jueves, 26 de diciembre de 2013

Un sinfín de besos


     Aquí, en Madrid, con la tenue luz de un flexo y cubriendo mis hombros con una frazada raída, adelgazo mis dedos en la vertiginosa mar de tu Vida.

     Se me alza un torbellino de sentimientos que trashuman sedientos hasta alcanzar el lustro de esos ojos entreabiertos, de esa mejilla tersa y blanca,… tu inextinguible tea interna.

     Busco una vena de cristal en el tiempo, una veta original, no consuetudinaria y acosadora sino un filón cegador y sincero que acribille tus labios sin ni siquiera rozarlos.

     Así es, he de hallar dentro de mí todo ese Amor que hace hervir mi sangre, necesito ubicarlo, acorralarlo y sacarlo en miles de sílabas que sólo van destinadas hacia ti, Amor mío.

     Millares de besos trascritos, un sinfín ósculos caligrafiados que alzaré al vuelo como plumas, aun pesen como buques en el pecho de la Mar mía. Para que allá, entre la sutura de sus lindos senos, se sumerjan dóciles y lozanos, y se serigrafíen indelebles en el corazón que amo.

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