martes, 29 de abril de 2014

Dorada candela


     Dorada Candela mía,… Pastora de risueños zagales. Tan divina que, como verde trigal, aluzas de forma sobrenatural todos mis pensamientos; sí, desde la más recóndita interioridad de mi mente hasta el más profundo pozo del pecho.

     Arde así mi corazón, claramente y sólo para ti, lo mantienes flameante como trofeo tuyo de amor incombustible. Con teas tanto azuladas como amarillas. Lenguas de fuego sumamente bellas que deslíen cada gota de mi sangre y que desenfrenan mi respiración, con tanta exaltación que sólo exhalo sensibles suspiros de admiración.

     Sé que a veces este apego se me va de las manos, en esos casos mi abrasado pecho, preso del albedrío que me llevó al delirio, tilda frases locas y sentires que se cuela sobre tus olas, como sirenas zahareñas que piruetean con un único propósito, zambullirse en tan gustoso regazo para endulzar la Mar con un torrente de besos. Sentir, sin remos, tu profundo seno, cobijarme en la esclava aventura de quererte y ampararme en el refugio de tan extraño Amor, en tu acuoso cuerpo…

domingo, 27 de abril de 2014

Feliz Cumpleaños


     Yo tenía lo que todos buscan y pocos llegan a encontrar. La única persona en el mundo que nació para amar eternamente. Una persona rica en tesoros sencillos, humilde, autodidacta, un puerto donde siempre te sentías en casa, y ningún viento, ni ningún problema podrían derribar. 

     Crecimos como dos semillas (lirio y amapola) germinadas en un mes de primavera que, regadas con lágrimas de rocío, se reconocieron; y abrazadas para entrar en el mundo de los sueños forjaron un espejo de deseos. Como crisálidas que encierran el misterio de la vida y, con tu inmensurable magia, volamos como libres mariposas. Hemos sido, caracola, como dos pigmentos de esperanza que el pintor mezcla a su antojo y que al unirse en el lienzo son la expresión viva del amor. Tú y yo nos hemos sentido como dos crepúsculos que a un tiempo se enhebran al sol y a la luna con hilos de oro y plata, viajando junto al tiempo entre incansables susurros de Te Quiero. 

     Siento navegar de vuelta al hogar. Perdona por no cuidar de ti, por no aferrarme a ti con tal fuerza que ni siquiera Dios pudiera arrancarme de ti. Sabes que ya no lo haré sino soy un alma libre. 

      Miraré todas las noches la luna porque en ella dibujaste un corazón abierto para que yo entrara. 

FELIZ CUMPLEAÑOS VIDA MÍA

jueves, 24 de abril de 2014

Barquillo de papel


     Sus olas pasan a ambos lados sin arruinar barquillo de papel, lo mecen con un tacto sumamente agradable. Además, en la proa, aún se advierte el envite de sus cálidas ondas, de esos húmedos bucles de la Mar, de los labios que me empaparon con su Vida y limaron el hálito de mi íntimo silo. Lentamente mordisquea las tablas de papel, las embebe y las hincha de decencia, emborronando la brea que transcribe barquero de agua dulce.

     Bogar sin tregua por apacible ensenada, dulcificar sus aguas, sin fondear ni de noche ni de día, sin orillar ni instante, a la deriva sobre lámina ora constelada ora cegadora, sobre un espejo fiel.

     Un esquilón en la cubierta suena y del sueño me desvela. Sin demora y con la cara desteñida trepo hasta el palo mayor, para tender velas repletas de sentimientos. Un marino que pasa sus horas usurpando su insondable bodega para cebar la Mar con nacaradas láminas. Un pescador sediento que no se detiene junto al hambre, que embota anzuelos y rompe redes para que el ocre no enturbie cristalino Amor, para que no haya dolor; aun nadie lo logre comprender…

miércoles, 23 de abril de 2014

Cierro los ojos para encender mi otra luz



     Cierro los ojos para encender mi otra luz, un último pestañeo y revivo por dentro. Sobreviene como irisado dibujo de sombreadas y cristalinas orillas. En lo más íntimo una consciente exaltación, una explosión serena que se alza ambarina desde el abismo de mi ser.

