Menos mal que ayer cené lo que tú sabes, Amor mío, una tortilla muy amarilla de huevos de campo que me repuso las pilas. Que diferencia a los otros huevos, la tortilla sale más compacta y el huevo frito, tanto la clara como la yema, es más denso y además, tanto al batirlo como al freírlo directamente, tiene un color más amarillo. Por lo más valioso o significativo es que tú, Vida mía, pensaste en mí.
A Péter le encantaron los regalos. Los mapas de Extremadura, de la comarca de la Serena, de los Barruecos y de Cornalvo. Por ahora no los vamos a poner, por si acaso los utiliza en algún trabajo de le manden en clase. Así lo hará bien argumentados e ilustrados, gracias a nuestra Maestra, a nuestra Madre. Los dibujos de las aves sí los vamos a colgar, pero antes debo buscar un cristal para que las cansinas moscas no los ensucien; aquí, al lado del campo, hay muchísimas.
Ayer, después de acostar a Péter, cuando me eché a tu lado, sentí el cuerpo lacerado, toda mi piel estaba impregnada de momentos, de besos, de aguamar, de indescriptible Amor. Como puedes imaginar enseguida me escapé a tu lado, a la nube del sueño, a la lluvia de tus labios, al rocío aspergido por tu piel…, a dormir juntos.
TE AMO, TE AMO… TE AMO VIDA MÍA.

No hay comentarios:
Publicar un comentario