domingo, 27 de julio de 2014

Si te invitan a viajar


     Si te ofrecen pasear por entoldado bulevar, beber de las fragancias del tilo, de los naranjos y limoneros o de los cíclopes del paraíso, árboles que galvanizan el enlosado con alcatifa delgada y violácea. Si al caer la tarde te limpian con celo un banco;... sediméntate en él y solázate con la eufonía de los trinos,  deja que el cegador oro que nace entre el siseo de las copas se derrita en tu piel, acede a que miele tu castaño cabello y entreabre tus párpados, renunciando a toda razón, para que esos cálidos hilos de luz se enhebren acerados entre tus sentimientos.

     Si te imploran miaja de misericordia por ir al ala de tu brazo, por columpiar tus delicados zapatos y evitar que se empapen con la infatigable orilla que los rebusca. Sí, si te piden titubear entre las olas que se solapan a tus pies, por las aguas que al retirarse liban hasta el último indicio de tus pasos;... descálzate y súmete en ese arrullo inmarcesible de amar y ese solapa transcrito e insondable océano de amor que te brindan con tu helénico y hermoso Ponto.

     Embarcaré mi alma naufraga hasta allende, hasta el mismísimo confín de nuestra vida. Horizonte donde un corazón Sol se conturba y se hunde solitario en el seno cristalino de suturado pecho. Donde el manto estrellado del Piélago se azora con firmamento de ensueño escrito.

     Sí, te impetro, mi Vida, una limosna de amor. Callado, ante las puertas de mi único Templo, suplico que orilla de Mar salada inunde una vez más mis labios, que Noche estrellada deposite de nuevo cenizas inextinguibles en mi mirada.

     Son espinosas y sinuosas las sendas plateadas de las noches estivales, sombras que se desperezan sobre requemados trigos de verano. Oscurezco sin luna bajo un cielo áspero que cimbra locura en corazón desgarrado. Ya no adulo con sangre, pues se coagula denso de pena, sino arrebato lágrimas áridas que se desencadenan por mejilla herida.

     Con absoluta claridad, de forma imprevisible y dondequiera que esté me sobreviene tu idílica figura y en un fortuito tris renace la dicha. Diantres, si no lo transcribo en ese momento, si no desgarro esos coágulos sobre unas hojas, más tarde o más temprano surgirá adolescente y amargo recelo de muerte en mi mente.

domingo, 20 de julio de 2014

Inhumana calina




     Inhumana calina que desuela hasta la mustia brizna que encama bajo las piedras. Perseverante viento estival que deseca la entraña de la tierra, hurtando hasta la más íntima gota de sudor…. Aun así, la savia de la dehesa, de esa densa y fecunda pradería que llegó a ser, se enclaustrara ahora latente en la alma de una semilla, en el vilano semen que mece ligero sorteando las asechanzas del prado.

     Etérea y fina duerme sin apenas espanto entre almibarados cotiledones. Embriones que perseveran a que se adelante la siembra, que aguardan tímidos a besar los húmedos labios que surcan fecunda huerta. Un solo anhelo, yacer en el suave barro de su cuerpo; un sencillo empeño, merecer el día, el alba, aun sea lejana, en la que enhebre raíz en harinosa greda, en salobres poros de mi lechosa amapoleda.

     Vago perdido por el árido y rubio páramo de julio. Desorientado y torpe sueño con aquel disperso sirimiri que hizo brotar a este infatigable lirio. Emerjo sobresaltado con cada irisente lágrimas que me descubre el cielo, con esa divina promesa de impide el diluvio y que en cambio, para mí, fue deidad de amor.

     Extraño el hontanar que regresa en otoño, el singular misterio del beso de abril, de sus leves senos desnudos, de deshacerme loco y poco a poco al tentar su dulce secreto, su plateado cuerpo…, cuánto te amo prímula Amapola, cuánto te amo….

viernes, 18 de julio de 2014

Es hora de marchar


     Ya es hora de marchar, de dejar los inacabables asuntos que me traigo entre manos y escapar a jugar como muchacho.

     Quiero coquetear con la flor que quema mi cuerpo, sentir las caricias de sus aguas marinas, ese tibio hálito que sorbe mi pecho, y que me consume en su virtud, con la canícula que surge de su Pétreo corazón.

     Así, algo travieso, adoro nadar entre sus abiertas orillas, venero zambullirme en su cegador resplandor. Cubrir la cristalina binza de sus ojos y de su cutis, revestirlas con mis inconscientes manos, desmayar mi cuerpo y fundir mis instintivos y húmedos labios en la inmensa hermosura de mi Adamar.

     Brincar y retozar, libar el carnoso bisel que me mantiene en vida. Ser pícaro diablillo que toma el mosto dulce que segrega el corinto pistilo de mi Amapola.

