martes, 30 de abril de 2013

A dormir



      Mi Amor, ¿nos echamos sobre la colcha?, pondré algo de música y, aunque por falta de sueño esté a punto de caer rendido, si me aprietas como gavilla contra tu pecho me desvelo pleno en sentidos. 

      Con sólo cerrar los párpados, se me escarpia la piel y el pelo, no como alcayatas de un gato enfurruñado, sino como espigas que gracias a la intensidad de tu vida crece dorada. Se desmadeja mi alma con la tibia bala de oro y plata que tu mirada me dispara, que penetra en mi cuerpo y se aloja y se coagula perenne en mi pecho, en mi corazón…

domingo, 28 de abril de 2013

Susurrando al oído



(Susurrando al oído) Esto es Nunca Jamás…
…Sólo hay que creer

     Hoy me muevo en un anhelo constante. Necesito verte, hablarte, besarte… me siento atrapada, y mi voz angustiada por no poder llamarte. Quiero una de tus miradas, para enmarcarla con mis recuerdos, para enterrarla en mis tesoros, quiero todas tus miradas, para saber que me amas, para vibrar al son de tus ojos, y veas en los míos que no he dejado de amarte.

     Llevo todo el día intentando escapar para estar contigo, tengo el corazón separado del cuerpo y no me siento. Doy vueltas sin saber lo que hago y mi mente dibuja un camino de lirios y amapolas donde poder encontrarnos. Escucho una canción, y la pongo entre tus labios mientras te beso y te digo “Felicidades Amor Mío”. Lucho por descubrirte Nunca Jamás y quedarnos en allí a solas quitando las agujas al reloj e inventando un nuevo tiempo marcado por las caricias y susurros cómplices de nuestros sentidos.

     Lo haré como sea, desvaneciéndome sobre el blanco papel en palabras que formen ese lugar con el que sueñas. Ohhhhhhh, pobres estrofas habladle con rumor suave impregnado de aroma y notas de música. Construid para él un paraíso a base de sus deseos y dejadme acariciarle con nuestra alianza. Quiero llevarle allí donde nacieron para tocarte las puntas de mis dedos.

     Ven mi amor, ven despacio mientras te cuento esta historia sobre el amor, sobre nuestro amor:

“Érase una vez una isla donde habitaban todos los sentimientos: La alegría, la tristeza… y el amor.

     Un día les fue avisado a sus moradores que la isla se iba a hundir, por lo que todos los sentimientos se apresuraron a abandonarla. Abordaron sus barcos y se prepararon a partir apresuradamente. Sólo el AMOR permaneció en ella; quería estarán un rato más en la isla que tanto amaba, antes de que desapareciera. Al fin, con el agua al cuello y casi ahogado, el AMOR comenzó a pedir ayuda. Se acercó la RIQUEZA que pasaba en un lujoso yate y el AMOR dijo: "¡RIQUEZA llévame contigo!. La RIQUEZA contestó: " no puedo, hay mucho oro y plata en mi barco, no tengo espacio para ti". Le pidió ayuda a la VANIDAD, que también venía pasando: "VANIDAD, por favor, ayudadme". Le respondió: "Imposible AMOR, estás mojado y arruinarías mi barco nuevo". Pasó la SOBERBIA, que al pedido de ayuda contestó: "¡Quítate de mi camino o te paso por encima!".

     Como pudo, el AMOR se acercó al yate del ORGULL0 y, una vez más, solicitó ayuda. La respuesta fue una mirada despectiva y una ola casi lo asfixia. Entonces, el AMOR pidió ayuda a la TRISTEZA: "¿me dejas ir contigo?". La TRISTEZA le dijo: "Ay AMOR, tú sabes que siempre ando sola y prefiero seguir así". Pasó la ALEGRÍA y estaba tan contenta que ni siquiera oyó al Amor llamarla.

     Desesperado, el AMOR comenzó a suspirar, con lágrimas en sus ojos. Fue entonces cuando una voz le dijo: "Ven, AMOR, yo te llevo". Era un anciano el que le decía eso. El AMOR estaba tan feliz que se olvidó preguntarle su Nombre. Fue llevado a la tierra de la SABIDURÍA y, una vez allí, el AMOR preguntó a ésta: "¿Quién era el anciano que me trajo y salvó mi vida?". La SABIDURÍA respondió: "era el TIEMPO". "¿El tiempo?Pero ¿por qué el tiempo me quiso ayudar?", dijo el AMOR. La SABIDURÍA le respondió: "Porque sólo el TIEMPO es capaz de ayudar y entender a un gran amor".

     No importa cuánto Tiempo esperemos, si existe el Amor, el Tiempo nos ayudará a esperar aquello que más deseamos.

     Apóyate en mi pecho caracola, y allí déjate seducir por la espiral de mis suspiros mientras bailamos esta canción.





sábado, 27 de abril de 2013

Ya no quiero saber de otro lirismo que no sea este


     Ya no quiero saber de otro lirismo que no sea este. Ya, aquí, poseo más de lo que jamás imaginé y es, Vida mía, tan fantástico y lindo que no deseo mayor tesoro. 

     Acaso es tu voz…, quizás tu melódica sonrisa…, tal vez el brillo de tu mejilla…, o el brío de tus pasos…, probablemente sea el enajenante aroma de tu cabello…; Amor mío, es todo tu Ser, es la Belleza, Tú cautivas mi corazón. Así mi alma, sumergida en edénico Abismo, coquetea con humilde imaginación verbal, brinca dichosa y con decoro y literalmente, sólo para tus mares de miel, se desnuda en versos. 

