sábado, 28 de septiembre de 2013

Amor mío


     Amor mío, cuáles son mis menesteres. Acaso ser un esponjoso y fresco jergón o quizás un fino y sedoso pañuelo, bien sea jergón o bien sea pañuelo siempre, con sumo brío y sin misterio, abrazaré tu cuerpo con alas de ángel guardián. Sí, acepto de buen grado y de por vida este cálido cometido.

     Amor mío, es posible ser un misino pomposo y bigotudo que confina su mundo a lamer tus pies, a restregar las vibrisas, el cuello, el lomo y la cola a diario y durante horas por tu lírica piel; o tal vez ser un can pequeño y juguetón, que mira, escucha, olisquea y persigue tenaz y de por vida la tierna caricia de la propietaria de mi corazón, de la dama de mi alma. Ora micifuz ora chihuahua me postraré, inclinando mis patitas delanteras, arqueando mi lomo, exaltado, casi enloquecido, y sacudiendo el rabo con fervor a que tiendas tus manos para que ¡aúpa! de un salto descanse feliz sobre tus piernas, descargando el inasible ardor de mi corazón humano como un animalillo humilde y apasionado.

     Amor mío, tal ver ser un canario amarillo limón, tan intenso como el Sol, que al amanecer agolpa toda su sangre para descascarillar con trinos la superficie de mi corazón y así sacar cientos de coplas de amor. Inquilino del sesgado pecho de mi Vida, canto los versos de mágicos que prenden tus ojos y acucian tu sonrisa. Feliz por el amor salobre que me entrega la Mar de su boca, por servir mi vida a mi bellísima Amapola…

jueves, 26 de septiembre de 2013

Vida


     Perplejo, ante la abrumadora e infranqueable altura de este muro, trato de volver la vista hacia atrás, hacia la férrea vía de mis pasos y advierto que a veces he transitado al aire libre recorriendo vastos campos de luz estival, campos ahitados con tanta dicha que asfixian mi alma. Más en otras ocasiones, esos mismos raíles, han marchado por lugares cenagosos donde toda ráfaga de luz era absorbida e incluso se sumergía en aciagos túneles, simas que tiznaban mi espíritu con máculas escalofriantes.

     Mi Amor, resuélveme esta duda: ¿qué es Vivir la vida?. Acaso es partir desde ese baldío del alumbramiento y apearse en el mismísimo final del abismo, o sea, concluir en ese yermo averno nos da pánico. No, para nada, eso instantes son las esquinas de la inexistencia, eso momentos concretos son el final y el principio respectivamente y no forman parte de la vida; la vida abarca la consciencia absoluta.

     Es como erigir un patio andaluz particular, de muros blanco y alfeizares salpicados de macetas que extasían el corral de bálsamos frescos, un patio propio de soleante porcelana que reverbera lo que hemos visto y sentido durante los años e incluso, y sobre todo, si rebuscamos deslumbra rompiendo todo lo oscuro.

     Nuestro cuerpo, es como si fuese de manzana, como ese íntimo portal de casa, un jardín de pulpa dulce en nuestras entrañas. Ahí, todo se ha fundado involuntariamente, nosotros, supuestamente dueños de nosotros mismos, hemos ideado cada semilla del parterre, mas esa tenacidad, en realidad, sólo ha rozado ligeramente el destino y este se alzado de forma autónoma, al libre albedrío. Los sucesos son indomables relámpagos que a su antojo caen en el torrente de nuestra sangre. A veces, al surgir, lo alumbran todo, por ejemplo un simple detalle nos puede causar tal fruición que jamás lo vamos a arrinconar en el corazón, en cambio un regalo premeditado puede ser que ni siquiera alce una muesca de satisfacción y quede, sin tener que ser así, relegado en un rincón.

     Con todo esto que se consigue, pues bien, se logra que seamos de pura melaza, blanca e incluso empalagosa, tan apetitosas que todo el que nos conoce nos desee y si acaso un inoportuno gusano nos muerde, lo debemos asumir como una experiencia nueva y hermosa. Tal fuerza tendrá nuestra pulpa, tan poderosos y hermoso será nuestro patio, que no se apreciará mota alguna y seguiremos siendo igual de deseables.

