domingo, 29 de junio de 2014

Cuéntame


     Cuéntame, Vida mía, como se suceden tus días. Dime qué te pasa desde que el alba se alza lozana hasta que exhausta se echa a descansar. 

     Amor mío, estallaría alegre como pólvora de feria si me infiltrases una blanca hoja repleta de ti o si, tan sólo, comprendiera unos rápidos e imprevistos apliques que, al rasgar el silencio, desenmarañasen por un instante las caricias de tus manos, el templado roce de tu mejilla o la fascinante conciencia que se esclarece al sentir tus melosas pupilas clavadas en mí. 

     Ven a mí, cara a cara, y lléname el vacío que a diario te reservo. Reséñame, aun sea de forma apresurada y confusa, cada vicisitud; bien la esplendorosa nueva de la graduación, o las simples anécdotas sucedieron en el viaje o el dislate que sobreviene al azar día tras día. Sí, ahonda en mí esa sofocante proeza que fue sueño e incluso a veces agobiante calvario y ya es realidad consumada, ya es en ella misma un incuestionable placer. 

     Nárrame hasta el fugitivo instante de un suspiro, de un tic nervioso pues, aún parezca que no es nada, para mí es puro, es secreto bondadoso y fraternal que asilo tranquilo. 

     Un placer de 
arbitrarias 
olas e imprecisos salpiques, una ingenua distracción que, aun pase inadvertida por ti, yo sabiamente la haré mía; son pues los dulces gajos de tu humana vida. Así es, mi Niña, si en mí cosecho cada racimo tuyo, y si bien lo transformo en dulce pasa o lo fermento en tinto frío de amor a mi Mujer, será pepita inconcebible que siempre descollará bella en mi íntimo mundo, en mi conciencia. Será, aún no lo recuerdes, la recopilación de indicios de los cuales locamente me enamoré…. 

Es el simple resultado de tus palabras, de tus ademanes o tu hechicera forma de ser;

es el álgido punto de un roce, la cúspide de un beso o súmmum de hacer el amor…; 

un edén en el mismísimo corazón de mi pecho,

el inabarcable reino de mi Mujer….

sábado, 28 de junio de 2014

Ya es hora de dormir


     Supongo que ya es hora de dormir, hora de que mi errabunda razón deje de mediar entre la ruidosa materialidad y giróvaga, por el éter de fantasía, se reconcilie con la quietud del sueño.

     He de desbaratar el devorador azote de la preocupación y mitigar el nerviosismo que durante el día haciné tras la piel y así, desnudo y sin arraigo alguno, me alzaré señero por inefable paraíso para sobrevolar el plateado herbaje de su tez.

     Ahí, mi párvula e inextinguible memoria se diseminará en tiernas palabras, a veces se calcará otoñal y otras se reproducirá desaliñada en su alba y aromática fronda. Desprotegeré siempre mi corazón para idolatrar con cortos relatos la alma embotellada que me comprometí a amar y que ahora contrita, entre llantos de hilaridad y entre desconsuelos de remordimiento, se desvive feliz por conservar la luz en su hogar.

jueves, 26 de junio de 2014

Sutil beso


     No es porque tuviese que celebrar algo sino es para que José, cuando saliese a la noche del ensayo, no anduviese a solas por las calles. Así que sin más remedio, y a pesar del reparo que me da, tuve que mendigar de nuevo un favor.

     Como sabes todas las tardes las tengo ocupadas, unas veces estoy en D. Benito y otras en Badajoz. Él también tiene su agenda bien apiñada de quehaceres, está ensayando una pila de partituras para el concierto del próximo domingo.

     Decidí llamar a Paco y enseguida, casi sin abrir la boca, se brindó a ayudarme; mas otro contratiempo surgió y es que ellos no están libres hasta las tres. Así que para no ser una carga me ofrecí a hacer la comida para los tres: Ana, José y yo; y más tarde comerían sus padres.

     Claro está, como iba a servir una mesa deslucida a una dama. Así que sin más preámbulo me puse a idear algo adecuado a su clase. Con trasparente calidad marche al supermercado a recoger ciruelas, manzanas melocotones, y kiwis, y también de jamón cocido, todo para el primer plato y para el segundo almejas, limón, huevos, plátanos y levadura panadera, no la levadura química sino el auténtico fermento de hongos microscópicos.