     Soy una brizna que se inquieta con un simple gesto de luz y ahora, para un mosaico Primaveral, brilla emocionada, soy una hierba que tremola en armonía en un Vergel de olas. Sólo necesito que tus ventanas, de par en par, me den luz mortal, que, mientras me azoro con el cálido aliento de tus ósculos, me irrigues con abundante saliva, que rocíes sobre el anverso de este heno las perlas que irisan tus profundos y sinceros luceros. Para mantenerme húmedo y exhalar aroma sereno, para fundir mi linfa en calima que sin desdén se arroje en tus sueños. 

     Gracias, Vida mía, por darme tanto amor, que hasta el sol tiene celos al quedarse helado ante tan cálido abrazo. 

Mi Vida, soy consciente, 

que estos haces dorados 

no surgen de la frente. 

Son de Estrella ardiente 

que dicta a vehemente 

siervo, muy enamorado.

viernes, 26 de abril de 2013

Amparado en los sueños


     Como voy a descansar si durante la noche me despierto sobresaltado por absurdas pesadillas relacionadas con los quehaceres y los problemas cotidianos. 

     El espíritu y el cuerpo no deberían estar tan estrechamente ligados, uno no deja tranquilo a otro e incluso impide que de noche este último descanse. 

     Menos mal que en el centro de mi espíritu está reservado mi amada, que si me aparto y me sumerjo entre las sombras enseguida, y con insistencia, aldabea mi pecho hasta que atisbo, entre los velos rasgados del sueño, su magnificencia y de nuevo regreso manso a su cálido sosiego. 

     Así es, entre la barahúnda de pesadillas, entre esos dementes y caóticos entresijos que surgen por el estrés, se encumbra su dulce voz, tañe con extrema claridad, me reclama y me atrae, la advierto abrazándose a mí sin cesar y sin cesar acá, en mi pecho, asistiéndolo y aferrada firmemente a él, sella mi corazón con amor, abarcándolo todo de tal forma que esta parte del cuerpo descansa abstraído y seguro en su dulce sueño.

miércoles, 24 de abril de 2013

¡Ay!




     ¡Ay!, cuando a solas contigo esté, no sé con cuánta fuerza te abrazaré. Dímelo mi Vida, cómo he de ceñir cuándo entre mis brazos acoja el embrujo florido que me arresta cautivo. Dímelo cariño, que qué se yo, que ahora hasta siento miedo de acariciarte, pues es de tal índole el deseo que me atrapa, que azorado permanece tu niño.



     Sí, me preocupa y se torna inaguantable este recelo de, sin querer ni poder remediarlo, hacerte daño. Es más, llega a ser es angustiante la aprensión, por no decir que es pavor insoportable, de que la distancia, o la ausencia de mis caricias lacerando tu dorso desnudo o acaso este goteo diario de aguamiel, esta transcrita escorrentía del corazón, seas insuficientes y poco a poco te olvides de mí. 

     Ya ves, yo sólo me conformo con una brisa de leves besos, que, a duras penas mueva las hojas de los árboles, que peine la hierba y que la ahueque y entresaque al aire el sueño de que ahí, mi Vida, enamorada me aguarda. Como has podido sentir, si me acoges en medio de la calle Cañada, acobardado de hacer daño a una Amapola y con fe de que sentirás un abrazo verdadero, te hinco mis ojos y aún más osado reivindico sólo un par de besos de nacaradas mejillas. Eso me basta para ser ciego esclavo, ante el señor, de mi amada esposa. 

     Dime, mi intensa Casiopea, aun allí lejana, como sabes, tú Niño te obedece y, si allá no estuvieses, qué sería de mí sin ti…. Y no temas, mi Niña, que mis yemas te tenderán mi corazón a diario y no habrá nada, absolutamente nada que sea capaz de quebrar este vehemente pasión…, un amor de ensueño.

lunes, 22 de abril de 2013

Unas cosillas


     Unas cosillas, Amor mío, pero muy despacio, no una a una sino aún con más pausa, como si fuesen finas gotitas de agua aspergidas lentamente sobre tus mejillas, para que así se mantengan tal como son, risueñas y vítreas como la nieve. 

     En primero lugar, y sujetándome para no salir corriendo a por los ingredientes para hacer dulces, o atándome la cintura a la silla para no ataviar el coche con flores y guirnaldas, como mi corazón bien sea nocturno, como azúcar, siempre está endulzando tus sueños, o bien diurno, como viso almibarado, perenne está realzando las vivezas que recalan en sendas y diáfanas ventanas. No crees que es mejor fundir nuestros cuerpos toda la noche del sábado, que el agua de tu divina mar anegue mi sangre humana y que tus silenciosos besos diluyan y moldeen el paladar de mi boca. Si acaso no puede ser, no te atormentes, Vida mía, por ello y dime qué día pasaremos juntos, si el mimo día 28 o el anterior. Así, con total ilusión podré componer el altar a mi amada donde ofrendar mi propia vida, y el día anterior o el posterior, según sea, permaneceré aquí gastando silla, golpeando teclas, desbordando mi corazón a través de la razón para en versos proclamar cuanto te amo. 

     Como segunda bisutería, con hilo de nieve alrededor de tu cuello cuelgo esta gema en el centro de tu pecho… Dime, Amapola mía, cómo se llama el restaurante que tendrá el privilegio de abrir su despensa y postrar sus suculentas viandas la más hermosa de las flores. Además, cuál es la afortunada villa que ya jamás se sentirá desterrada, que sin esperarlo pulimentará sus calles con el fulgor de un pétalo encarnado y que si los vecinos abriesen sus puertas se hechizarían inmóviles con la aromática corriente que se deslizará cristalina, dulce y alegre como el agua de fuente de vida que para mí es.

domingo, 21 de abril de 2013

laaaalaralala!!!