     Vida férrea, travesaño tras travesaño para trazar la línea de un raíl finito que vadea la existencia. Mi Amor, la cruzaremos por vastos campos irisentes y caleidoscópicos, páramos primaverales para acoger a mi bellísima Amapola.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Escala de Sol a Luna


     Hoy me espera un día de órdago, una jornada de interminable escalera. Un sólo descansillo con ventanas al medio día y los últimos peldaños los alcanzaré a eso de la diez, cuando por fin vislumbre la puerta de salida y ya sólo me vague regresar a la cama contigo y con José. Qué se le va a hacer, es un día en el que prenderé un anhelo en mi sien, como un cuadro, para poder decir que he estado a vuestro lado.

     Eso haré, me colgaré una libreta para que mi alienado corazón prosiga al lado de tu loco corazón. ¡Ay!, reiré y lloraré de felicidad sintiendo nuestro amor, paseando a solas por los Barruecos, por la sierra de la Mosca o por el molino de Hijadillas. Mi serenidad sorberá durante todo el día el fulgor del Sol, hasta consumir el ardor que da la vida y yacer, cuando caiga la noche, como luz adherida junto a mi Luna dormida, la Dama que me devuelve la Vida.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Cepa de mi vida


     Aquí estoy, Amor mío, desatendiendo, por un momento, mis temas de riesgos laborales y abriendo, en está aula transitoriamente vacía, el inmenso libro que satisface mi corazón. Aquí, Vida mía, entre campos de barro pardo, a pocos pasos de las vendimias del aloque que ajuman efímeramente la razón y sueltan el terco silabeo de la lengua, del blanco áurico que resplandece como la mar en las caleidoscópicas copas e inunda mis sueños con olas inmensas y del tinto que resalta el fino perfil tus labios encarnados y, con un simple beso, azuza la sonrisa y solivianta el sonrosado color de tus pómulos.

     No es simple morapio, sino es caldo con clase, a base de uva brillante y tierna, de uva de alta ralea. La vendimia se lleva a cabo durante la noche, escuchando al viñadero, que sabe las cepas que ya están maduras y que mantiene calados los cestos para que el mimbre no quiebre.

     No se duerme hasta bien entrada la mañana, lo sé yo que vendimié bajo la habilidad de un viñadero, mi padre. Mientras se cosechan los gajos se canta, se carcajea falto de aire con ingeniosas chanzas e insomne se divaga como en sueño, embobado entre las estrellas y hechizado con las fantasmagóricas sombras de la Luna.

Mi tierra estercolada
con linfa de amada.
Es su sangre, su tinto,
la Cepa de mis versos.
En mimbre de ensueños
en húmedo vaho de heno
te acuno como viñadero.
Uva, ajuma mi instinto,
mis latidos de labriego.
Dios, peco de dar beso
al fino barro que quiero.
Moldeaste sobre plinto
un cuerpo de alta ralea
que moltura lo que desea;
fermentado mi clamor
en idos poemas de amor.

     Los cestos, a medida que se llenan, se vuelcan en capachos de mimbre, también húmedos, dispuestos entre los surcos y estos grandes cunachos, al salir el Sol, aún con la fresca, se acarrean entre dos hombres hasta los carros, que permanecen parados en los caminos.

     Así su Linfa, mi Mosto, se mantiene fresco y continúa sin cocer hasta llenar a la tinaja de esta bodega, mi corazón. En ésta, antes de prensar, se entresaca la apreciada Uva de piel esmeralda y el valioso y encarnado rubí. Así, de esta Madre tierra, de sus terrones finos, pardos y oscuros, se amanta a la Parra, la cual condensa en gajos de uva su acaramelada entraña.

     Después, embotellada, se desnuda en mi corazón, nada se vierte, toda Ella anega mi alma. Esencia, espiga de oro que ebria loco corazón y atempera mi cuerpo, mi razón, como si fermentara en cada célula; insisto nada se vierte, nada se pierde, ni su aspergido sudor es morapio sino todo es aloque que enloquece mis labios de tinto Amor.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Desafío al tiempo



     Hay días que van tan rápidos que apenas puedo atenazar una profunda bocanada de aire que, sin tener un mísero segundo de serenidad, en seguida tengo que renovar el aire de mis pulmones. Sí, tan rápido pasan los días que el infatigable tiempo hurta todas las horas de nuestra Vida, sin darme el apropiado respiro para urdir bellos Te Quiero.


