delineadas facciones,… ese perfecto donaire que me embruja, que se ha enraizado como pasto en mi pecho y me embriaga con sus suaves perfumes y sus dulces sabores primaverales y que se extiende infinita como Mar a ambos lados; no será alada dama migratoria sino mandrágora sembrada en mi corazón que a diario me narcotizará enamorado. Un solo bulbo de Amapola que ha inoculado su alucinógena savia en mi cuerpo y me cautiva, tal como prometió, para siempre.

     Una efigie de Piedra hialina entre robledales otoñales, un prado de arroz que resplandece esmeralda en mí pecho. Mi mujer es de copa maestra, crátera que a diario se vacía dándose en frases de amor a todos sus niños. Ahueca de tal manera que su corazón a la tarde me acoge entre delicadas frases, me abriga entre las cálidas cenizas del Sol silencioso que es. Tú, mi Amor, con tu entrañable corazón rayas con haces cegadores todos las baldías y heladas hojas del libro que este embalsamado hombre transcribe

ENAMORADO.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Me es preciso descansar


 Me es preciso descansar, entumecerme un poquito, desempleándome hasta que pase el mediodía. Ahora, mi Niña, deseo dispersarme brumoso, sólo quiero ser ocioso con la imaginación para que la cálida fortuna que me surge del corazón acaezca bordada sobre el teclado.

     Crees, Vida mía, que si desbarato a diario este milagroso amor que tú me das, si lo mullo y enternezco como si fuese un colchón de lana, crees que lograré que te hierva la sabia venosa y se deshiele humor acuoso por tus poros. Me exiliaré a diario sobre el teclado; así lo haré siempre, iré directo a tu lado. Dependiente de tus manos, del cuerpo que ocultas tras la ropa, de la ternura que alojas en el abismo de tu pecho.

     Ya que no puede ser de otra forma, te drogaré la sangre con versos, será tan espesa la añoranza que inocule en tus venas que toda la linfa se te trombocitará en el pecho. Aunque ruede el tiempo, incluso la vida se consuma con los años, sólo hallarás tranquilidad en estas dosis que a diario te guardo…. Sí, Amor mío, adicta como yo al halo raso que cubre mis pasos, a la inexpugnable holografía que, fija ante mis ojos, me ciega a salvo ante edénica belleza de Mujer.

      Aunque te piro perdón anticipadamente, pues habrá días que, párvulamente, te entregue un pequeño sollozo de desesperación….

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Mi Litoral de amor


     Mi Litoral de Amor, ya es hora de que te alces sobre mi seca piel, de que te eleves hasta mis pupilas y penetres silvestre por mi árida garganta.

      Mi Margen de la Vida, ya ha amanecido y, por un instante, dejo de ser un jornalero para rendirme como artesano entre lágrimas de felicidad.

     Revive tu jardinero en la soberana patria de tu alma, desgraciando toda mala hierba desde la raíz e insuflando las bocanadas del ardor que siento; mi aliento en versos. Sí, por un momento, como un pastelero, me retiro a amasar merengada tierna, a batir claras de dulces letras y así vuelo eterno hasta tu lado, a contemplar lo hermosa que eres y libar con lírico limón los humanos labios de mi Mujer.

     Me revuelvo naciente en la luminosa Madrugada que me concedes y así, con la debilidad de un hijo, me rebelo entre sollozos de amor, luchado por escapar contigo, por abrazarte más allá del horizonte, en lo limpio de la soledad. Manifestando que este corazón herido de Olas y de Amapolas es de pétalo azul, de susurro que escapa de la Mar; es, Vida mía, de hombre rendido a la miel de mi Colmena, al alba de sus finos pies….

martes, 12 de noviembre de 2013

Que trajín me traigo estos días



     Que trajín me traigo estos días.

     Entre los conciertos del viernes y el sábado, el trabajo y el infausto e inevitable acontecimiento del lunes (mi tía Gabriela) no pergeño unos míseros minutos para decirte cuanto te añoro. Mas esto no quiere decir que no esté contigo, pues bien sabes que siempre te llevo consigo y es más, sin no sintiese este inabarcable regocijo que se expande dentro de mí, no sería capaz de sostenerme en pie.