     Siento tu mano abierta buscando la mía y siento tu contacto de lirio que me ofrece la grata sensación de vivir; porque sabes mi amor producirme delirio… Y así, en la noche que se embelesa en su danza de luces mágicas tarareo una canción que logre aturdirte el corazón laaaalaralala!!! Cantaré como los pájaros una canción de oleaje de mar con el efluvio de la flor del naranjo que saldrá de mi regazo de hierbas tibias. Te cantaré como la noche tácita habla en los bosques en voz baja, a la luz de las estrellas para que brille su luz en las palabras. Y todo el amor que en tus ojos vive cantará en mí con un son tan hondo que arrastrará el gemido del ansia de tu boca madura meciéndote en mí, llenándote de mí mientras me desnudas, te inclinas y te entregas.




sábado, 20 de abril de 2013

En cada célula


     Observo que el imperceptible tiempo tiene a su alrededor una severa falta, y es que cuanto más urge más falta hace. Sabes que yo te pretendo con tanta avidez que todo el tiempo lo pasaría contigo, bien sea aquí o mejor ahí, a tu lado. Pero el espacio inmediato me acosa y me agobia, atrevido abre y se acopia en exceso sobre la palma de mi mano y en nada tiempo me pertrecha entre innumerables afanares. Son tantos y de tan variados los procederes que ahítan mi razón, se la embeben y la sedimentan sobre la labor. Unos son diminutos y se resuelven sin la mayor dificultad, en cambio otros son inabarcables y se tornan eternos y pesados. Esta falta de tiempo impide que mi raciocinio transcriba, de forma elocuente, todo lo que Tú dictas a mi corazón. 

     Pasarán los años y no mudaré mi parecer. Sabes que esta fe de amor no es pasajera que, desde el mismo instante que recaló en mi cuerpo, germinó y la cofia del embrión de mi Amapola ahondó de forma abisal…, enraizaste en mí sin perder el más mínimo instante de tiempo. Aún sigue así y sé que continuará creciendo hasta más allá de los límites de mi conciencia. Paralela a esa primera raíz, surgen cientos de raíces secundarias, se propagarán en todas las direcciones y densas, cubierta con miles de pelos pilíferos, absorben cada segundo de atención. 

     Así, dentro de mis miogénicos músculos, en cada capilar del miocardio y en cada célula, Amada mía, hay un embrión tuyo que late tanto dormido como despierto, que fulge nítido, que emboco dulce e intenso y que tanteo sedoso y cálido. Copas todo mi tiempo y mi inútil memoria no da abasto para canalizar tantos y tan hermosos sentimientos… 

     ¡Oh!, Amada mía, si en este lar pudiese atender tus caprichos, si este anhelo, que ahora transcribo, se hiciese realidad y nuestros quehaceres se aunaran y los deseos y sueños se unificaran. Sé, que ya no bregaría a horas intempestivas, pues mi cometido, compartido contigo, cristalizaría hermoso. Convivir para servir, cohabitar para contentar y agradecer… Así sí, Vida mía, a manos abiertas acopiaría todas tus historias y te haría partícipe de las mías. Emergería mi razón frondosa y perenne, girarían millares de hojas, cada rama repleta de incontables temas, esparcidas por el aire. Ahora nuestro viento, aun distante y silencioso, porta a gritos un drama hermoso, escenificado por una bellísima Amapola para un lirio cautivo.

viernes, 19 de abril de 2013

Autoinvitados


     Ayer fue un día aturullado y hoy transcurre la jornada con autoinvitado. Este mediodía, al recoger a Pedro, el pequeño aedo de la mitología egipcia y griega, viajero infatigable de fábulas, iniciado en esa quimérica senda de efigies gracias a mi Guapísima Diva, me dijo –hoy como en tu casa-. 

     ¡Qué emoción! –te saciaré con un plato colmado de doradas patatas y un gran filete que cuelgue por los bordes-. Antes pasé por su casa a dejar la cartera y permitirle que se despidiera con un enorme beso. Nos abrió Elena con un atuendo muy hogareño, bata descolorida y pantuflas raídas; yo muy tunante la bromee su sincero look. 

     Ahora tus dos niños están muy alborotados, acaban de dejar el juego de la guerra de las galaxias y, mientras se inicia en el ordenador el de Napoleón, disparan forcejeando con una pistola, se apuntan y siempre erran el tiro. Yo, aunque parezca ausente, estoy con ellos, inmiscuido en sus juegos, tanto que de vez en cuando simulo el dolor de una nueva herida, una de sus balas perdidas. Lo exagero bien, incluso me tiro desfallecido sobre el frío suelo, sangrando a borbotones y muriendo de felicidad. 

     Le tengo que llevar a casa a las seis y media, se marcha a Oropesa. Que envidia, con lo bonito tiene que estar el valle ahora. Me gustaría que Tú, Amor de mi vida, y yo fuésemos juntos…, reír y tomar unos refrescos. Aunque lo envidie, mi Amor, no padezco dolor, todo lo contrario, el cariño que me das me hace sentir sobrehumano. Siervo del reino de tu pecho y Tú, Reina de mi humilde cuerpo. Tras dejarlo iré a clase y a las diez, cuando regrese, mi padre estará en casa, mi hermano se va a Murcia y para que no se quede solo lo trae aquí. Mi apellido de manos lentas y ojos hundidos que, aunque la vida se empecine en encorvarle, siguen en su órbita brillando…, quiero que esté orgulloso de su sencillo y corto camino y por ello, siempre a su lado algo de cálido afecto, uno de sus hijos.

Se me aturulló la tarde

     Se me aturulló la tarde, con lo serena y cálida que estaba, tan intensa que no queda sombra alguna, que todo lo deslumbraba, que los inquietos y expertos cantores hacían gala de su maestría y las sutiles y hermosas flores adulaban con su beldad. 

