lunes, 23 de septiembre de 2013

Escala de Sol a Luna


     Hoy me espera un día de órdago, una jornada de interminable escalera. Un sólo descansillo con ventanas al medio día y los últimos peldaños los alcanzaré a eso de la diez, cuando por fin vislumbre la puerta de salida y ya sólo me vague regresar a la cama contigo y con José. Qué se le va a hacer, es un día en el que prenderé un anhelo en mi sien, como un cuadro, para poder decir que he estado a vuestro lado.

     Eso haré, me colgaré una libreta para que mi alienado corazón prosiga al lado de tu loco corazón. ¡Ay!, reiré y lloraré de felicidad sintiendo nuestro amor, paseando a solas por los Barruecos, por la sierra de la Mosca o por el molino de Hijadillas. Mi serenidad sorberá durante todo el día el fulgor del Sol, hasta consumir el ardor que da la vida y yacer, cuando caiga la noche, como luz adherida junto a mi Luna dormida, la Dama que me devuelve la Vida.

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