viernes, 29 de noviembre de 2013

No me dejes caer


     No me dejes caer, entrelaza tus dedos alrededor de mi cuerpo y cíñeme fuerte a tu pecho. Tómame, pues te preciso, Amor mío, como un milagro que me han concedido para mantenerme vivo, como la maravillosa e imprescindible razón de mi existencia. ¡Qué suerte la mía! que poseo una flor divina de la cual cada día me asombro, más y más, de tener algo tan hermoso y mío.

     Tengo que aprender a cultivarte, a velar en silencio nutriendo tu alegría, tu exuberante belleza, a penetrar con mi mirada tu entraña, cariñosamente y sin causar daño, para que mantenga perenne tu felicidad. Romper mis manos, desasir el amor de mis dedos e inocularlo como savia en tu delicado tallo.

     Me desgrano, Vida mía, en continuos suspiros, sin temor ni sufrimiento. Desmenuzo mi corazón en miajas de sentimientos, en pequeños y compactos fragmentos que leer, en trozos de labio que, desde el papel, besan tu piel y la reverdecen.

     Sin fatigas y sin dudas, a diario, un delirio que deshilo para que en cualquier lugar me presientas a tu lado, caminando juntos, sirviéndote con ojos ciegos de amor.

Avancemos, Amapola mía, hacían los bordes de esta realidad que te auguro siempre primaveral.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Como irrumpen tus palabras


     Como irrumpen tus palabras, aun sean pocas son tan intensas que se agolpan inmedibles ante mis ojos. Primero esa expresión sincera, “descansa”, que posee un don inmenso, un lindo y preliminar vocablo que sacia toda mi sed rehabilitando la lasitud hacinada al cabo de la jornada.

     La siguiente entrada, “mi amor”, me entra tan dentro y tan repentina que atropella mi corazón. No son sólo cuatro letras bien ordenadas, sino son grafías dispuestas con tan suma meticulosidad que el término se transmuta mágicamente, hendiendo la cornea de mis ojos con habilidad quirúrgica y cayendo, por mi nervio óptico, como saeta directa al corazón.

     El término “feliz” es una vedija mullida, un cúmulo de éter o una nube. Es una fantasía tangible bajo mis pies, la alfombra que prosigo como único camino: es mi destino. Mi adorable Vida, descorriste el opaco telón que me envolvía y me dejaste ver la ilusión que me rodeaba; y así, bajo la bóveda añil, deliro y sueño, incluso despierto, que la vida es una fantasía primaveral.

      Finalizas con clamor, “la Persona más maravillosa del mundo”, ante el cual yo me quedo en silencio y apareces, tal como eres, tú. Yo, Vida mía, irradio los sentimientos que me poseen, doy tan sólo lo que de ti logro ver. Es tan inmenso tu pecho que me faltan ojos y vida para lograrlo abarcar completamente. Es más, seguro que moriré, así “feliz”, tal como dices, y sólo habré recorrido un insignificante cielo de tu precioso cuerpo, habré sobrevivido en un hueco del jardín de tu pecho.

     Tu belleza, tu inmensa ternura, es la que me suscita esta forma maravillosa de ser. Tú eres, Amor mío, la razón de mi vitalidad, el clamor de tanto amor.

martes, 26 de noviembre de 2013

Me gustaría ser el siamés de tu forma de ser


     Me gustaría ser el siamés de tu forma de ser, que cada tecla que teclease fuese un determinado impulso neuronal, un concreto ademán, un detallado vocablo, una concisa mirada o una gentil sonrisa. Este es mi único anhelo y es tan grande, tan vasto, que no queda espacio alguno en mi cuerpo, ni siquiera el antojo de insignificante alfiler coge en mi pecho.

     Lo puedo escribir fácilmente, mas dista abisalmente de lo que pretendo expresar. No cabe duda de que nunca lograré ser igual que tú. Tan impecable es tu forma de estar, tan correcta es tu forma de corresponder e incluso tu silencio es excepcionalmente elegante.

     Tus profundos y castaños ojos, tus finas y dulces manos, tu corto y aromático cabello, ¡ooooh! y qué decir del perfil de tus labios… es imposible de hallar a alguien similar, ni siquiera lo pueden emular…; tal delicada lindeza.

Atestado de poesía o pletórico de lírica


      Atestado de poesía o pletórico de lírica. No, no es un simple afán de escribir sino más bien es un apetito exacerbado de amor que me lleva a devorar las pocas horas de sueño que dispongo. Inclinación que aprovecharé hasta que me reste el último gramo de aliento, hasta el fin de mis días, hasta el zaguero de mi vida….

    Sé que he cosechado miel a lo largo de caminos áridos, que incluso en baldíos yermos he hallado lozanía primaveral…. Sí, mi Amor, aun en las noches de luna nueva, cuando el firmamento se cuajaba lágrimas de estrellas, yo me echaba sereno sobre el terciopelo de tus pétalo; sentía las caricias de la una única flor de mi lecho. Nada me debes pues me siento anegado de aMar, ….

domingo, 24 de noviembre de 2013

Andar descarrilado


     Andar descarrilado y sin necesidad de identificación por los pastizales aledaños a Malpartida. Pasear descaminado entre los bolos, renunciando a proseguir las sendas marcadas, tan sólo ir hacia ese horizonte que trazan mis ojos. Renunciando por un instante a la vida normal, a la rutina diaria.