     Pero sonó el teléfono y un humo abrumador cubrió mi sosiego y estancó mi mirada en la plomiza labor. Yo que voluntario y a diario cogería mi barco y a todo vapor, rompiendo las velas, zozobraría en el filo de tu boca, en la fina piel de tus muslos, me hundiría, mi Amor, en el remolino de tu ombligo… 

     Vibran las cuerdas de un violín, del contrabajo de tu boca surge “Un corazón que late…”, que aun a esa distancia se mantiene constate, escribe y describe sobre su mesa cuanto me ama. Por qué no habrá un pasaporte para cruzar esta frontera, ser libre y con fervor indomable morder, cuantos nos plazca, la mar de tu boca…

Corazón que late...


     Cariño, me gusta ver el mundo a través de tus ojos; nuestro mundo. Hallarme en él y ser feliz siendo tu polo opuesto. Vivir en él cada minuto amándote, sin distancias, sin miedos y convertirme en tu compañía necesaria, tu ilusión, tu alegría. Me siento amarrada a la razón de tu corazón que late en verso y cada mañana me alimento de tu presencia sintiendo el revoloteo de las mariposas en mi vientre. Eres para mí, lo oigo todo el tiempo en cómo me amas, en tus ojos mirándome, en cómo te sangras, en todo lo que me das. Quiero mi amor descubrir contigo por qué la vida nos puso en el mismo camino.

     Buenas Noches Vida Mía. Esta noche quisiera tenerte dormido entre mis brazos y mirarte en el silencio.

     Besos de las mariposas que revolotean en mi vientre.

jueves, 18 de abril de 2013

Un cuerpo tan entregado


     Un cuerpo tan entregado, tan hermoso y tan difícil de hallar. Un cuerpo de cintura tan sucinta, fino como cinta de seda virgen y pulido como mármol blanco. Amor mío, hoy quizás lo sobrelleves rendido, con apenas fuerza para un último goce, aunque sé que incluso así, vencida, abrirás humilde pasión y con amor, como siempre, acariciarás alguna hoja y leerás algunas palabras de tus niños y, por supuesto, con tu sonrisa natural, sin necesidad de forzarla. 

     Yo deseo, con en este correo, relajar tu ceño, desfruncir tus labios y tu frente con caricias escritas, ser condescendiente con tu lasitud y, con cada frase, llenarte de tibios besos. Para que regreses al lecho, a lo nacido e incluso, con el dedo pulgar en la boca y en la posición fetal, languidezcas entre los íntimos secretos de los sueños. 

     Amor, amor, amor… tu dulzura me robo tanto la noche como el día. Agrediste mi corazón con flecha de oro y punta de diamante, clavada la tengo y por ello dichoso te entrego, Amor mío, toda mi Vida.

martes, 16 de abril de 2013

Afán de buscar recreo


     No hay tregua en el afán de buscar sosiego, ni siquiera haré una breve pausa para tomar de aliento. Sé que así se comprimen las horas del día y se acorta, bastante más de lo que deseo, el tiempo. Pero esta inclinación de embelesarme con los suaves visos de las flores y de enajenarme con sus golosos aromas, de abstraerme con el reflejo de los nenúfares en el abismo de las charcas, de maravillarme con el vuelo de los pájaros entre las nubes y de pasmarme con su melódico trinar, de deslumbrarme con las diminutas e incontables chinchetas que cuelgan del firmamento; me lleva ebrio, ufano de tanta perfección…, de tanto primor natural. 

     Pero qué más da si ando así de desaforado, acaso es mejor descansar y dejar rincones del alma sin llenar, es que es preferible soslayar ciertos filones. Supongo que no, que el equipaje debe de ir repleto, aunque desaproveche mi capacidad con jirones recogidos al azar y a pesar de que, después de tanto bregar, lo tenga que abandonar en los hangares de embarque. Así, mi Amor, antes de partir poder decir que vadee intensamente este sueño que, aunque navegaba extraviado, surcaba con vehemencia la nívea Plata que asila mi alma…; náufrago velero acomodado en el cuerpo de una Botella. 

     Mi Amor, no puedo tener descanso, debo disgregar los destellos a raudales e inundar, con las compuertas del corazón abiertas de par en par, tus castañas ventanas, para que así crepiten de alegría como brasas de fuego. De esta forma, toda esta asombrosa riqueza debe caer intensa sobre ti, como si se deslizara sobre la blanca nieve y se arremolinara fija en el vórtice de tu pecho, aunándose con tu celosa decoración, emperejilándolo aún más el aterciopelado pétalo corinto que reviste edénico corazón. 

     Sorber todos los capítulos que discurran frente a estos ojos de estatua y, con ellos, rotular innumerables hojas con un sinfín de renglones. De las yemas de mis dedos o de las cetrinas hojas que flotan ingrávidas en el aire, cosechar las primeras uvas para el vino, coger sólo las más dulces, recolectar el maíz aún en leche y el trigo, bien maduro, requemado con el Sol para hacer nuestro pan…

sábado, 13 de abril de 2013

Almanaque para mi Amor



     Ya que la luz no falta y puedo acá, entre árboles, flores, trinares y zumbidos, sentirme colonizado, voy henchir mis palabras con abrazos de ramas. 

     Perfilaré la tinta para que no queden vanas, la trazaré regia como carne pétrea y alta como cíclope viejo y sabio. Así cientos de hojas, miles y millares, como si todos los días fuese la primera vez y me faltase tiempo para decir ¡cuánto te amo!. 

     Ser como un calendario pero no ordinario, repleto de eventos religiosos, sino un almanaque colmado de lírica romántica, de verso encendido; exuberante en flores de cerezos y almendros, en violetas, azahares, nenúfares y jazmines de jardines,… todas para una sola Amapola roja; y música inmortal que envuelva como ola de aire, melodías de un jardín para, tal vez como colibrí, desear morir bajo la corteza de tu divino perfil. Hojas que como velas abarloen a diario en las aguamares de tus ojos. 