     Esta mañana, más que entreabrir los ojos, abrí las bolsas, saqué las cosas y me puse a cocer y freír y a mondar fruta. La mano diestra de mi excelente Gourmet, a través de mis dedos, asió la cuchara y frente a una primera fuente, se puso a aderezar un primero de arroz blanco y de fruta, serena y agridulce ensalada salpiconada ligeramente con pimentón dulce.

     De segundo unos medallones muy dorados de merluza. Hice una masa fina con huevo, caldo de almejas, azafrán y harina y espolvoree la mágica levadura. Aguardé a que la deliciosa crema se comenzara a entreabrir en fermentos y en ese misterioso momento adobé los medallones y los freí en abundante aceite. Además emperejilé el plato con unos plátanos fritos y unas hojuelas verdes que causaron regocijo al semejarse a gordos gusanos comiendo verdes tréboles de suerte.

     Uno delirio para la boca, unos gérmenes de sal y de azúcar que mutaron en el paladar fecundando un sentir difícil de comprender. Exquisiteces que vibraron como música irritando ríos de saliva por las glándulas de nuestros encarnados cielos. No sé si introduje alimento o fue mero tragaluz en cada humilde bocado, lo que sí adiviné es que mi oblicua lengua relamió los labios hasta pulir la piel por donde aflora este loco lenguaje.

      Un armónico gesto en fuente de porcelana que se transmutó en ánima agridulce, en revuelo aromático… en contraste frío y doméstico, en el sutil beso de sabor que dedico a quien lo deguste.

miércoles, 25 de junio de 2014

Diría


     Diría, de forma acertada, -pongamos manos a la masa-. Es la expresión más oportuna para esta tarde que, anudándome un mandil, batallo con la paleta de dorar. Un gourmet tímido y dulce que se deslíe a punto de nieve en su plato. Un meloso sibarita que sabiéndose amado adereza atenta poesía tanto en la cocina, como caminando entre encinas o, simplemente, en la oficina, sentado frente a su virtual vitrina.

     Salteo en la sartén un latido minuciosamente elegido, lo rehogo un poco, en óleo de oliva y sólo para ella. No es por dar posterior dentellada ni por sacudir un próximo mordisco, sino sencillamente es por asestar acertada saeta que escinda su tierno pecho y así recibir en su entraña el buen aderezo de humilde poeta.

     Escucha, Amor, como aliño el exquisito manjar con el que he de seducir las papilas de tu íntimo paladar. Hoy de nuevo se iluminará el firmamento de mi Estrella, no la bóveda plomiza que descarga relámpagos, sino ese cielo edénico y encarnado que oculta un nombre que se deshace entre flechas, dardos que sólo irritan esas desconocidas glándulas de su corazón.

martes, 24 de junio de 2014

La tarde se emplazó plomiza


     La tarde se emplazó plomiza y lluviosa y apenas al entrar la noche, y aunque el cielo se enmendara opaco e impenetrable, se alzó entre las encinas un aroma ligero que invadió cada guarida del prado.

     El perfume de la intemperie, el fresco hálito de la empapada hoja de eucalipto, el untuoso y acaramelado soplo de la jara en flor y el pasto seco y aguado, ese forraje pobre y húmedo que exhala un último estertor de suave almíbar al fenecer quebrado en el suelo o en el estómago de un carnero….

     Su espíritu incorpóreo e invisible me sedujo en la carretea, en el coche y con la ventanilla abierta. Adonde nadie me puede examinar y en donde tan sólo me resta escribir y reescribir poesía en cada madriguera de mi mente. Asiendo firme el volante sentí unos estambres de azafrán y el violento viento de su aliento,… dentelleaba verde cada beso esmeralda que depositó en mis labios.

domingo, 22 de junio de 2014

Un último hálito en la caldera del cielo


     Un último hálito en la caldera del cielo, la semana concluye con ardiente brisa y desemboca sedienta flameando el preludio de otro crepúsculo más.

     Transcribo con hierba quemada, con una hebra fina de grafito, con una hilacha escogida entre la coagulada y seca fronda estival.

     Se enturbia la mirada externa mas penetra suficiente candela de alcohol en la intimidad de mi pecho. Nada puede ceder, todo se alborota en mí y asciende ligero, como un chubasco de nubes blancas, desde mi corazón hasta mi razón.