     Por qué el remanso oscuro del firmamento no espera a mis palabras de amor, por qué ahoga a todas las estrella en el horizonte. Acaso desemboca allá a las infinitas estrellas, en la mar donde flota su alma embotellada. Pues si a diario lucha así, invirtiendo el cielo alrededor de la cristalina botella, le desafío con estas mágicas hojas que llevan mis sueños a nadar seguro en la mar helénica de su corazón. Una nave blanca que sólo abarloa menudos sentimientos, mi nimio tesoro. No, no llevo las infinitas gemas del cielo, mas cierto es que si las tuviese te las entregaría que, a través de mi cósmica pupila, socavo lo poco que poseo y a ti, Ponto de mi vida, te lo entrego.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Menos mal que ayer cené lo que tu....



     Menos mal que ayer cené lo que tú sabes, Amor mío, una tortilla muy amarilla de huevos de campo que me repuso las pilas. Que diferencia a los otros huevos, la tortilla sale más compacta y el huevo frito, tanto la clara como la yema, es más denso y además, tanto al batirlo como al freírlo directamente, tiene un color más amarillo. Por lo más valioso o significativo es que tú, Vida mía, pensaste en mí.

    A Péter le encantaron los regalos. Los mapas de Extremadura, de la comarca de la Serena, de los Barruecos y de Cornalvo. Por ahora no los vamos a poner, por si acaso los utiliza en algún trabajo de le manden en clase. Así lo hará bien argumentados e ilustrados, gracias a nuestra Maestra, a nuestra Madre. Los dibujos de las aves sí los vamos a colgar, pero antes debo buscar un cristal para que las cansinas moscas no los ensucien; aquí, al lado del campo, hay muchísimas.

    Ayer, después de acostar a Péter, cuando me eché a tu lado, sentí el cuerpo lacerado, toda mi piel estaba impregnada de momentos, de besos, de aguamar, de indescriptible Amor. Como puedes imaginar enseguida me escapé a tu lado, a la nube del sueño, a la lluvia de tus labios, al rocío aspergido por tu piel…, a dormir juntos.

TE AMO, TE AMO… TE AMO VIDA MÍA.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Reverberar


     Si no me hubiese incidido luz y yo, de idéntica forma, no hubiese reverberado amor, me habría consumido sin claridad, a oscuras.

     Ahora, a tu lado, percibo la vida más que dulce, más que sabrosa. Así, arrimado a lo que más quiero, aposento los incalculables latidos de su excepcional corazón. Esta querencia sé que podría llegar a atragantar mi apetito. Pero tan necesitada de bondad está mi alma y tan generoso has hecho pecho, que ahora y siempre, lo que más estimaré en mi destino, es desfallecer de la calentura que provoca mi intensa Amapola, es desmayarme libando el manjar de su piel de pétalo.

      Mi Niña, me maravillo tanto de las ascuas de tus labios y de la incandescencia de tus ojos que, ajeno a lo cotidiano, divago lunático por el interior de tu celeste razón.

     Tan enamorado estoy que, de ese inabarcable y hermoso firmamento que me descubres, intento obrar tus asombrosos colores, perfilar tus trazos finos y emular tu singular figura. No como un pintor envanecido que dibuja sobre un lienzo, no para delimitar otro retrato más; no, mi Amor, yo quiero, como simple y austero hombre, sentirte y sorprenderme con los infinitos poros que revela tu piel, quiero comprender tus perfectos visos y, para dar sentido a toda mi vida, quiero con las acuarelas de mi alma intentar duplicar tanta impecable belleza y devolver todo el encanto que sea capaz.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Imagino


     Imagino, con mi Amada, una pequeña fábula. Despliego una ruta, algo literaria y muy entrañable, desde los albores matinales hasta las vespertinas senectudes que hunden los días en sueños. Juntos, caminando por los balcones de Gredos, donde nacen las aguas lóbregas del Tormes, las cristalinas del Jerte o las sombrías y profundas del río Tiétar. Con un paso dulce y nada torpe, sino intencionadamente lento, para así poder desgranar el hermoso viso que nos ofrenda cada tímida florecilla o cada abierta mirada.

