martes, 11 de noviembre de 2014

Estate así


     Estate así, tranquila, para que me abrace a tu fina silueta. Cierra tu almibarada mirada y despiértate hacia dentro. Nace ya entre nuestros sueños, entre nuestros susurros de amor y ahoga la intensa pira que acuciaste durante la jornada.

     Deja que mi pecho roce levemente la sedosa piel de tu espalda, permíteme que te rodee con los brazos, asiente que mis manos, como si fuesen de viento, acaricien suavemente tu cuerpo y que las leves yemas de mis dedos, como si palpasen fantasía que se puede dañar, jueguen saltarinas sobre los hechiceros y secretos pétalos de tu cuerpo.

     Son cálidos mis labio, mas aun así, sienten llama cuando liban tu tez y derrotados se derriten como si fuesen de hielo al tocar el fuego. Cómo, mi Amor, echo de menos tu bondad expresada en cartas secretas, cómo deseo alocarme con tus senos, con tus labios, cómo anhelo ser ninfa que revolotea la pureza blanca que atesora mi Niña.

     Me encerraría sin voz…, sin palabras…, tan sólo mis sentidos, mis recuerdos, mis ojos y mis cosquillosos dedos en la gran alma que oculta mi Amada…

sábado, 8 de noviembre de 2014

De manera casual e inocente




De manera casual e inocente,

nos fuimos enlazando lentamente.

Miré tus ojos y me respondiste

como si el medio no existiese,

como si en el tiempo hubiese

demora. Así, diáfanos en el patio,

ocultos en las alas de ese espacio,

entre el solaz de tus serafines,

el amor aunó ambos corazones.

Fue un desatino del destino,

un sueño en vida cumplido,

una álgida lasca de otoño,

entre arándanos del camino

que siguen pintos a hogaño.

Huertos en nuestros pechos:

delirios ahí, siempre en ti

y acá una sola Amapola, Sí.

A veces tonta mirada apenada

se ahonda tras mis ventanas,

se traspapela por mi alma,

en los hechizos de antaño,

en los hipnóticos barruecos,

donde monedita de deseo

se consumó en dulce beso.

Otras, en lozana ribera del Salor

o por las sendas de la Sierrilla,

…sé que así se rompe mi cristalino,

que se desborda mi entraña,

son líneas continuas y finas

que orillan por mi mejilla;

afluentes hialinos de dolor

que se malogran en vida

por padecer mal de amor.