     Prosigue intensa en medio de mi cuerpo, un único e inextinguible rescoldo, una brasa diamantina que circunda lo trivial, que obvia lo inconsciente y se aísla en reflejos de cariño. Poderosa chispa que modela carnívoro beso y que, sin abandonar en un solo instante mí íntimo centro, talla versos y más versos sólo para su Amor….

Escritorio


     Ahora, que apago el foco de mi despacho y prendo la lámpara que alumbra el pupitre de mi cuerpo, me pongo a transcribir hasta el más ridículo borboteo que estremece mi cuerpo.

     Me reclino sobre mí mismo y, sin malograr ni un mísero santiamén, voy anotando todo el azogue que azota mi corazón. No desperdicio ni el ripio de leves latidos si no me lucro de todo lo que me conmueve. Así, desde la efímera euforia, ora sea una fortuita tiritera ora un inconsciente escalofrío; hasta el ímpetu volcánico, bien sea el calcinante azote de la vasta orfandad bien una desternillante sacudida de carcajadas. Todo me es áurico, todo es tesoro que adoro; aun reste sin uñas de escribir en soledad….

     A diario y únicamente para Ti, desplegaré un anchuroso cobertor de color y lo recargaré con desesperados sentimientos caligrafiados. Tan vasto será que, aun revueles sobre él, jamás divisarás sus orillados ribetes y tan copiosamente novelado que, ese bellísimo Escritorio de blanca e inmaculados senos, el que idolatro alocado y en el que siempre que me reclino es como si lo sedujese por primera vez, se desbordará en albricias y enamoramientos.

     Como un alfiler de acupuntura me infiltraré bajo su tersa piel, nutriéndome de su deliciosa dermis y estimulando una hilaridad que en forma de sudor vítreo dimanará rutilante a través de sus poros. Desmembraré cada hebra de luz que ahonde su iris, la segmentaré en un espectro de colores desconocidos, en una pira de estrellados ensueños que cuajará integra en la bóveda de su razón.

     Anidaré en su caja torácica, adonde asila su convulso y gran corazón. Entrevetaré su carne con unto fino y claro, con un trazo ralo y perfumado que ingresará como hila de nata azucarada entre su musculoso tejido. Palpitará delirante, como el de una adolescente drogada de versos, e incluso llegarás a llorar por no logar compensar el bárbaro amor que le brinda su delirante lirio.

     Sé que soportarás bien este meloso apolillar que horada tu corazón, sé que aguantará bien el inagotable manantial de mi hontanar, sé que incluso rehuirás de mirar mi correo pues cada vez que lo descubras se te abrirá una fuente llorera que pulimentará tu mejilla. Más no serás capaz resistir el deseo y lo avizorarás como albor necesario que cada mañana se alza lejano dando todo de sí,… laureándote con humilde amor.

martes, 17 de junio de 2014

Oda al sosiego


     Me reservo los daños que me infrinjo y, si acaso, pido piedad al lecho y al sillón, pues ellos son los que sin pizca de desdén sorben mi derrengo. Que injusto soy con ellos, pues después de mejorar con su hospitalidad, ni siquiera les atuso la guata.

     Así es, abuso del asiento hasta tal punto que, arengando con cariño a mi Niño, les empapo en sudor, o en lágrimas, y sin darles tiempo a orear sus paños, regreso terco a escribir o, tan sólo, a vivir sobre su cada vez más mugriento tapiz.

     Diríase que fiel soy al diván ya que, para versar con querencia o, mejor dicho, para chasquear cariñosa poesía sobre las pequeñas teclas, me atrofio humilde y abandonado en el amplio cojín de mi tresillo.

     Habrá faltas ortográficas y enredos gramaticales entre tantas galimatías significativas. Pero además habrá verde y fresca yedra, hebras endebles de perejil, de hierba buena y albahaca y, quién sabe, si habrá sed de barco sin Mar o infatigable custodia del olvido en pecho que, aunque no sea nido de niño, se asemeja cuando se escudriña con la vista. Todo este sino del destino, toda esta ferviente fuente de deseos lo haré aquí, aprehendido en su mullida almohadilla.

     Cuan amplio este lugar que a merced me brindas, tan extenso y mudable como kilométrico Nilo, sin horizontes visibles; como una gran ciudad atestada de libros; como una vasta dehesa inundada de luces violetas, de lirios morados o de labios encarnados de Amapolas…; de arias de croares y de trinos de ruiseñores…. Así de libre me siento en la hermosa prisión que se abre ante mi sillón….

sábado, 14 de junio de 2014

Con este calor pierdo la razón


     Con este calor pierdo la razón que, junto a mi corazón, fluye sin gobierno como lenta gota de óleo. Mis tréboles marchitan su cuarta hoja y decaídos, por lóbrega atmósfera, se desbordan a través de mis yemas, inundan el teclado con íntimos “nomeolvides”.