     Para así, de cada irisada canica de rocío, o de cada gotita de derretido y diluido cristal que se asperge sobre las rocas por el salto del indómito arroyo, o de cada lágrima que se desprende del cielo o de tus alborozados ojos; para así desmenuzar ese haz luz, que nace de cada una de las nacaradas perlas, en sílabas prismáticas y fundirlas radiantes y mágicas dentro de tu gran corazón.

     Para así, de cada susurro de aire, o de cada trino de pajarillo, o de cada simple chasquido de grillo, o de cada arrullo de voz o silbido imperceptible de aliento; desglosar las armónicas notas que conforman, en mis labios, unas palabras sinceras que se deslizan sencillas y lindas: te quiero….

viernes, 13 de septiembre de 2013

Maestra


     Con un apelativo firme, fuerte y vivo, muy vivo, tanto como el de un corcel de overo canela que, entre revoltosos potros y con dientes aún leche, trota radiante. Con dos prístinos sobrenombres, uno sinónimo de la perseverancia, como el de una abejilla que, poco a poco, obra en los demás obra un silo de dulzura, y otro similar al sosiego, muy puro y más entrañable que lo onírico.

     Así, flamante, siempre muy temprano y casi al galope, va a diario un paraíso sorprendente, a acuciar miradas perdidas, a sofrenar juegos y travesuras… y, sobre todo, a arrocinarse entre ellos, no como una bagual indómita sino con un suave petral que rodea el indefenso pecho de los niños y los nutre o alienta con un Amor que jamás olvidarán.

TE AMO, VIDA MÍA.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Lorenzo y Catalina


     Ahora entiendo, mi amor, que estando de vacaciones en la playa nos reencontrábamos noche y día. Una de esas noches, cuando estaba la luna rielando sobre olas de plata y azul, me contaste susurrándome al oído nuestra conocida historia:

     Cuando el SOL y la LUNA se encontraron por primera vez se enamoraron perdidamente y desde ahí comenzaron a vivir un gran amor.

     El mundo aun no existía y el día que Dios decidió crearlo, les dio un toque final… ¡el brillo!

     Dios decidió que el SOL iluminaría el día y que la LUNA iluminaría la noche y por ese motivo estarían obligados a vivir separados.

     Ambos fueron invadidos por una gran tristeza y cuando se dieron cuenta que nunca más se encontrarían…

     La LUNA fue quedándose cada vez más triste. A pesar del brillo dado por Dios, ella se sentía sola.

     El SOL a su vez, había ganado un título de nobleza “ASTRO REY” pero eso tampoco le hizo feliz.

      Dios viendo esto los llamó y les explicó:

     Tú, LUNA, iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesías.

     En cuanto a ti SOL, mantendrás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminar la Tierra durante el día, darás calor al ser humano y solo eso hará a las personas más felices.

     La LUNA más triste se puso con ese cruel destino y lloró amargamente y el SOL al verla tan triste, decidió que no podría ser débil, ya que debía darle fuerzas y ayudarla a aceptar lo que Dios había decidido.

     Aun así, el estaba tan preocupado que decidió pedirle algo a Dios:

     Señor, ayúdale a la LUNA por favor, es más frágil que yo, no soportará la soledad…

     Y Dios… en su gran compasión… creó las estrellas para hacerle compañía a la bella LUNA.

     La LUNA siempre que está muy triste recurre a las estrellas que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen.

      Hoy ambos viven así… separados, el SOL finge que es feliz, y la LUNA no puede disimular su tristeza.

      El SOL arde de pasión por ella y ella vive en las tinieblas de su pena.

     Dicen que la orden de Dios era que la LUNA debería de ser siempre llena y luminosa, pero no lo logró… porque es mujer y una mujer tiene fases… Cuando es feliz, consigue ser llena, pero cuando es infeliz es menguante, ni siquiera es posible apreciar su brillo.

     LUNA y SOL siguen su camino. El solitario pero fuerte y ella, acompañada de las estrellas, pero débil.

     Los hombres intentan constantemente conquistarla, como si eso fuese posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás ha conseguido traerla hasta la tierra, nadie realmente ha conseguido conquistarla por más que lo intentaron.

     Sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese realmente imposible, ni siquiera el de la LUNA y el SOL… fue en ese instante cuando creó el Eclipse.