     Me estremezco ante tal sueño, al cruzar la onírica frontera en donde perfilo la fina y ligera duna de sus senos, en donde reparo en el imperceptible e insólito soplo de su pecho, de su oxigenación. Mi Niña es el fluido de mis sueños, es la Mar de azúcar que salpica de claridad mi intimidad. Es tan dulce la sensación que me abre la razón con insaciable sed de inconsciencia,… es mi frágil Mujer que deliciosamente se ha entrelazado en mi corazón…

     Sé que he soñado torpemente un sinfín de veces, que la paz de la noche ha sido sosiego que me ha arrebatado tiempo de vida. Mas ahora, esta profunda quietud junto a Diosa perlada, es fantasía pura de existencia, es gracia absoluta e incomprensible que gotea como diluvio tanto cuando estoy en vela como cuando yazco contigo. Comprendes, Flor hermosa, que eres la rica orgía que me colmo hasta la médula y me transformó o embriagó humanamente la vida.

     Alucino sin salir de aquí, disemino fértil sentimiento con adecuada caligrafía y, por último, lleno todas las esquinas con una flor de jazmín, o con una gota escogida que refleja lo que oculta mi pecho o con un diminuto jilguero que celoso y ciego trina por tan inminente Amor….

domingo, 20 de abril de 2014

La alba se clarificaba lentamente y la rica humedad


     El mañana se clarificaba paulatinamente, la rica y fría humedad del alba impregnaba nuestra piel y como fragante glicina inundaba mi entraña. Caminábamos yacentes por la cera, con la memoria ida, sin apenas huesos y ni siquiera forma; y ambos te llevábamos consigo, ignorando los alrededores.

      Algunos fragmentos se infiltraban por mis párpados o, como si fuese tierra seca, los embebía por mis poros. Una fachada que no cambia, un escaparate que modestamente se renueva, la pasadera que continúa tan revuelta como siempre y un amigo que se obstina en no olvidarme y me obliga a parar….

     Pensaba en alto, traspasándole lo más profundo de mí, y él, con sus verdes ventanas abiertas y sus manos tendidas, sorbía todo lo que sonaba; como si estuviese completamente vacío. Así me sentía, rebosante un como cubo que sacia la sed del que desea saber; y así por dentro, como un jardín yermo que recobra la exuberancia de huerto por poseer dos flores únicas.

      La memoria es un baúl de heterogéneos hálitos que, con un simple gesto, se abre veloz exhalando inolvidables recuerdos. A veces, bien en casa, en la calle o allá en el campo, cuando uno se embosca en sí mismo, se desparraman incontables reminiscencias; así, sin más, al son de los latidos. Bien sean huellas turbias y dañinas que, aunque no las desee guardar, ahí permanecen aletargas, vislumbrándose de vez en cuando; o bien imágenes placenteras que codicio como tesoros y que, sin apenas rozarlas, reviven frescas, como si me hubiesen sucedido de ayer, cuajándose de nuevo vez en gratos momentos de amor.

     Llegué a la agolpada plaza de España y, como cada año, a buscar un sitio para disfrutar del misterioso encuentro de la Carrerita. Esa alusión que seguro que nunca sucedió y que todo cristiano reviven como si fuese innegable, sacando sí un exaltación indescriptible.

     Nosotros aguantábamos echados, como agua transparente y pesada, junto al tronco de un árbol. Un señor dudaba y abandonaba su privilegiado puesto y enseguida otra pareja se deslizaba en su lugar; los indóciles niños, como revoltosos animalillos, correteaban entre las piernas; y algún que otro ominoso ser, egocéntrico e impaciente, imprecaba y se enfrentaba a los demás a sabiendas de un absurdo e infundado derecho de poseer un puesto excepcional, aun llegando tarde.

      Por encima de la multitud, emergía una diadema de ojos avizores y es que, aunque da lo mismo, todos querían ser los primeros en dar cuenta de la Virgen de la Aurora. De repente un clamor bajó como caudaloso río desde la capilla del convento hasta inundar la plaza, ¡guapa!, ¡guapa!..., el cielo se cubrió de una obesa nube de redondos y cromáticos globos y con una bandada de palomas revoloteó en círculos sobre los portales, dieron dos o tres vueltas y después, cansadas y asustadas por el bullicio, se fueron a posar a tejados más tranquilos.