     En esta exigua eternidad vivir desesperado por darte, Reina mía, el laurel de un loco enamorado.

viernes, 12 de abril de 2013

Rubí derretido


     Voy a dar pulpa roja a tus palabras caníbales. Tu encantadora forma de ser me tiene el corazón tan masticado que, allá por donde camine, la sangre copiosa y febril gotea como rubí derretido sobre el plomizo pavimento. 

     Amapola intensa, Amapola que estira, como globo, las paredes de mi pecho, mi tierno y sedoso capullo que asila hermosa Flor. Sí, tierno o sensible y sedoso o pulido por tu mágica y sanguinaria forma de desollar mi carne. 

     Hoy, bajo este cielo raso que cubre a mi Sibila y a su recua de rorros, encaminados a “Niña árbol”, voy a fundir el acero del trabajo hasta que sea cera líquida y templada. He de conseguir que el arroyuelo rubí que cruza una de mis manos siga más que intenso definiendo la línea de mi vida. Ese minúsculo e inagotable río rojo que nace del hontanar de nuestro Niño debe continuar frondoso, rodeado de juncias verdes y nevado de nenúfares; ahí donde su sangre remanse debe quedar serena y dormida y soñar tranquila. 

     Para ello, y sabiendo que a partir del día 25 estará solo todas las mañanas, voy a confeccionar una mirilla en su mejilla y un postigo en su ombligo para tenerle siempre muy asistido. Haré un minucioso horario donde observe las horas de emociones que hinchan su corazón, definiré bien los límites para que no haya lugar a instantes verdugos que puedan sollozar su ánimo. 

     Seré con el móvil muy orejero, le asistiré con esmero, nunca reprendiendo sino insuflándole sueños para que no conciba ridículo hastío en tantos días fríos. Ilusiones que conformen latidos y reviertan intensa la sangre por la mejilla y por los ojos. Para transcurra la semana, aun esté más que completa, como terciopelo y por nada sienta esclava la piel de su débil lomo; que no decaiga como lluvia en un sumidero…. 

     Mi Niña, con el aguamar de tus ojos y mi arena de playa, caliente por tu Sol, obraré adobe cálido para aislarlo con nuestros besos, erigirlo con nuestras ilusiones, esculpirlo completo, duro y muy ligero…, educarlo sin más manchas que la que ocasiona el lapicero seco o la tinta del bolígrafo. Para que su afable sonrisa y sus bondadosos ojos sean haces que llenan de orgullo de nuestra vida, Amor mío.

Vamos mi amor


     Te entrego mi cuerpo agostado para que lo acojas en tu divino pecho, lo rindo a tus finos senos, abrázalo fuerte con tus dorados racimos y fúndelo con tu elegante cintura. Así, aun tenga los ojos cerrados, brillaré como río bajo el Sol. Cuerpo que descuella festivo, que se prende como estrella y fosforece por amor en el íntimo firmamento de tu vida.
     No es débil pasión que fenece al poco tiempo, sino simplemente es dar mi vida para que la posea y goce la Mujer que, con solo amor, me ha vencido. Caricias, sonrisas, el arco de las cejas o la humilde mirada, los labios rosados y el cálido y dulce beso… Languidezco al tocar tus dedos, al sentir el aroma de tu cabello, de tu aliento… no me robas nada pues, sencillamente, ya posees mi corazón, mis sueños…

jueves, 11 de abril de 2013

Bogando por vuestro piélago


     Una cigüeña errante que sobrevuela los verdes campos de mi tierra, que boga y pica entre la nieve de nenúfares que cubren las charcas. Un juego de plumas blancas y negras que agita suavemente las alas y ligeramente enrasa sobre el aire. 

     ¡Una cigüeña!, tu melódico timbre de ruiseñor anima mi paso. Cariño, mi abismo se contrae, tu luz penetra en todos mis rincones y siento la necesidad de salir de aquí, de sacar todo de mí para explorar vuestro ser. Preciso, de forma casi cínica, inquirí en cada hermoso ademán que libremente esparcís; de preguntar cómo sois capaces de entretejer dibujos tan bellos, frases tan profundas y manjares tan deliciosos; de aprender que os inspira esa sonrisa tan amable que anhelo, a todas horas, besar; de soñar con vuestra melódica voz, modulada por cuerdas de arpa y moldeada en magra lengua, que deshace las frases en cánticos de ángeles. 

     Ahora mi espacio está entre vosotros, entre los laxos cartílagos de nuestro niño y por la Mar inconclusa de mi bella Amapola. Con estupor y celo, con cierto miedo de tiznar tan edénicas dimensiones, marcho diligente para cubrir el vasto piélago de vuestro corazón. Sé que me abruma la calentura, similar a fiebre de oro, mas no estoy enfermo de avaricioso deseo, sé que sólo me entrego para cubriros de dones… sinceramente, sólo me entrego por vuestro inmaculado amor.

Voy a recogerte al salir del colegio




    “Voy a recogerte al salir del colegio” Creo mi amor que se te ha olvidado adjuntar el archivo.


     
     “Voy a…” Es un gesto cotidiano tan bonito como decir necesito de ti, de tu presencia. Es una locura enamorada que nos permite navegar juntos por el mar de la rosa y de la espina sintiéndonos dos arcos de amor de un mismo puente.