     Hoy SOL y LUNA viven esperando ese instante, esos momentos que les fueron concedidos y que tanto cuestan que sucedan.

     Cuando mires al cielo, a partir de ahora y veas que el SOL cubre a la LUNA es porque el SOL se acuesta sobre ella y comienzan a amarse. Es a ese acto de amor al que se le dio el nombre de Eclipse.

      Es importante recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al cielo en ese momento, tus ojos pueden cegarse al ver tanto amor.

    Después, escuché esta canción de mi Pasión Vega: http://www.youtube.com/watch?v=UDi5-NsFvNQ

     Qué identificada con ella me sentí. Esa noche la pasé conversando, compartiendo con Catalina muchos secretos y dudas. Le conté que me quemo y me desespero por no poderte abrazarte, que estamos cerca compartiendo nuestras pasiones, pero uno vive de día y al caer la noche se acuesta, y el otro vive de noche y se acuesta al clarear… Y, como ella, lloré lágrimas de plata por no poderte amar como quisiera. 

     No nos vemos hace mucho y pienso en la llegada de nuestro eclipse donde encontrarnos, sentirnos, sonreír, conversar y quemarnos. Quiero, mi vida, envolverme en tus hermosos sentimientos. Necesitamos brillar amor mío y llenar el espacio con nuestro destino porque en nuestra lucha de emociones hay eternos instantes que unen nuestras almas.

martes, 10 de septiembre de 2013

Horas de asueto


     El imparable reloj ya se tragó todas las horas de asueto. Ahora sólo me queda agarrar el día con valentía y, sin apenas respirar, tragarme toda la jornada hasta que vuelva a disfrutar del ocio de la tarde y del cálido refugio de vuestra compañía.

     Aún veo éter oscuro en el cielo y no sé si me oxigeno yo o si respira mi insomnio, o sea, si estoy perdido en mi subconsciente. Aun así, enterrado en esta memoria que se aparta de la vida real y divaga sin protección alguna por el caos de la imaginación, gozo de la quemante luz que me trae la sangre, de la aventura despejada y despabilada de amar.

     Siempre luce un Sol estival en mi corazón, siempre se mantiene con esa intensidad en el fondo de mi pecho. Febril o quemante es el hogar de mi razón, es mi Amor que no ceja de alimentarlo con ramas secas y mantiene incandescentes las brasas que crepitan cientos de palabras.

     He de bautizar esta fragua para que el vehemente calor no funda mi cerebro, no seque mi piel, los deseos de mis labios…., pues persiste e insiste incluso en las horas de sueño en mantener esta pasión onírica.

… soy, Amor mío, un niño que disfruta en la playa de la brisa y de la Mar. Inocente, disfrutando y jugando con las olas repletas de vida que llegan a la orilla. Penetras como oxígeno en mi pulmón, el aire errante repleto de polen de Amapola, me dilata plenamente y me insufla la Vida que ahíta todo mi vacío, lo hago mío, lo abrigo, lo anido,… en mi corazón.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Buenas noches mi Vida



     Tengo calina en los ojos, vaho de extenuación, legañas o lágrimas secas del cansancio diario. Mas tras cenar, torrijas con canela y chocolate a la taza, y antes de irnos a acostar, he de granizar rimas como espinas para que, al hendirse en tu cuerpo, sosieguen tu alma con céfiros de amor.

     Así penderé, con una lluvia loca de besos, una gargantilla cristalina alrededor de tu fino cuello; tenderé, con una pradera indefinible de caricias, una frazada sedosa sobre tu cuerpo y calaré, con una maraña de sinceros susurros, un arroyo de sentimientos sanguinolentos para que tu corazón lata libre y febril mientras duermas.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Vuelvo al salón


     Vuelvo al salón a descansar a tu lado, pero antes, por supuesto, voy a la cocina para hacer la cena. Os serviré algo ligero y rápido, unas rodajas de merluza cocida con una salsa simple de zumo de limón, aceite de oliva virgen y una pizca de sal, quizás lo adorne con unas hojas de cilantro y nada más; no quiero cometer una falta de ortografía en la gramática culinaria.