     Si acaso me reprendes seré el querubín más dócil que, castigado de por vida, aguardará en la puerta del colegio. Serafín sin alas y sin aula, que echará a volar sinfín de desgarradoras cartas. Perfumada y secreta lírica que cada noche se infiltrará entre tus sábanas para que en las inciertas horas de la noche te estremezcas de tangible amor.

jueves, 17 de julio de 2014

Porto cientos de golondrinas


     Porto cientos de golondrinas en mi memoria, un sinfín de parajillos nómadas que alean por las mareas que empapan mis neuronas, que sutilmente planean sobre las estuaciones que se acrecientan desde la hundida soledad que ahíta mi pecho.

     Revolotean en la fantasía que hay tras mis oídos, en la cromática tintorería que se abre tras mis ojos y, como abusivas avecillas, deshojan cada uno de mis latidos con las esperanzas de obtener un solo beso. Incluso en la oscuridad, cuando concluye la jornada y se extingue el enérgico poniente, de desvelan los murciélagos que surcan el enjambre de estrellas que prendiste en el éter de mis sueños, que hienden la alba e inmanente Luna con la que me sedujiste….

     Son irisadas alas de mariposas que se desprenden repletas de maravillas. Vocablos débiles y bellos cuajados sobre hollejo fresco que se deposita como orvallo en la entraña donde deseo quedarme. Purpúreos e ingrávidos élitros que portan profundo e inigualable noviazgo…, un querer que se ensortija como bucle de seda alrededor del cuerpo de admirable Mujer.

     Mis vaporosos hálitos, ricos en sentimientos, se condensan en un sinnúmero de finas estelas. Mis apolíneas palabras abigarran el insondable Universo que se me revela en tu gran corazón. Cirros de amor manuscrito que, con tantas jornadas…, se mecen inmarcesibles en mareas infinitas de ensueño.

miércoles, 16 de julio de 2014

Desgrano la sílaba sensible de una palabra que gusta


     Desgrano la sílaba sensible de una palabra que gusta. Dulce y suave, como cremosa nata, la amoldo con otras doradas granas de tierna mazorca. Exuberantes bucles de seda, o briznas hialinas de fuente, que cuelgan como racimos de escarchadas uvas y se deslíen en vitales albercas de prosas y estrofas.

     Un leve e inevitable parpadeo, un aspaviento inapreciable o el inconsciente suspiro,… o el extravagante latido; son delirios de un corazón, gotas de deseos que mana mi abierta herida y que poco a poco se hilvanan en francas palabras. No urdo un simple pasaje, sino deposito mi rendida alma en las entrañas de mi Mujer.

     Adulantes hojuelas que se deslizan sin descanso por el cálido soplo de la noche, enmelados folíolos que sobrevienen de mis adentro y se dispersan como bruma hasta ilustrar los anaqueles de sus enmelados labios. Brumoso hontanar de caricias que se desoja como flor abierta en la patena de su seductora boca.

     Ahí en tus labios me llevarás, ahí depositaré el sabor que elaboro, ahí, en ese huequecito mío, aposentaré Amor mío todo el querer que me diste y que siempre, y eterno, llevo consigo.

     Nada pierdo, nada caerá en olvido, mientras la melodía del día se alce ante mi ojos descompondré el sueño que atesoro y loco lo desmenuzaré y lo recompondré para que vivas, Amada mía, en iluminada fantasía….

jueves, 10 de julio de 2014

Alegre


     Alegre, en vísperas del fin de semana, deseo escapar del cotidiano presidio humano, no de la cárcel corporal sino de la rutinaria reclusión laboral, y marchar hacia la agobiante ardía estival.

     Me urge hervir la sangre que coagulada se agolpa en mi pecho, desterrarme hacia las abrasivas brazas del Sol y recalar en medio de la dehesa, entre las frágiles y doradas llama de la espiga, bajo el hialino y escaso frescor de la rechinante encina. Mas no deportaré mi razón, más bien la confinaré al ala de su corazón,… es la esfera en donde respiro.

     Sé que nací en la tierra, de la mismísima entraña de una Madre, entre más semejantes y ciertos dispares. Mas con del devenir de los años afloré de verdad, en la más fragante de las esencias que encierra realidad; germiné en Musa de sencilla poesía. Me dio a luz con un largo beso, con la suave y cálida garatusa de sus labios, de sus dedos…, me entreabrió la razón a la desatendida e inabarcable creación del ensueño.

     Volé presto hacia el Sol de sus lindos ojos que, como acerados relámpagos con extremo de anzuelo, calaron hasta punzar mi corazón y lo cautivaron tenazmente. Anduve por la sedosa gleba de su piel, tal si flotase apaciblemente en aguas de Mar…

     Fue mi Niña quien me condujo hasta el ignorado orbe donde la razón se desvincula de la mente, donde el corazón se emancipa del único pecho conocido y accede a latir e incluso a entregar hasta la última gota de sangre por subsistir en el respirable e imprescindible éter de su Amor.

martes, 1 de julio de 2014

Amapola



Existe una apetencia intensa

a Saeta de plata que salaz

e inenarrable se alza rapaz,

a Azagaya de belleza asaz

que revuela aria y envenena 

con donaire seráfico la escena.


Afilada tiple que condena 

a llorar, el titilar de sirena 

soprano que se dispensa 

integra y se acuña pertinaz 

en mi entraña despensa.