Yo tenía lo que todos buscan y pocos llegan a encontrar. La única persona en el mundo que nació para amar eternamente. Una persona rica en tesoros sencillos, humilde, autodidacta, un puerto donde siempre te sentías en casa, y ningún viento, ni ningún problema podrían derribar.
Crecimos como dos semillas (lirio y amapola) germinadas en un mes de primavera que, regadas con lágrimas de rocío, se reconocieron; y abrazadas para entrar en el mundo de los sueños forjaron un espejo de deseos. Como crisálidas que encierran el misterio de la vida y, con tu inmensurable magia, volamos como libres mariposas. Hemos sido, caracola, como dos pigmentos de esperanza que el pintor mezcla a su antojo y que al unirse en el lienzo son la expresión viva del amor. Tú y yo nos hemos sentido como dos crepúsculos que a un tiempo se enhebran al sol y a la luna con hilos de oro y plata, viajando junto al tiempo entre incansables susurros de Te Quiero.
Siento navegar de vuelta al hogar. Perdona por no cuidar de ti, por no aferrarme a ti con tal fuerza que ni siquiera Dios pudiera arrancarme de ti. Sabes que ya no lo haré sino soy un alma libre.
Miraré todas las noches la luna porque en ella dibujaste un corazón abierto para que yo entrara.
FELIZ CUMPLEAÑOS VIDA MÍA

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