     No es brea ennegrecida, ni ceniza de hojuela calcinada, más bien es folíolo de solitario lirio que, depauperado, se apacienta iluso en su bosque.

     Modero mi relente pues no puedo recargar mis telarañas con incontables perlas, éstas se romperían y el suelo se empaparía con hilos de frío rocío.

      Tea inextinguible o pira danzarina, ardor que consume y apura el licor dulce y loco que ajuma mi cuerpo. Prende rubí y alumbra señero este corazón, late infatigable por los pétalos de una sola flor, por los encarnados labios de una Amapola….

     Silencioso, cubierto de otoño, me resisto a cicatrizar mis lamentos en su Océano estival…. Continuaré sacudiendo mis dedos, escupiré secretos versos a través de mis poros, esculpiré besos de ensueño en su boca que, sin más remedio, caerá sedienta sobre mi remanso cálido de amor manuscrito….

viernes, 13 de junio de 2014

Unos minutos



     Unos minutos, sólo pido unos escasos minutos al día, a la semana o cuando tú desees verme, no ansío nada más. Pues para llevarte consigo tan sólo preciso un ameno roce, una vivaracha caricia o una luminosa mirada o, solamente, un guiño que sugiera que perdura un entrevero de inagotables sentimientos.

     Así no me urgirá usar máscara de carnaval para desencajar sobre mi faz la alegría, sino me bastará con un vivaz o zalamero ademán para que apercibas que, inscrita en mi carne, se prolonga infinita atención lírica. Aunque para disimular evidencias de tan bárbaro cariño mi corazón acabe mudo al mundo y mi ruborizada faz reste para siempre tras veneciano antifaz.

     Musitaré, Vida mía, a través de las yemas. Mi risueña boca se reducirá al sensitivo repiquetear en un teclado, una gesticula jovial de afanosa abejilla que, de tecla en tecla, recolectará y cuajará dorada miel para una sola Colmena. Inaudible y sin apenas masa descorcharé prisma de tinte que te inundará el pecho con aroma de mosqueta.

     Sera amor único que irrumpirá ciego y sin pantomima. Líricas rimas de plata de Luna que rielan alrededor botella cristalina, vidrio que acoge a Una, a la más bella, a esos ojos que se cegaron tras el primer beso, a la fina piel de nuestros labios que, de por vida, se diluyeron en la Mar salina de una Perla divina.

martes, 10 de junio de 2014

Tras poner la mesa y apagar el fuego


     Tras poner la mesa y apagar el fuego, ya inmersos en la noche, nos hemos repantigado en el sillón y tranquilamente hemos pellizcado las delicias que serví durante el fin de semana.

     Antes de ponerme las bridas de la entrante semana he de sacar la última gota que le resta al asueto. La aprehenderé con ganas e internándome en mí prenderé mi pensamiento y deambularé gozando del olvido. A solas, en orfandad con mi Amor, explorando sus trémulas manos y reclinándome con asaz embeleso para dar una infinidad de picos a su lechosa piel.

     Ya desgrano el eco de ese Amor que me responde y, como ave mítica, hiero mis cuerdas tarareando -cuanto te Quiero- en el abismo de los sueños. Desesperado vuelo y revuelo entre sus huesos, hilando estrofas de voces inextinguibles, misteriosos besos que estremecen su cuerpo….

     Amamos lo utópico o imposible, por vivir en vidas paralelas mas, aun haya muchedumbre desconocida, mi infinito sólo lo pueblan Él y Ella. Dos Ángeles que prendieron en mi pecho cálidas lenguas de flores y en mis sueños cielos de estrellas.

     Sé que a veces, cuando camino, escucho bajo mis pies hojarasca seca, unos estallidos más nostálgicos que los crujidos del otoño, pero enseguida Ella arriba en mi mente, como viento primaveral, se desnuda en perfecta hermosura y roza y socorre mi alma con gráciles palabras, una armonía calcada a laúd de poeta.