     Enseguida se disolvió la muchedumbre. A los jóvenes le pesaba el cansancio de la interminable noche y los mayores se retiraban a casa a ultimar las cestas de viandas, para pasar un día en el campo.

     Nosotros dos, ya un tanto en silencio y tras desayunar en las Pasaderas, regresamos a casa y aquí, mi Vida, otras distracciones, tales como pulir las yemas de los dedos sobre el teclado o remover una y otra vez los sentimientos para recargar lejana flor con desmesurado de Amor.

sábado, 19 de abril de 2014

Con los brazos un tanto al aire


     Esta mañana he salido de viaje con los brazos un tanto al aire. En el coche iba bien, pero al bajar en el Cruce de las Herrerías, sentí tan baja temperatura sobre mi larga y desnuda piel que pensé que de nuevo las hojas se secarían y se caerían.

     El cielo, tan pesado como en otoño, y la álgida brisa del alba, que traspasaba mis brazos, desconocían si era tiempo de Sol, ignoraban que fuese fecha en la que el campo estalla ansioso cubriéndose de manto de color, de que era la estación en la que el aroma penetra en el pecho de cada ser y de que ese ardor emerge por cada poro en forma de gotas de sudor.

     El día amanecía desaprendido, sin las amables sílabas de amor que tremolan por la atmósfera, cerrando las sonrisas amarillas y blancas de las flores, lacrando los ingenuos gestos rojos con los que reverencian las Amapolas o tabicando los aspavientos gráciles de los añiles lirios. Los insectos, las hermosas mariposas y el mismísimo ser humano ocultaban sus deseos, bebiendo del olvido gélido que se desplomaba del cielo.

     Mas yo, aislando esos dedos que traspasaron mi pecho, que a su antojo hurgaron en mi corazón, proseguía hecho Luna por dentro. Ávido por entregarte la vida prendida en cada palabra, de tildar agudas estrofas que cicatricen bocas inseparables…. Vagas sonrisas se me escapaban de vez en cuando, señuelos al viento que revelaban el timbre que llevo por dentro.

     Tú, mi Amor, y yo, bebimos algo imperecedero que germinó en lo más profundo del pecho. Un impulso que, arraigado como árbol, se alza frondoso y se abre verde, cuajado de la más suculenta fruta; del dulce Amor. Es vehemente pasión que infinita, como Alameda cristalina, se extiende por dentro….

     Llega la noche y aunque esta habitación esté vacía, cuando duerma mi esternón se rasgará y mi corazón se desprenderá y me abandonará, como tantas otras veces, por enterrarse entre tus brazos abiertos. Dejará atrás cuerpo triste y volará extraviado, con mis versos, hasta quedar quieto y adormecido, como un secreto, entre el resuello de tus sueños….

viernes, 18 de abril de 2014

Ya tengo todo listo


     Ya tengo todo listo. Unas gorras de ala ancha, las botas bien atadas y la mochila minuciosamente dotada. Además, todo mi estrés se lo endilgué al armario, lo prendí en lo más recóndito, sí, ahí, en el listón que más cubierto queda. Ahora, tan sólo, desclavar mi alado afán para, con el febril sudor que provoca mi eterna y delirante querencia, tildar de lustre tu arcillosa piel.

     Caminaré atrampado en el primor de la Flor que siempre llevo consigo, ajumándome con el suave aroma que expele su Brote, embaucado con ese vivo color que despunta entre los boscajes de los matorrales y, como hacendosa y humilde abeja que vuela de pimpollo en pimpollo, recogeré esencias tras mis ojos, o con el objetivo de la cámara, inhalaré bocanadas perfumadas y porfiaré en acariciar o libar de cada pétalo la sedosa capa que goza cada flor. Con un único propósito, asimilar la integridad del campo para colmar mi Colmenera con ría de luz desconocida, para enriquecer su arcillosa textura con ebúrnea de hilaridad humilde lirio.

     Cómo lograr un bebedizo de enamoramiento, un filtro de amor que hechice lo único que anhelo. Donde sorber pócima que intoxique su corazón con el inmanente e irrefrenable deseo de poseer a un lirio. Como puedo transmutar la vislumbrez florar en letra áurica, o trocar el trinar de los pajarillos en aria sinfonía escrita, o en ese sedoso predio, en el lar de tu pecho, metamorfosear las diminutas larvas para que imperecederas estrofas revoloteen como mariposas….

jueves, 17 de abril de 2014

Eclipse de Amor



     Amor mío, dime si es agible asir la Luna para ti, acaso existe un hacedero proceder para ocluirla entre tus pequeñas manos. Tan primorosa es que, cuando otros ojos hurtan nuestro blanco plenilunio, el celo me desborda; y es que no soporto compartir, si no es contigo, este vasto y saludable firmamento primaveral. 




