jueves, 24 de mayo de 2012

Tu mano



     Estoy apurado. Entro corriendo en la cocina con mi mejor sonrisa, macerando, guisando y horneando la cita para mañana por la tarde. Nuestro niño ya se ha acostado y yo bailo a son de los aromas. Patata horneada y carpa perfumada con hierba buena. 

     Estoy apurado. A punto de desfallecer, sin aún escribir tu carta de amor. Una vocecilla en mi interior me dice “corre, corre…”. 

     Entonces vuelo, empujo el tiempo para que vaya más lento y me detengo frente al ordenador. Que guapa, extiendo la mano y la hago como si girase sobre la pantalla plana. Oh, mi niña, estás en mis sueños, dame tu mano. 

     Regreso a la cocina y de aquí para allá bailo frenético, girando en el salón, en el despacho y junto a la sazón del horno. La canción suena en mis adentros y tú la acompañas magníficamente. 

     Recobro el aliento, bajo y subo las escaleras mientras tu sonrisa brota como eco de las paredes, me siento en el despacho y vierto mis pensamientos en ti, Mujer.

Lo que siento es amor, 

amor verdadero 

-mi Niña es la mejor-. 

Mis constantes sueños 

llenan cantaros de besos, 

mañana los verteré 

en la mar de tu boca.

martes, 22 de mayo de 2012

El jueves

     El jueves,… el jueves mi vida, ¿comerás en casa?. Te hace probar mi carpa al horno. Haré una cama de patatas con ajo machacado, cebolla bien triturada y unas tiras de pimiento rojo. La carpa la maceraré en un bol de barro con vino, más ajo y perejil. 
     Primero condenaré a fuego lento la cama de patatas, unos 30 o 40 minutos, y después la carpa sufrirá durante unos 10 ó 15 minutos. Quizás lo gratine con un poco de pan rallado y después lo adornaré en la mesa con unas rodajas de limón y unos brotes de perejil. 
     Te hace mi amor, te hace deshacer la patata crujiente que bulle en tu paladar, desmenuzar la carne cremosa de la carpa para sacar las espinas, posarlas entre tus labios corintos y dejar que mi boca batalle con pasión hasta herirse de amor. 
     De postre derretiré mi pereza en la cereza tersa de tus labios y con las fresas de tus areolas, tierna carne blanca que rinde mis fuerzas en dicha de sueño y amor.

viernes, 4 de mayo de 2012

Besos muy fuertes



     La mañana ha sido formidable, “coser y cantar” con los alumnos y esperar que llegara mi Alba de la mañana, a recibir la dádiva de mi corazón. Al cruzarnos en el pasillo mi mirada se afiló, tu rostro alegre, tu voz -vamos por libros, José no sé si viene ahí- y después los nervios se crisparon, estaba sólo y para pasar inadvertido me retiré a la puerta y a paso de tortuga hice como si me alejara. El esplendor surgió y otra vez con mirada aguzada te acechaba, absorbía la belleza inviolable de mi hermosa mujer.

     Si mi amor, al parecer una hornada seca rodeaba este mediodía la garganta de José, pero se apagó pronto al beber y no perdió hoja alguna. Hoy le he dejado en el conservatorio, así evitaba que se aburriera conmigo y a pesar del mal tiempo que hacía, a esos de las seis, ha ido solo hasta casa de Raquel. Sobre las diez de la noche le he recogido y me dice que ha cenado y que ha estudiado muchísimo Conocimiento, que se lo sabe muy bien. Mas que entrar en casa a la cama, dos besos y a dormir.

     Y no me despido ahora, pues soy espectador alegre que inagotable piensa e interpreta durante la noche odas nuevas para ti.