jueves, 17 de julio de 2014

Porto cientos de golondrinas


     Porto cientos de golondrinas en mi memoria, un sinfín de parajillos nómadas que alean por las mareas que empapan mis neuronas, que sutilmente planean sobre las estuaciones que se acrecientan desde la hundida soledad que ahíta mi pecho.

     Revolotean en la fantasía que hay tras mis oídos, en la cromática tintorería que se abre tras mis ojos y, como abusivas avecillas, deshojan cada uno de mis latidos con las esperanzas de obtener un solo beso. Incluso en la oscuridad, cuando concluye la jornada y se extingue el enérgico poniente, de desvelan los murciélagos que surcan el enjambre de estrellas que prendiste en el éter de mis sueños, que hienden la alba e inmanente Luna con la que me sedujiste….

     Son irisadas alas de mariposas que se desprenden repletas de maravillas. Vocablos débiles y bellos cuajados sobre hollejo fresco que se deposita como orvallo en la entraña donde deseo quedarme. Purpúreos e ingrávidos élitros que portan profundo e inigualable noviazgo…, un querer que se ensortija como bucle de seda alrededor del cuerpo de admirable Mujer.

     Mis vaporosos hálitos, ricos en sentimientos, se condensan en un sinnúmero de finas estelas. Mis apolíneas palabras abigarran el insondable Universo que se me revela en tu gran corazón. Cirros de amor manuscrito que, con tantas jornadas…, se mecen inmarcesibles en mareas infinitas de ensueño.

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