     Todos los días apareces y traes tejido al alma el aroma de lirio y me llenas de música como un árbol al viento; solo me falta poder ir de tu brazo o enlazada a tu cintura, escuchar el metal de tu voz atrapado tras la ventana. En esos momentos caracola, solo deseo coger tus manos e irme contigo a esa charca de los Barruecos o a esa correntía del río, junto al molino, donde hay agua limpia que hace limpia el alma para poder mirarla juntos y encontrar esa furia de luz que hay en nuestras miradas. Allí, nuestra realidad secreta brilla como un fruto maduro y los sueños hacen señas con su linterna.

miércoles, 10 de abril de 2013

Tu amor no conoce el miedo a la entrega


     Tu amor no conoce el miedo a la entrega, ni teme descubrirse ante la magia del enamoramiento. Gritas -te quiero- y sangras sin parar proclamando tu derecho a sentir el más hermoso y humano de los sentimientos. 

     Te abrazo y corren las mandarinas; te beso y todas las uvas sueltan el vino oculto de su corazón sobre mi boca. Amo la curiosa manera en que tu cuerpo y mi cuerpo se conocen. 
     Mi niño, cuando te encuentro siento dentro de mí una mariposa presa aleteándome en el estómago y una pura alegría de que existas y estás, de saber que te gustan los pajarillos, el río, el viento, las flores… Me das aire, espacio y alimento para crecer y ser mejor. Somos dos amantes dichosos que hacen un solo pan, una sola gota de luna, sin atarnos con hilos sino con aromas. Dos amantes dichosos que no tienen fin, nacemos y morimos muchas veces mientras vivimos y tenemos la eternidad de la naturaleza.

Mi niña Árbol


     Absoluta belleza, un hermoso sueño, una exaltación tan colosal y real que si es repentina, después de tanto esperar, puede llegar a crujir mi corazón. Es por amarte tanto, sediento de tu canto, oculto tras la cornisa de tus párpados y, aun dormida, vigilando feliz tu pecho de fuego.

     Te amo, Pajarillo mío, tanto que preciso, contigo, beber de una gota de rocío. Aguardaría una eternidad para juntos poder tomar esa lágrima de cielo. Si, toda una vida yacería bajo un alero con la Mujer que quiero y así, cuando se librara la gota, unir los labios con ese sacramento puro y natural, lacrar un único destino. Tú y yo, mi Amor, lo hemos hecho en los recodos de los Barruecos, entre hojas multicolores y algarabía de pajarillos, en el altar de arcoíris.

Las nubes se depositan a nuestro paso


     Las nubes se depositan a nuestro paso, plomizas, casi negras pero débiles. Empapan el campo, tu fino cuerpo, se posan sobre tu pelo y airosas grazna y silban al oído. Los pájaros, charlatanes, festejan entre la fronda multicolor la cordial compañía que les brindamos; bajan ufanos al camino, sin temores, deseando picar la rica mies que se espiga de dos corazones fundidos por amor. 

     Así continuaría hasta la media noche, deslizándome como vendaval, buscando el amanecer, el surgir de mi Sol. Seguro que ella ya descansa, que se ha desgranado por su escuela, que ha girado el Sol hacia el campo de sus colegiales. Como Madre alimentando con pipas a cada uno de sus polluelos, dando sus pepitas de oro para convertirlos en pequeños tesoros.
     Recorro otra vez todo el campo, hasta llegar a tu casa, a tu dormitorio y así contemplar latente tus ojos cerrados, tu pelo castaño… soy nuevo, un lirio intenso que acá esta siempre a tu lado y allá lejos está perenne contigo. Sí, mi Amor, ovillado en el capullo de seda de tu pecho dormido, alevilla lírica que se mantiene con tus mensajes y nace hermosa con tu primaveral mirada, con tu entrañable compañía y tus cálidos besos.

martes, 9 de abril de 2013

Curtir el amor


     ¡Curtir el amor!, curtirlo para que quede fino, terso e irrompible, a fuerza de untar en la tinta del frágil paisaje, de rematar en prosa y refinar en versos. Afanándome en henchir de esplendor el corazón para después, a través de la razón, ordeñar hasta la última gota. Amor que ha de quedar perfecto, inquebrantable y sedoso, y así irradie y derroche sublimidad mi Mujer. 

     He de usar el inflamable extracto que ahíta mis venas, ese que estalla como estrella desde el abismo de tus ojos y que brota y se derrama cálido por los poros de tu piel y así, con esa íntima lluvia de fruición, reflejar y envolver tu cuerpo con un arcoíris entrañable e inseparable. 

     Ardor que de noche me deshiela y de día me desdobla en campo abierto o en un sinfín de reminiscentes alusiones. La brutal querencia que horada mi pensamiento, que la redime hasta deshacerla en cenizas o la libera en la forma más liviana elevándose como vaho entre los campos de mi tierra. 

     Qué sustancia adictiva diluyes en mi sangre que me embruja alegre y me transmuta ruborizado como rubí en jardín. El jugo que le urge a mi alma lo busco en la intimidad, surge cuando beso la cálida fuente de tus labios, cuando me trasvasas la dulce saliva. Fluye el candor de la Amapola, su fragancia quemante e impávida que cauteriza mi corazón, que arrodilla cuerpo y ahogarse mi pecho. 
     Nada, Vida mía, nada podrá distanciarme de tus brazos. Aquí, inmerso en este temporal de deseos y de sollozos desesperados de ojos, palpo con nitidez tu espalda, el entrañable tañer de tus latidos, el fino perfil de tus labios, delineándolo sobre la pantalla con las yemas de mis dedos. Maldigo el glaciar que endurece y resquebraja mi corazón al no saber de ti.

viernes, 5 de abril de 2013

Canta pajarillo

     Canta, pajarillo mío, canta. Abre tu pico y hazme sentir tu cantar. Yo tocaré par ti suaves melodías y la magia de tu amor me envolverá. Avecita tierna que cargas con mi carga en tus suaves y blancas plumas. Te tomo entre mis manos y te cuido hasta el ocaso. Te cubro de amor para que no te asustes y vueles alejándote de mí. Te doy agua fresca de mis labios para que puedas sentir el sabor de mis puros sentimientos. Te doy calor, colocándote en mi pecho dulcemente para no lastimarte y te acurruco para que despiertes con el perfume de mi esencia. Abro la ventana para que puedas volar libre, y espero ansiosa a que tu alma, siempre en vela, me cante tu embriagador canto que me encanta y me desvela.

