domingo, 30 de abril de 2017

Adónde, mi amor, a dónde me reclino



     Prendido de un único tiempo, tu cariño se torna en presencia.

     Me derramo como tintero y, transformado en plumín, allano de nuevo los caminos donde florecieron nuestras íntimas palabras. Fue una floración primaveral, allá, entre volcanes de espumas y olas hundidas, entre los indómitos vientos que dispersaron el perfume de tu pelo por la dehesa de Villar del Rey.

     Así, el oído de mi pecho rememora la canícula del Sol, la apacibilidad de la charca y la quietud del viento. Así, inolvidables zafiros se derraman dorados hasta humedecer la árida piedra que sintió tu piel.

     Sí, desde allá, desde aquel principio, desde el inmejorable renacer que me rendiste, mi corazón se devanó en desemejante claridad. Las nubes del cielo comenzaron a soplar peculiares vientos, alientos de frescura vital; el resplandor del Sol mostró su ocultos, ígneos y delicados colores y acentuó los tonos de las flores, de la fronda de los árboles y de las briznas de la yerba; y la nítida suavidad de la noche reveló todo su candor y mi cuerpo, cuando descendía a la tranquilidad del sueño, se inundaba de amor. Sí, mi Vida, entre sueños cuántas veces me embalsó tu amor, la humedad de los labios, el salino delta de la piel y la canela de los pezones de tan lascivos senos….

     Es, Mujer, un cariño denso y profundo, de palabras penetrantes y abrasivas que, como fértiles larvas, transmutan en mariposas de bienquerer; es aquella luciérnaga que alojaste en mi corazón y que irradia las brasas de tu apasionada forma de ser.




sábado, 22 de abril de 2017

Nadar por la claridad del alma




Siempre, mi Vida, un ritmo interminable que acrecienta inolvidables recuerdos...

viernes, 14 de abril de 2017

Caminar en ausencia



Buenos días mi Vida.

Qué tal el asueto de la Semana Santa, ayer mañana te busqué por la plaza, entre los portales, por las escaleras y por el patio. Al final centré el objetivo de la cámara en los detalles de la muralla, cogiendo el fondo azul del cielo, y pasé la mañana en la más absoluta y penosa soledad.

Por la noche estuve en Guareña, es extraordinaria su iglesia, similar a la de Brozas, altísima. La estampa de este monumento, sus puertas, vidrieras y escudos es lo único que posé el pueblo. Nada que ver con Nunca Jamás, que cuando escribo su nombre me tiembla el pulso por apasionante cariño; tantos años cautivando en el pecho nuestros sentimiento que creo que ya padezco alienación de mal de amor. En fin, Amor mío, desecho absurdos comentarios para no hacerte daño.

En Guareña sacaron tres pasos a la vez, mas yo centré mi mirada en dos elementos de la Naturaleza, solemnes cuerpos que compartía contigo, órganos brillantes y distante, seguro que tú, mi Niña, también te regocijaste con ellos. Me quedé atrás en la procesión y de súbito les lacé un grito, mas es tal su altura no reverberó el eco, después emití varios lamentos y termine derramando incontables gemidos; cantos de amor desde la Tierra. Tal vez lo escuchara Cupido, quizás mi fugitivo clamor le llamara la atención y lo colocara en la mesa familiar, en esa terraza donde tú, Cariño, estuviese sentada. 

Fielmente, dime, ¿Por qué tanto dolor de amor?, me caen lágrimas que se escurren por todos los hueco y ya no distingo si son de felicidad o de amargura. Son las malditas palabra que mandadas por el corazón irritan mis ojos, culpo a este quejido que contantemente brota del pecho, suspiros que una y otra vez escribo. Condeno mis sinceras palabra, letras que intentan tocar tu cuerpo y lo único que logran es herir la delgadísima piel de mi corazón…. Tonto de mí, que continuo con los ojos perdidos; sí, ojos sin destinoo…

Te veo, Amor, al mirar los dos elementos del cielo, Júpiter y la Luna llena, lanzo un inocente deseo y tan sólo recibo silencio de labios boreales, una caricia perdida para mi inalcanzable Amapola … 

Amapola, mi Amor, son tantas las lágrimas que me ha vuelto demasiado transparente….

BESOOOOS

Alma cristalina


Vínculo sedoso