Unas juncias de rivera para quemar en mi hoguera e inciensar desde mi corazón la mesa donde mi Ingeniera de Amor se entrega con fervor, una de esas juncias que inversas portan los buñuelos de mi pueblo, unas juncias lábil y plateada para asir, Niña mía, tus muñecas a la mía. Una juncia que se cierre sedosa, con un deslazado nudo para vueles libre, Paloma mía, y curves el cielo, como biombo azul, hacia mi pecho.
Quiero ser avieso pirata en el océano de tu vida y anclar tal bajel, con tantos tesoros, que a diario sea Pascuas cargadas de AMOR.
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