    Advierto elegía en mi cuerpo, trovadores latidos que repiquetean como trinos entre las ramas del bosque. Vida mía, aun en la sombra, resplandeces más que el cegador Sol, como misterios laurel en el desierto….

domingo, 8 de junio de 2014

Es arrebatador


     Es arrebatador, tentador e incluso diría que, en las inacabables noches, surge a borbotones desde los hondones del pecho. Su bellísima y envidiable imagen se revela impecable en todos mis pensamientos, el fino albeo de su chata y pequeña nariz, la sombra de sus profundos y acaramelados ojos, el apetitoso aderezo de sus encarnados labios….

     Así es siempre, en todos mis sueños recalan sus agradables colores, los pigmentos que embebió mi corazón, el arcoíris que sinceró al quererme de esa forma, al darme su amor; sempiterno espejismo de lechosa piel, de leves senos, de ligeros arqueos de la espalda….

     El resonante borbollón que se rebela en mi entraña deriva incontenible por mis manos. Una hemorragia de estrepitosas y bullangueras notas, un corazón de barro que se desangra en letras, que se disuelve en versos de íntima tinta. En el ruidoso salón, en la cálida y vacía cama, en la cocina macerando manjares en orzas o cuando tenaz me encamino al quehacer, rebusco esa caricia que no se pierde, ese beso que cifró cada uno de mis latidos, esos temblorosos roces de dos cuerpos que desnudos se abandonaron al amor… 

     En cada hueco del día o hacia cualquier parte que miro, yendo a destino o bien caminando al azar, presiento que Ella aguarda sola, que espera a encontrar un rato, a hallar un raro momento para hilar una simple soga de saliva que perpetúe buena, fragante y frondosa enredadera. Cáñamos que enraícen en nuestras entrañas y que florezcan y fecunden en ambos corazones, un lino de savia que encauce jarro de imagen limpia, de amor perfecto.

     Estoy sentenciado a aquietar mi entraña, la frotaré, Amor mío, como latón para advertir en ella el vaho de tu aliento, las huellas de tus manos, el brillo oscuro que se abre tras tus ojos… Sí, para contemplar nítida la faz de mi Niña y gozar de ese tembloroso fantasma que me vuelve loco.

     Disueltos por mi cuerpo están los dulces terroncitos de mi hermosa Mujer. Hallaré un sinfín de letras, las sacaré del agua o las aspiraré del aire, para describir lo inenarrable, la belleza absoluta que atesoras en cada poro de la piel.

viernes, 6 de junio de 2014

Un día muy hermoso


      Un día muy hermoso y ya, llegando al ocaso, miro atrás y me enorgullezco. Ha merecido la pena tan aplanante faena, los cansinos ires y devenires por caminos de hieles para extraer unas simples tarras de mieles. Mas no me quejo de esta labor, ni la veo injusta e inmerecida, pues yo, Amor mío, soy el ingeniero de mi propio destino.

     Cuántas horas he pasado junto al teléfono, cuántas he transcurrido tras el volante o acaso se puede saber cuan larga es la senda que hay en mi aula o en los pasillos del conservatorio. Sí, inescribible es la conversación que he embocado a través del auricular, incontable son los hitos kilométricos que he dejado atrás e insoportable es carga en mis tobillos, lastre que ha causado y causa la torturante dilatación de mis vasos sanguíneos.

     Mas mi lozanía, aun haya tempestad invernal o quemazón estival, proseguirá así, estimando las insignificantes yemas de las plantas, respetando los nimios nichos de los seres vivos o reverenciando las superfluas barahúndas de los grillos, de los trinos, del céfiro entre las ramas….; Sí, así, recolectando nuestro dulce jarabe, como laboriosa abeja…. Invariable y feliz, sentome aquí frente a vano cristalino, titubeando sentimientos en largas noches, rindiéndote lo prometido,… mis sinceras buenas noches….

jueves, 5 de junio de 2014

Echarme


     Echarme, desandar lo caminado para recobrar la conciencia, recular hasta el umbral para echar a volar como pájaro fugitivo hasta encumbrar el hontanar de la vida. Conquistaré el azul y ávido devoraré la brisa tempranera e inundaré mi pecho con el vaho del heno húmedo.

     Me cuidaré de escoger las briznas más tiernas, las más bonitas, para moldear versos que deshagan el corazón a través de los ojos, lágrimas de amor para las alondras que vuelan en mis sueños….