     Paciente como un gorrioncillo en el tejado o sobre un poste de luz, con la vista perdida en el horizonte que hay tras la pantalla del ordenador y esperando a que, durante la tarde o en la noche, lleguen esas palabras que me aman…, esos reglones que me asistes. Ante esta ventana de zócalo blanco, que me separa del bello rescate de tus brazos, arresto todo tu sereno y vasto amor que algún día desbordaré como impetuoso torrente de deseos sobre tu piel, en tus labios, en tus manos….

     Estoy tan lleno de la infantil música de tu aula que reboso travesuras que no sólo se alzan hasta el zénit del mediodía, sino se encumbran más allá. Son por los deberes que tú, Maestra de mi corazón, me mandas a hacer y que, como un dulce sortilegio de pasión y hasta bien entrada la noche, incluso en sueños, siendo tu ángel diablillo, desmorono con mis dedos por tu dulce carne contenida, por tu suave canela, desabrochando la blusa del pijama y elevando la falda. Para demostrarte lo enamorado que estoy, para revelarte mi insaciable en sed de yacer sobre tu cuerpo, de adormecer mirando tus ojos y aislarme con hambre en tu boca…, colibrí en el sutil pico de tus senos, en el hermoso prado tu alba ingle, entre las diez florecillas de tus pies…, TE AMO, AMOR MÍO.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Amarrado en un oscuro recoveco del escenario


     Amarrado en un oscuro recoveco del escenario, igual que un árbol recio en negra peña. Con los brazos cruzados sobre el pecho y los ojos mixturado entre dorados instrumentos. Se resquebrajaba la madera de mis piernas y el tronco se languidecía de soportar con altivez su silencioso porte.

     Un teatro donde cientos de galeras, orquestadas por una sola carabela, se han adentrado libres en la sagrada mar de las butacas. Se quedaban roncas de tanto remar, andanadas de timbales, de tubas, trompas, trombones y trompetas, de clarinetes, flautas y flautines y de un sinfín de ondinas sirenas que con sus vibrantes cuerdas vocales hechizaba al auditorio.

     Mas tú, Amor mío, también tremolabas en el mismo lugar, nimbabas soberbiamente entre las butacas y por los palcos e incluso te alzabas ligera al escenario; a mi lado. Resplandecías en cada uno de mis suspiros y en cada lágrima que caía a la par con las letras de mis yemas. Soy arena cautiva y perlada por una sola Mar que, de verdad, gracias a sus saladas aguas me brotó el alma por los dedos, por mi lengua…

     Sé que no debe ser así y que, sin velas, bogaré condenado a un piélago inalcanzable, pero viviré libre y feliz, siempre remando de ti…, y que a veces, sin poder abarloar en tus labios, me ahogaré entre mis penas. TE AMO, VIDA MÍA.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Poesía



     Mi amor, la poesía, aun se escuche en la radio, no está hecha para esparcirla como ruido entre la muchedumbre, si acaso es para diseminarla como polen en el campo. No, el poeta no diseño sus versos para que se recalcaran una y otra vez en la pista de una discoteca, aun existan estribillos tan hermosos que nos hagan cabriolar hasta volar.

     Sé, Vida mía, que existen escritores que alcanzan con su lírica el culmen de la fama, que sus rimas o su poética prosa se discute en las calles, en la televisión e incluso crea ringleras humanas para obtener una entrañable dedicatoria suya, que se olvidará en una estantería e incluso se perderá.

     Mas el poeta no se considera tal, se ve como una simple persona que trascribe con moderación su sencillez, o simplemente revierte el cariño que recibe. Así, sin reconocerse, crea galantes composiciones para atravesar la piel de quien ama, para penetrar en el pecho de su Amada, en las venas de su niño o, sencillamente, ser aire en el pecho de sus amigos; así de fácil trata de Querer.