     Una ligera e inasible lluvia flota en el aire, y el imperceptible aroma de la flor de jara salpica cada rincón, se confunde con la brisa, se dispersa semejante a aleteo de mariposa. Mas mi corazón hipa y siento pelusa cuando hay pareja que no lo ignora y que, con esa mirada inusual, bisiesta, malversa la lozanía de nuestra bóveda celeste.

     Me agradaría tapar tal empíreo para calcarlo y regalárselo a mi Amada. Para ti en exclusivo, privar a la humanidad de las tibias noches de tu Mayo y de mi abril para depositarlas en el más profundo centro de tu celestial alma.

     Embeberé, con mi esponjoso corazón, cada cárdena florecilla, cada prismático cairel de rocío, cada inocente vuelo de pajarillo e incluso el inimaginable trascendentalismo del universo y lo prenderé para ti, como lámpara de amor, dando locos e imborrables verso, aromáticos regüeldos de mi mismísima entraña….

domingo, 13 de abril de 2014

Mientras aún gira la Luna



     Mientras aún gira la Luna o, mejor dicho, naufraga en la insondable oquedad de la noche y ya a solas, pues mi pequeño Robín, con su aljaba llena, marchó al bosque a cobrar alimañas, organizo mis desordenado sentimientos.

     Trato de acopiar todas las imágenes de esta semana, desde la más asombrosa hasta la más confusas o trivial. Las redibujo limpias, las renuevo y, con un mimo desorbitado, las inserto en los renglones del seco papel.

     Así, entretanto no redacto mis alienados sentimientos, o sea, mientras camino por mi ensueño y no por los suelos que materialmente pisé, entresaco la más madura pasión, ramoneo los brotes más tiernos e incluso acaparo los lechosos y dulces cotiledones que germinan por doquier y, si acaso lo hallo, cerceno todo inútil pesar, como si fuese esa rama que en febrero se ha de podar.

     Después, acá y a diario sentado, respetando el bellísimo Mayo mío y el Abril de sangre que me toca, y turbado por este sinfín de quehaceres, me echo de nuevo a sembrar el fértil grano o la fructífera cebolla recolectada.

     Es cotidiano proceder de irreprimibles ademanes o un torrente balsámico de modales; es el cultivo de besos escritos, de versos livianos para posar en vuestros labios.

     Que mejor ocupación que dedicar mi hado a los dos Jardines que me embalsaman en vida. Sí, mi cometido es realzar el color silvestre de vuestros pómulos, es abrillantar vuestros cegadores ojos y, sin vértigo, mi deber es soltaros a volar en la fantasía de una aurora infinita.

      Sé, con acierto, que hoy Él caza alimaña hechas de foam. Mi hermano, Candi, muy temprano le llenó el carcaj de flechas y le llevó al pie del castillo de Medellín, donde ahora con puntería lanza saetas a falsos animales.

      Mas, en cambio, no es de foam este latiente pecho que en exclusivo os pertenece, que os aguarda eterno, aun embalsamado espere, y que con asombroso tino, el que Él tuvo, y que tú, Amor mío, posees, fue asaetado con flecha de Cupido. Es Inenarrable el placer que causa vuestra herida, o es sobrehumana la tortura si me ensombrece la soledad….



     Sé que si en cada seca hoja de papel os cuajo un millar de flores, y que si os describo con prolijidad el Sol que aluza mis caminos de ensueño, no habrá abismo en vida pues se desgarrará en milagrosa e inextinguible llama de Amor….

miércoles, 9 de abril de 2014

Trazo insomne


     Lees este trazo insomne que canto a través de las yemas de mis dedos. Es mi alma que enamorada clama por un insignificante instante para hablar, por estar a tu lado y que ruega, algo rebelde, por recoger el soplo que exhalas en cada dulce beso.