     Con plomo, tras los cimientos de estos parpados encierro un secreto, mi niño es Sol que me llena de luz, es roble que me da reciedumbre para afrontar los días….

miércoles, 4 de junio de 2014

Aún no duerme


     Aún no duerme, todavía ronda la sala e increíblemente sin caminar se ausenta de ella. Mi Niño, retozón en el sillón, sueña y revolotea entre la viveza de los astros y, sin marchitar los paisajes, mordisquea la alucinación.

     Ya cierra los ojillos. Su corazón, sin advertirlo, rehúye del verismo hacia el olvido. Cede su pequeña reciedumbre y se aísla en la entelequia del espejismo, donde hacendoso desfigura todo azaroso lamento y toda vana aflicción para transmutarlo en valiosa alegría.

     Sé que en su suave y tibio nido se siente feliz, que ahí, alto y fuerte en sí mismo, se siente rico mendigando sinnúmero de detalles. Mi Querubín alípedes, yace entre fantasía engarzando las reminiscencias del gozo y el llanto, de la ventura y la travesura y de la vida en sí y del fin.

     Amor, hazme un huequecito entre tus brazos para que escuche esa voz de labios que duermen, ese resuello del sueño. Vida mía, deja que mis ojos cegados en la noche siembren besos por el brocal de tu inquieta carne…, garatusas que maduren en ese cofre que proteges, arrumacos que desemboquen en intensas risas….

martes, 3 de junio de 2014

El Sol sonrojado se reclina sobre el vientre de su amada


     El Sol sonrojado se reclina sobre el vientre de su amada y muy discreto, entre hialinas cortinas, la besa con rubor. Centellea la plata que decora el techo y riela sobre la frazada que los arropa; tibios jadeos emanan sus cuerpos. Antes de pernoctar una acaricia más y su encarnado labio se funde con su cristalino cuerpo.

      Es hora de retirarme a singular vacío, me asilo, Amor mío, contigo. Unto tu generosa pluma en la purpurea tinta que vibra en mi pecho y repleta de humildad la echo a volar. El cielo, entonces, se impregna con nuestros versos que planean hasta posarse en el vano de su ventana.

     Vida mía, hasta la madrugada resbalara mi poesía, hecha saliva para tu mejilla, para tus senos…, gotas de lluvia que irrigarán la sedosa piel de tu cuerpo. Ociosa pluma que traza amor,… y amor, el dulce amor que le dicta tu corazón….

domingo, 1 de junio de 2014

Paseo por el Salor


     Esta mañana, bien temprano, deshice mi corazón trashumante y, ligero y hambriento como un merino, marché hacia la rivera del Salor. Francamente, lo necesitaba para recuperar mi agostado ánimo.

     Cogí las cañas, me colgué las cámaras y despierto, y a la vez soñador, me monté en la bici con la intención de sorber la paz de la dehesa. Más que salir de casa la suave frescura de la aurora inoculó sorprendente vigor paliando todo el enervo que se hacinaba en mi espalada.

     Apenas hay que pedalear pues casi todo es cuesta bajo. Tan sólo se ha de apoyar las manos para encaminar el manillar. Miré al cielo y ni una nube deslucía su intenso azul de ultramar, ni siquiera un fino cirro que despeinara la troposfera. En la lejanía se perfilaba magníficamente la sierra San Pedro, predominaba el verdinegro de las encinas y color cetrino de la hierba; el espacio era limpio y cristalino, ni un ápice de calina ni una mota del polvo.

     Diríase que había un pacto personal entre Eolo y el entorno, pues su brisa era tan hilarante y contagiosa que un sinfín de alhajas glaucas, de cianea y azafranadas se alzaban titubeantes a danzar entre las flores. Además, una estridencia no chirriante, sino erótica y armoniosa, surgía de las copas de los árboles; eran los ruiseñores y las calandrias que ofrecen su amor a los enamorados que vagan por sus sendas. Así, describiendo la exuberancia del campo, podría seguir hasta azucarar tu saliva y tus lágrimas, mas sólo describo una cosa más, la bodega mágica que expele la pradera en primavera; cada canija lengua y cada diminuto sexo seduce con su perfume a la mujer y con su miel a la abeja….

     En este umbral de suave brisa, de alhajadas mariposas, de arios trinos y de endiosados perfumes, frente al espejismo de este río desmantelé mi agotamiento, tomé abundante aliento y con sed de agua marina, como un cascabelillo de amor, me encerré en la vidriosa botella que flota a la deriva en la Mar de su gran corazón.