     Duerme, mi dulce anhelo, y si te sientes sonrojado es por el resplandor ansioso de mi corazón.

Fiesta


     Voy a desviar mis pupilas un poquito y las voy a clavar en la pantalla. Hurgaré con tesón los sentimientos de mi pecho y antes de mecanografiar mis pensamientos, los releeré con ahínco hasta que clareen como día despejado en mi sien. No quiero depositar sobre el papel trenzas pesadas que raspen como cabos de esparto, aunque parezca flemático deseo anotar sedosos lazos, suaves frases que, tan sólo con un poco de atención, se desaten fantasmagóricas y calen por tus ojos, llenando tu pecho y secuestrando tu corazón. 

     Así, si roturo mi sien con profundas vertederas, si la siembro de alegres pepitas y la estercolo con risas, fiestas y alguna que otra broma, cuando el texto agarre en esta pantalla y, de esta forma, eche raíces en tu ordenador, crecerá alegre con los rayos del Sol y la lluvia de tus ojos y el relente de tu aliento. 

     Son estos sinceros sentimientos, idénticos a esa ternura tuya de canto de pájaros que hoy en mí revolotean, los que detonan espectaculares y se abren en nupcias irrompibles canalizando savia elaborada y pletórica de amor en ambos sentidos. Inevitablemente se despliegan en nuestros pechos y asperjen la miel de mi Amapola o el néctar de tu lirio, el trino casi líquido de los latidos, la melodía de dos cuerpos de porte humilde y melenas aciculares. 

Un aguijón perfecto que no se clava, sino con deseo me pincho, con veneno adictivo e inolvidable, la asombrosa celda de la que jamás huiré. Mi Maestra seré tu párvulo bibliopirata que apilará en los infinitos estantes de tu pecho los versos que esponjan de mi corazón sincero tesoro y a cambio arrebataré de tus entrañas el más mínimo, íntimo y bello indicio que ansía cala en los sentimientos de este, siempre tuyo, lirio. 

     Mi Amor, cierra los ojos y, aunque ahora no esté a tu lado, siente mi intenso beso con labios entreabiertos e incoloros. Búscame en el aire pues ahí a tu lado siempre estoy.

jueves, 4 de abril de 2013

Una noche primaveral


     Crees que después de un día agotador, de marchar ajetreados cada uno por su lado, o de transcurrir una o varias jornada sin poderte halagar tal como mereces, mas nunca distraído, sería capaz de llegar a casa y sin más acurrucarme entre tus brazos, sosegarme bajo el enjambre de tus dedos, mi dulce Colmenero; y así, regocijado, caer dormido. 

     Pretendes que si así acontece y llega la noche, sólo me oville en tu cuerpo como capullo de seda tras concluir la faena, habiendo sido durante toda ella alevilla frenética que en silencio revolotea a tu alrededor; o que ya sin uñas, al superar los enormes lapsos de tiempo en los que termino estupefacto, febril e ido sorbiendo hasta el más exiguo reflejo que se sucede por los espejos de mi sien me orille como cuero seco sobre tu hidratada piel. 

     Mi Niña, tengo miedo de que mi voluntad se acobarde y mi corazón se desenfrene hasta el punto de que tengas que taponar mi boca, pegar mis párpados e incluso atar mis manos para dejarte dormir. Deseo darte toda una estación de primavera durante una noche, con masías pequeñitas, árboles exuberantes y arroyos cristalinos que surgen al nombrarlos diáfanos en nuestras sienes. 

     Sabes que entre las nubes de mi cabeza, en este edénico jardín por donde revolotean mis pájaros y en el cual sólo enraíza mi hermosa Amapola. Por ti, por ella, por esa poderosa flor abro y echo a volar mis ojos, los hinco, fijos, húmedos y vidriosos, pétreos y castaños luceros que se cubren de musgo; mitad en sombra y mitad paloma que día tras día va al encuentro de su alba. 

     Te escucho cuando escribo, siento como se desliza la Mar bajo las yemas de mis dedos, percibo como bañas mis nocturnos ojos, como empapas mis párpados y mis pestañas. Los refriego con mis dedos para contener la miel que ahíta las celdas de mi alma, olas dulces del pecho Colmenero, un enjambre de amor rompe, ahoga y mantiene rojo, terso e intenso como manzana a mi corazón. 

QUE GANAS DE SENTIR MI FLOR 
AL BORDE DEL OÍDO

miércoles, 3 de abril de 2013

Creo que he roto las patas de la cama




     Creo que he roto las patas de la cama, ya no se mueve, ni se asusta, ni sale huyendo cansada de mí…. Quizás he desbarajustado mi sueño, pues tanto madrugar para divagar entre los entresijos de mi anchurosa silla (amar sencillamente) que ya no sé donde sueño más, si en la cama o en este lugar vacío. En realidad, mi Amor, soy muy feliz así, pues dormido me siento inútil, al no ser capaz de manejar las imágenes que suceden al libre albedrío y, en cambio, cuando madrugo y, redundando, en este espacio vacío me crezco con total valentía y pensando sólo en ti lo bruño todo, hasta tenso y alcanzo lo imposible, como Casiopea. Sí, Vida mía, contigo a solas, mi vasta Luz en plena noche.

Tal es mi vagar, idéntico al del cielo de la noche que concentra toda su admiración en la mágica Luna, pues allá detenida y adherida al abismo, se aventura apaciblemente sobre las entrañas de la Tierra. Así, tímida, se tiende sobre su faz y perfila suaves sombras. 