      Que ya, envuelto en la noche, precisa haraganear de la labor diaria para azacanar ensueño sobre el blanco papel. Unos trazos de pluma que sin torceduras caligrafíen esbozos primaverales, de marmoleas dehesas, de áuricos eriales y de plateados ríos.

     Así, arrinconado en este sillón del salón, desgajo y marchito mis pétalos de lirio para hacer ungüento lírico y mágico. Sí, que mi insomne trazo te cautive, te hechice y te desentrañe tan enceguecedora, que la peregrina Luna, en su altitud, se humille al sentirse desvalijada por tan brillante sonrisa.

     Sílabas bordadas para mi Amor.

domingo, 6 de abril de 2014

En la honda Arpa



     Ahora he de meterme en la cocina para hacer natillas y después, a través de mis labios, desencadenaré un manantial de canela, de azúcar y, sobretodo, de jugo de limón, y sin más, sólo por una noche amor, lo pulverizaré sobre el arpa vocal de tu delgado cuello.

     Mondaré limpio y recién cogido limón y lo rallaré minuciosamente para espolvorearlo por tu boca, por tu vientre…. Pero lo haré después, en la honda noche, que es cuando deseo saciar mi sed, arrullando como férvido joven por el apetito de libar fino cuerpo. Quiero sentir la tersa humedad de tu sudor, la binza humedad que surge al palpitar, al contraer los músculos, al estremecer tu piel con mis caricias….

      Mis yemas, al navegar por tu dermis, crean débil oleaje; mis labios, al bogar por tus senos, legitiman en la entrante de tu pecho sosegado meando de más dulce amor….

Voy a dormir con mi carita hacia el este


     Voy a dormir con mi carita hacia el este. Embozaré mi cuerpo entre las sábanas y echaré a volar mi alma. En silencio desplegaré, sobre las escasas encinas que unen nuestras casas, invisible frazada de sedosas palabras y así, inclinándome hacia ese cariz y deletreando a destiempo, saciaré tu sed, Amapola mía, derramando agua fresca tras tu piel, aun grites por herida de amor.

     Mas no serán simples locuciones sino, desde ese aroma a jara que me inundó con el primer beso, es caudaloso río de tinta cristalina el que tú desbordas de mi boca y que no para de crecer. Sí, de esta guisa, desde lo más profundo de mí y rodeado de aquellos armónicos trinos, afloró hilván de arroyo lírico para inundar la Mar, mía, con tiernas e inmarchitables hojas blancas. Perseveraré a cuerpo desnudo inmarcesibles sentimientos, no a puñados sino con elocuencia, frases bordadas con cariño para que curen posibles heridas del corazón.

Donde yacen hoy tus ojos


     Esta noche he salido a ver la procesión del encuentro, con la mala fortuna de que ha empezado a llover y al final la han suspendido, a pesar de ello y del fuerte viento, que arrancaba y arrastraba telas de algodón de azúcar, las calles estaban llenas y rebosaban devoción y alegría. La larga espera y el frío replegaba a la gente a los portales. Nosotros nos resguardamos en la iglesia de San Francisco, con la talla del Nazareno, allí estaban mi hermano y mis sobrinos.

     La gente se ha conformado con acompañar al Nazareno desde San Francisco hasta su ermita. Con mucha alegría y sin saetas ha ido al ritmo impuesto por los tambores de la banda municipal. Las llamas de las velas se arremolinaban y se apagaban rápidamente mas la algazara crecía a pesar de que el párroco se esforzaba redimir este “pecado” de alegría.

      Nosotros nos retiramos pronto. Ya en casa me he “santiguado”, no te puedes hacer una idea de cómo está. José ha cenado un vaso de cola cao con galletas y pan y yo una cerveza… sé que es poco pero sólo tú satisfaces mi necesidad de comer.

     Ahora estoy viendo Quo Vadis por enésima vez, es desquiciante esta película, el desequilibrio que atribuyen a Nerón en la película es excesivo, quizás fuese así.

     Mi amor dónde yacen hoy tus ojos, dónde se abren que no puedo verlos. Dónde están esas palabras que como algas ondulantes cubren mi mente, valiosas frases que se abren como universo dentro de mi ser. Vías férreas y paralelas que traen y llevan nuestro amor, tienen la gracia de hacer corales esmeraldas que emergen y braman como hojas de olivo que cepillan por el viento.