     De postre un cóctel de fruta escarchada. Manzanas, melocotones, melón y miel, con una pizca de de limón o de vinagre de Módena, recuerdas, ese con esencia de higos de rey que compré en el mercadillo. Combinado que deja un jarabe fuerte, dulce y delicioso, para vaciar con la cucharilla hasta la última gota del bol.

     Ya sólo nos queda acostar a José, pues se está quedando dormido en el sofá, y después, Amor mío, el plato fuerte, fundir los labios hasta despeñarnos en la flotante lejanía de los sueños. Sin marchitarnos, relámpagos de pasión que causen lozana alborada en ambos corazones. 

TE AMO, VIDA MÍA, POR QUE ME HACES BROTAR TODAS LOS DÍAS COMO CUERPO BOTÁNICO QUE MADURA VERDE, MILAGROSO Y ENAMORADO, INFINITAMENTE ENAMORADO…

Hoy va a ser un día atípico


     Hoy va a ser un día atípico, muy entretenido, pues ayer compramos pinturas para brocha gorda y ahora, posándonos como diminutos insectos en todos los rincones de la casa, vamos a recomponer su aspecto. Por qué, es sencillo de suponer, la semana que viene Ella abrirá la puerta y su vidriosa mirada no debe derrotarse lo más mínimo, tiene que fulgir constantemente.

     Así que barreré y empaparé este suelo que hospeda nuestras extraviadas toses y nuestros espontáneos estornudos, para que la blanca lluvia de la brocha no se seque y desluzca el suelo que pisarán tus dulces pies.

     ¡Ay! si entre los sedimentos encontrase un pelo largo y castaño, un filamento fino y lírico de su melena. Espontáneamente la boca se me inundaría, nervioso balbuciría entre burbujas y veloz, o volandero, me heriría para a asegurar tal tesoro en mi corazón…. 

     Mi Amor, como tengo que encalar las paredes y barnizar las puertas…, podré transcribir en cada recoveco los versos de tu alma, tus íntimos sentimientos. Así ultimaré la construcción de esta casa y la haré más que confortable. Para que cuando estés aquí, en cualquier de sus sala o, no sé…, cuando hagamos la cama, amasemos el leudo, asemos pimientos o, ausente y relajada, goces de un baño se sales; adviertas que las paredes se arremolinan como viento a tu cuerpo, que las blanqueadas paredes se aspergen en gotas de sudor cuajando sobre tu piel y acicalándola con diamantina luz…. Que en el salón, en la alcoba, en la cocina o en el baño no haya silencio, si no un susurro perfecto, algo que disuelva la extenuación y la confusión, algo transparente que ocupe hasta el espacio que queda entre los dientes y conforme un espacio confortable de amor donde el corazón revoloteé como libre colibrí.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Amanecer


     Hoy debería ir corriendo a abrir la ventana de tu dormitorio e incluso, algo terco, tomarte en brazos y llevarte a la terraza. Cogería una bata fina pues quizás sea excesivo el frescor y, desde ahí, en ese nido particular y con el aire limpio que llega desde el norte, acariciaría tus finos hombros evitando que se te erizara la piel. Permitiría, también en el mirador, que regresaras al sueño, rodeada de visillos florales y, sobre todo, abrigada con sedosas caricias.

     Yo no sabría si duermo o prosigo despierto, sólo sé que continuaría con esta vida de ensueño, resonando tu resuello en el silente crepúsculo. Feliz y sonriente, mientras curioseo tu hermosísima mejilla, te susurraría no sé cuanto pareceres, mas tú continuarías echada, bordando flores.

     Ni un secreto, hablando sincero y sin miedo. Ansiando los bellos luceros que se mueven tras tus párpados, lacrados por las legañas del sueño. Una infinita mirada, me reclino lentamente sobre tu rostro y rozo, como príncipe y Bella durmiente, tus labios. Quiero sacar a mi Flor, a mi divina Amapola, del nimbo de lo onírico.

     Que venga, ¡ay!, mi Amor, que yo en mi pecho la envolveré. Acunando su vida entre mis robles macizos. Sí, seré una cuna para su existencia, un remanso de paz para que mi Luna yazca esplendorosa. Una brisa tan leve de besos que como hoja blanca se diluirá sobre mi cristalino seno. Aquí, esclavo par ti y esclava por mí, corazones encadenados perpetuamente, condenados por mensajes irrompibles de amor….