miércoles, 23 de abril de 2014

Cierro los ojos para encender mi otra luz



     Cierro los ojos para encender mi otra luz, un último pestañeo y revivo por dentro. Sobreviene como irisado dibujo de sombreadas y cristalinas orillas. En lo más íntimo una consciente exaltación, una explosión serena que se alza ambarina desde el abismo de mi ser.

     Me estremezco ante tal sueño, al cruzar la onírica frontera en donde perfilo la fina y ligera duna de sus senos, en donde reparo en el imperceptible e insólito soplo de su pecho, de su oxigenación. Mi Niña es el fluido de mis sueños, es la Mar de azúcar que salpica de claridad mi intimidad. Es tan dulce la sensación que me abre la razón con insaciable sed de inconsciencia,… es mi frágil Mujer que deliciosamente se ha entrelazado en mi corazón…

     Sé que he soñado torpemente un sinfín de veces, que la paz de la noche ha sido sosiego que me ha arrebatado tiempo de vida. Mas ahora, esta profunda quietud junto a Diosa perlada, es fantasía pura de existencia, es gracia absoluta e incomprensible que gotea como diluvio tanto cuando estoy en vela como cuando yazco contigo. Comprendes, Flor hermosa, que eres la rica orgía que me colmo hasta la médula y me transformó o embriagó humanamente la vida.

     Alucino sin salir de aquí, disemino fértil sentimiento con adecuada caligrafía y, por último, lleno todas las esquinas con una flor de jazmín, o con una gota escogida que refleja lo que oculta mi pecho o con un diminuto jilguero que celoso y ciego trina por tan inminente Amor….

No hay comentarios:

Publicar un comentario