domingo, 6 de abril de 2014

En la honda Arpa



     Ahora he de meterme en la cocina para hacer natillas y después, a través de mis labios, desencadenaré un manantial de canela, de azúcar y, sobretodo, de jugo de limón, y sin más, sólo por una noche amor, lo pulverizaré sobre el arpa vocal de tu delgado cuello.

     Mondaré limpio y recién cogido limón y lo rallaré minuciosamente para espolvorearlo por tu boca, por tu vientre…. Pero lo haré después, en la honda noche, que es cuando deseo saciar mi sed, arrullando como férvido joven por el apetito de libar fino cuerpo. Quiero sentir la tersa humedad de tu sudor, la binza humedad que surge al palpitar, al contraer los músculos, al estremecer tu piel con mis caricias….

      Mis yemas, al navegar por tu dermis, crean débil oleaje; mis labios, al bogar por tus senos, legitiman en la entrante de tu pecho sosegado meando de más dulce amor….

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