miércoles, 18 de septiembre de 2013

Menos mal que ayer cené lo que tu....



     Menos mal que ayer cené lo que tú sabes, Amor mío, una tortilla muy amarilla de huevos de campo que me repuso las pilas. Que diferencia a los otros huevos, la tortilla sale más compacta y el huevo frito, tanto la clara como la yema, es más denso y además, tanto al batirlo como al freírlo directamente, tiene un color más amarillo. Por lo más valioso o significativo es que tú, Vida mía, pensaste en mí.

    A Péter le encantaron los regalos. Los mapas de Extremadura, de la comarca de la Serena, de los Barruecos y de Cornalvo. Por ahora no los vamos a poner, por si acaso los utiliza en algún trabajo de le manden en clase. Así lo hará bien argumentados e ilustrados, gracias a nuestra Maestra, a nuestra Madre. Los dibujos de las aves sí los vamos a colgar, pero antes debo buscar un cristal para que las cansinas moscas no los ensucien; aquí, al lado del campo, hay muchísimas.

    Ayer, después de acostar a Péter, cuando me eché a tu lado, sentí el cuerpo lacerado, toda mi piel estaba impregnada de momentos, de besos, de aguamar, de indescriptible Amor. Como puedes imaginar enseguida me escapé a tu lado, a la nube del sueño, a la lluvia de tus labios, al rocío aspergido por tu piel…, a dormir juntos.

TE AMO, TE AMO… TE AMO VIDA MÍA.

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