Así, día sí y otro también, una veces más y otras miaja menos, nunca desiste de asistir a su seno terrenal y sobre todo, ella en plena luz, nunca está ausente del cielo y siempre sola riela intensa por las charcas, pensando que acá en la Tierra, en sus noches o a plena luz del día, existe un Astro (sólo mío) tan intenso que por donde brioso amanece luce más que cualquier otro cuerpo celeste, obnubila más que el Sol y, por supuesto, ya sea el haz de la Luna fino, como pluma de poeta, o desorbitado como hechizo para enamorado, se queda siempre por deatrás en intensidad, envidiando por cuanto fulge y amando, amando tanto, a ese garbo solaricio o selenítico que jornada tras jornada inunda a sus niños, a sus amigos, a su hogar y… perturba totalmente mi sueño.

martes, 2 de abril de 2013

Con sus ojos


     Con sus ojos, un sinfín de seducción, un rayo de diligente corriente que erige mi escombrado deseo. ¡Ooooh!, este amanecer las ruinas de mi cuerpo, después de estos días de asueto, de nuevos se alzan al vuelo. 
     Mi singular destello que surge y cruza resuelta la avenida, que detona mi sien y mi pecho, que trastoca mis manos y debilita mis pies, que estremece mi piel y estimula mis poros, que instiga mis latidos y sofoca mi sed. 

     Mujer, me haces más que feliz, tramas perfectamente mi alma, la tejes y destejes a tu antojo, la mariposeas con cariño, la bramas como caracola e incluso la jadeas perfecta en la cama, como gacela canela. Así, amándome a besos, amándome en versos, en innumerable correos y desamándome, volviéndome loco los fines de semana y los días de fiesta. 
     Mi bellísima Mujer, mi irisente Cielo, necesito acariciar tu terso viento, no sólo dejar que vuelen en ti mis hojas, si no deseo más, ir al margen de tu boca inhalar las nubes de tu vida, lamer la pompa abisal de tus ojos castaños, libar la arena blanca de tu hidratada piel, quebrar tu cintura y arañar la playa de tu espalda. Amar, amar, amar hasta que sin poder más nos rompamos en ciego crujido de pasión, abatidos como pájaros entre sábanas, idos como pétalos en el aire transparente… invisible pero inverosímil cariño, una sensación mágica: sentir que me amas con sutil gracia… 
     ¡Oh! mi única Flor, deshago mis enteras en dulce polen que corre e inunda mis venas y que gotea por mis yemas, lentamente como relente diario, alegre y inagotable por mi Niña.

Mis largos brazos


     Desde anoche, que al pasar por vuestro hogar alargué mis brazos para abrazaros, encuentro hermosa la noche. Cuando tú, mi amor, proteges mis sueños, mi corazón permanece en calma anclado en su refugio, pero si no estás, qué frío está mi cuerpo sin tu cuerpo. Necesito tenerte en mis brazos pequeños aunque no me cabes de lo grande que tienes tu inmenso corazón. Entonces, centellea mi alma y trepan los temblores a la cruz de mis cejas. 

     Toma, mi lirio, mis brazos fieles, mis manos ávidas. He aquí mi sed que aúlla sobre mi voz doblándome en un nudo de anhelos infinitos. Haz que caiga en tus brazos, trampas divinas, permitidas…No me dejes ir, aunque te lo pida. 
     Soy la misma que hace años trajiste a tu lado. 
     Esta noche, mi niño, seré tu fiel guardiana y como tantas noches tú hiciste conmigo, me aferraré a tu espalda para proteger tus sueños.

lunes, 1 de abril de 2013

Mis largos brazos


     Desde anoche, que al pasar por vuestro hogar alargué mis brazos para abrazaros, encuentro hermosa la noche. Cuando tú, mi amor, proteges mis sueños, mi corazón permanece en calma anclado en su refugio, pero si no estás, qué frío está mi cuerpo sin tu cuerpo. Necesito tenerte en mis brazos pequeños aunque no me cabes de lo grande que tienes tu inmenso corazón. Entonces, centellea mi alma y trepan los temblores a la cruz de mis cejas. 

     Toma, mi lirio, mis brazos fieles, mis manos ávidas. He aquí mi sed que aúlla sobre mi voz doblándome en un nudo de anhelos infinitos. Haz que caiga en tus brazos, trampas divinas, permitidas…No me dejes ir, aunque te lo pida. 

     Soy la misma que hace años trajiste a tu lado. 

     Esta noche, mi niño, seré tu fiel guardiana y como tantas noches tú hiciste conmigo, me aferraré a tu espalda para proteger tus sueños.

Golpe de gracia y salta el teléfono


     ¿Qué tal está tu resfriado?, ¿has dormido bien en el pueblo?, hay mucha humedad, ¿verdad?, y debe hacer un frío atroz. En fin, yo, aun haga frío, he pasado calor, ya sabes, tal como te he dicho en innumerables de ocasiones, Tú me haces ver dentro de mí con tal claridad que hasta me aportas calor. Es por tu amor que se multiplica intenso a cada hora, aun exista este vacío físico forzosos. 
     Ahora, mi Amor, reclamo a mi Sol, quiero un indicio preciso, fulminante, un golpe de gracia que con precisión parta en dos el muro que nos separa. Abre de nuevo nuestro jardín particular y entra en este lugar donde dos enamorados siembran poesía, donde obran con tal destreza las enrevesadas ramas de las letras que, como jardineros del corazón, recrean literalmente el arte de la floración. 

     Tú, mi Niña, y yo juntos, a la sombra de nuestro árbol particular, copiando en sus inagotables hojas con la brisa de libres besos la eternidad. Deja, Amapola mía, que tu amiga, ciega en otras mejillas, estalle sus yemas con el primor tan alto, tan terso y perfecto, que da tu bellísima faz.