      Desbrozaré mi alma por las yemas de mis dedos. Me debo a tu belleza y a tu ternura capaz de mover montañas, necesito ahitar tu vacío con mi contante rumor. Sólo tú me conocerás en profundidad, sólo tú llevarás mis riendas, tú eres la dueña que lleva las llaves de este hombre.

     Mujer como túnica de raso me cubres desde los hombros hasta los pies, resbala invisible por mi cuerpo desnudo y me vistes siempre, siempre, siempre. Que misterioso es el amor que destapa toda mi sinceridad y si te veo afligida vierto con fuerza todo mi cariño en la vasta extensión de mi Princesa. Abre los ojos para que entre en la fortaleza que te recluye, quiero cuajar dulce dolor de espada fría que cruza tu corazón.

viernes, 4 de abril de 2014

Llegué a casa


     Llegué a casa, Vida mía, tan cansado que aún me tambaleo. Incluso así, como si estuviese mamao, tecleo ese amor que me gobierna mas, tanto es lo que dentro aposentas, que se escapa otro tanto del cariño que me regenta. Sí, sin más agarro esos sentimientos tuyos y los deposito finamente, como si fuesen delgada gasa de Luna creciente que se tiende cóncava como una mano sumisa sobre la línea del horizonte.

     Tropiezo con coágulos, con un sinfín de cuajarones de aguardiente dulce que me vidria los ojos y me humedece los labios, son tantos que tartamudeo sobre el teclado esa tala de amor que desmigaja y esculpe poco a poco mi corazón.

miércoles, 2 de abril de 2014

De nuevo he vencido a la noche



     De nuevo he vencido a la noche e insomne, como una flor recién nacida, he volado junto al viento para acariciar la piedra que emociona mi pecho. Después he regresado a este espacio en blanco para doblegar mis manos, tras bautizarnos el cielo y ahora que ella fraterniza con sus niños, en una íntima carta más.

     Sí, y ahora, que ya no retoña mi alma, reproduzco el irisente reflejo de un espíritu enamorado. Aun haya cansancio gris que me seque y me deshoje, cuando aquí me siento, frente a este erial en blanco, o cuando vuelo a tu lado o, simplemente, cuando sueño, bien sea de noche o de día, mi piel aflora de inmediato esos latidos en forma de yemas, y me desangro reproduciendo en miles de forma cuanto, Vida mía, te añoro.

     Me ahogo al sentir a mi alrededor todo virgen, como si fuese excepcionalmente alérgico al dulce polen que disemina singular flor, y es que, incluso en esas gotas de agua que caen por gravedad, se nimba el perfecto viso de tu sonrisa. En todo lugar, en cada invisible onda de aire y de agua, se desnuda la mirada de mi hermosa Flor quebrando el desmayo sobre el papel que ahora te escribo….

martes, 1 de abril de 2014

Arrecia el cansancio


     Concluida la jornada se acaba el día y ya, a media sombra cuando arrecia el cansancio, sólo me queda ultimar las tareas del hogar. Pondré adecuado miramiento en los quehaceres y, con un último esfuerzo, me inflamaré encarnado para servir la cena. Es una lámina más que me extraigo del tórax, una cariñosa atención para que tanto tus ojillos como los suyos, poco a poco, se entreabran, para que la arista de los sueños deje de medrar y de crear espejismos en esos cosmos que hay tras vuestras ventanas.

     Así, anaranjado y fogoso, os bañaré con vuestra misma forma de ser, con el espejo metafísico que se expele desde mi pecho. Un esfuerzo zaguero para que os elevéis sobre los muebles y por encima de la cama, como alondras hacia una dehesa de fantasías.

     Un frágil prestidigitador que os echará frazada sedosa y cálida, de angora, que os besarán la frente y se despedirá alegre, azuzando su ánimo al saberse amado. Un hálito de vida que se abstrae con la quietud del amor o se desconcierta, como rama florida ante hostil viento, si su amada se desazona en el hogar o se consume entre un sinfín de querubines, o si su niño se atribula tenuemente con los resultados del idioma.

     Pertinaz en ese laberinto de venas, sembraré la linfa de mi amada con un sinfín de letras. Que nadie husmee en el porche de tu tórax, es mío Amor mío, yo aposento ese nido; seré tu gorrión vicioso que copulará con versos el corazón de mi destino.