     A un semejante, aun escriba un sinfín de líneas, aun desangre su alma en versos, nunca se le entenderá, pues nadie sabe con qué emoción trazó sus versos….

jueves, 7 de noviembre de 2013

Aguardando siempre


     Aguardando siempre sin mermar mi anhelo en alto y transparente vuelo. Deslizándome con las manos, como un pájaro que atraviesa la transparencia del espacio y escurriéndome, a través del lenguaje, por tu sesgado pecho para prender ese intenso reflector que atesora tu bellísimo cuerpo; los latidos que amo. Gritando en silencio se me desenlaza peligrosamente el alma, quiere desnuda llamarte para decirte, desde la grada azul del cielo, cuanto te añora.

      Un pétalo añil que en el aire se reúne y se revuelve con la pureza de una flor encarnada; flecha de lirio violenta por tu luz cegadora de una Amapola…. Con un deseo atroz combatiré nuestro destino, con versos sedosos que destrocen nuestra inusual situación física…, sudoroso conquistaré la alfombra que pisan tus pequeños pies, la colcha que acaricia tu nevado cuerpo y resucitaré fantasmagórico frente a tu rostro para que eternamente experimentes mis desprendidos besos, sin prisas, manifestando esta ecuación de mi corazón errante, que sólo es resoluble por mi gran Amor; mi Amapola.

martes, 5 de noviembre de 2013

Caracola colmada de una sola Mar


     Caracola colmada de una única Mar, henchida de algo que hay en ti, y no sólo es tu óptima belleza, sino es esencia similar a lo dulce del silencio. Lleno estoy de la fineza de mi amada; de la fineza más fina. Es, en sí, la pureza de tu amor de la que resulto, Mar de mi vida, totalmente enamorado. Así me tienes, tanto que logro ver tu perfil en cualquier lugar y que advierto, sin dirigir mirada alguna, como mi pecho se sacia con cada soplo…, son tus hálitos los que roban para mí los brillos que cuajan las noches…, es tu esplendor, Amada mía, la que ahíta de luz intensa mis días.

      Estar locamente enamorado de ti, afectado por la profunda herida que infliges en mi corazón; qué más da, es el deliro ser mortal sabiéndome amado. Sí, de saber que no habrá más vida para sentir tan enardecida pasión…. Si fuese inmortal sé, con total convencimiento, que pasarían eones añorando el diáfano palacio que erigiste alrededor de mi cuerpo, que vagaría buscando una flor similar y abatido de no hallarla, de ser un corazón señero, imploraría ser mortal para fenecer transmutando mi alma en el sueño eterno estar siempre contigo, con mi Amapola.

Si fuese practicante


     He echado la jornada y si fuese practicante diría que tan sólo me queda rezar. Quizás haya que volver a la devota promesa de ir caminando hasta Guadalupe, pero claro, en los tiempos que corren de nada serviría que fuese yo sólo, tendríamos que manifestarnos con humildad y en masa a la Virgen.

     Hoy iré a otros lugares, a frustrarme escuchando sus lamentos y quizás, bajo este yugo diario, surja un atisbo de luz, alguien que precise mis servicios para solucionar sus ocupaciones. Si consigo montar un curso me mataré a diario en la faena y, con severa disciplina, intentaré que sus polvorientas y arruinadas mentes se llenen de aburridas y obligatorias leyes, para que su trabajo lo puedan hacer en la absoluta legalidad.

     Mas ahora, Amor mío, sin curso y sin perspectiva de sacar a delante uno, mi alma se oprime en silencio. Sin embargo, cuando entro en casa, debo dar toda la luz posible, debo quitar todas las sombras que me abruman. Para él, mi Rey, cuando me vea no se apene.

     En fin, yo buscando por el vulgo y él, mi monarca de los Barruecos, nos sentimos ociosos, enormemente felices, porque nos adueña un gran corazón de Brozas. Porque todo ruido alarmante y todo insoportable pesar, adquiere en ti, cuando te veo así de ociosa, cuando estoy contigo o cuando te escribo una armonía floral y soleada, de enjambre, que arrulla dulce en mi pecho como una brisa entre los árboles.

No hay nube, pues tú, mi Amor, como candela de vela me ayudas a pasar los ratos… Eres la blanca mano que tira de mí a diario…. Te quiero.