sábado, 7 de septiembre de 2013

Vuelvo al salón


     Vuelvo al salón a descansar a tu lado, pero antes, por supuesto, voy a la cocina para hacer la cena. Os serviré algo ligero y rápido, unas rodajas de merluza cocida con una salsa simple de zumo de limón, aceite de oliva virgen y una pizca de sal, quizás lo adorne con unas hojas de cilantro y nada más; no quiero cometer una falta de ortografía en la gramática culinaria.

     De postre un cóctel de fruta escarchada. Manzanas, melocotones, melón y miel, con una pizca de de limón o de vinagre de Módena, recuerdas, ese con esencia de higos de rey que compré en el mercadillo. Combinado que deja un jarabe fuerte, dulce y delicioso, para vaciar con la cucharilla hasta la última gota del bol.

     Ya sólo nos queda acostar a José, pues se está quedando dormido en el sofá, y después, Amor mío, el plato fuerte, fundir los labios hasta despeñarnos en la flotante lejanía de los sueños. Sin marchitarnos, relámpagos de pasión que causen lozana alborada en ambos corazones. 

TE AMO, VIDA MÍA, POR QUE ME HACES BROTAR TODAS LOS DÍAS COMO CUERPO BOTÁNICO QUE MADURA VERDE, MILAGROSO Y ENAMORADO, INFINITAMENTE ENAMORADO…

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