     Con el morral y la cámara. Con una navaja para las bellotas y para un par de pequeñas, brillantes y glaucas pomas. Con un bocadillo que reponga la fatiga física de caminar toda una mañana; bocados de buen gusto, de filetes guisados y de tiras de pimientos asados. Y siempre con este termo mío, con estos sorbos de este cárdeno vino que representan mi Vida, con la sangre que me donas, Amada mía.

     Brinco y brindo en este ambiente que se desborda en mi pecho. Viéndote y escuchándote, disfrutando siempre de las selectas tonadas de amor que tú arrullas en mis adentros; es el perenne romance que vivo. Amor mío, estoy repleto del inverosímil sentimiento que me concedes.

     No me importa sentarme en el granito frío de estos domos, pues no hallo lugar más cómodo. Persevero por una única razón que necesito, ser audaz de corazón y esperar y esperar a que me abrace la cándida luz de mi Sol. Qué más puedo desear en la vida, si me es imposible gozar de tan asaz Amor.

     Aboco un sorbo de vino y asevero que al instante mi anímico corazón lo trasmuta en su Beso, en su Saliva, en su cálida forma de querer. Una Amapola apoyada mis labios, su alegría, su euforia, su belleza de Flor. La llevo en mi pecho, apresada en mi corazón, como Sensual Mujer en un ojal, en cierto modo es un Bellísimo Sueño que se mueve tanto en lo consciente como en lo inconsciente.

     Si hendiera aquí mi pecho y se esparcieran tus íntimos lances, si tu abigarrada alma se dispersara entre la hierba, el campo se exaltaría más que primaveral y las eróticas flores dispersarían sus suaves aromas y los insectos, las abejas y las mariposas enajenadas, libarían sin dilación la miel de tu dulce forma de ser.

     Es peligroso, verdad, que este amor que llevo por dentro se disemine a los cuatro vientos. Que estos agasajos que no son sino alegres formas de arte se desplieguen por todos los rincones, alterando así la elegante y natural evolución de las estaciones.

Mi Amapola, esta espléndida gala con la que ahítas mi pecho, permanecerá eternamente tras mis labios, pues la codicio más que mi propia vida y sólo deseo que tú, Amor mío, y mi niño os solacéis de este asaz amor, de esta tibia emoción primaveral….

sábado, 23 de noviembre de 2013

Sé que hace frío


     Sé que hace frío, sé que la punta de mi nariz y los dedos de mis manos se me helarán, que el cencio arrullará en mis orejas e incandescentes me arderán y que mis pies, pisando terrones duros y helados, quizás no lleguen a entrar en calor.

      Mas no lo puedo remediar, ese añil del cielo matinal y este canoso campo escarchado, que no es de abril ni de mayo, me reclama a gritos, tan consternante y arrebatador….

Quizás sea porque mi linfa extremeña es una mixtura de incontables culturas. Porque mis venas se colman con la sangre de los vetones, de los lusitanos y de los célticos e incluso con una mezcolanza más civilizada, y aún tibia, de romanos y de hebreos.

Así, entre estos autumnales campos, me impregno de los irreproducibles visos y las indescriptibles esencias que ahítan mi alma, y que me hostigan a exhalar el amor, a teclear melodías, a volar, Amor mío, a volar los gritos de poesía que quiero anidar en tu inabarcable Corazón….

Que ganas tengo de recogerme


     Que ganas tengo de recogerme, de llegar a casa y quitarme los zapatos. Sólo nos queda un ratito de ocio en la cocina, un ratico muy, muy distinto; entrañable diría, Vida mía.

     Abrillanto con un paño la encimera y la tildo con dos patenas de cerámica blanca y una escudilla de barro fino. En la primera patena la nívea harina de nuestro pan que, entre bromas y risas, calina el aire y encanece nuestra piel y nuestro pelo.

     Mientras, Amor mío, en la escudilla bates un huevo entre puntas de eneldo, o con unos pellizcos de orégano, y una pizca de sal, mas a esa dulce mezcolanza de sabores le agregas la sedosa esencia de unas únicas manos. Así, aleas a punto de nieve una crema que pringa los dedos de mi Señora. Sabrosa nata sobre lo más dulce y suave, en las yemas de la Mujer que amo.

      En la última cerámica la corteza recién rallada, mas eso, Amada mía, como puede mutilar tu piel, lo hago yo. Pues con un simple roce surge un arañazo y entonces, si tu tibia sangre abandona su entraña…; que miedo si esto sucediese, pues te aseguro que te quitaría irremediablemente la vida. Yo, el vampiro de un solo Amor…, sé que lamería tu herida hasta que fenecieses exangüe.

      Ahora toca empanar unas pechugas de pollo, aliñadas con ajo machado y con vino y después, en el tibio oro de las olivas, dorarlas hasta que la tonalidad sea ligeramente morena, poco más canela que la dorada piel de mi Amada.

     Mientras en el fogón se fríen las pechugas, descanso mondando un par de naranjas, unos tomates y un membrillo y más un picadito muy menudo de pimiento, unos dientes de ajo y una mediana llorona; aunque, muy a pesar mío, sin gafa de buzo que, si las tuviese, te aseguro que me la pondría para descollar en tu faz una celosa sonrisa.

     Es la hora de cenar y, tras servirte, de descansar a tu lado, Amor mío, y desleírme eterno al lado de una Flor de fuego, de ensueño,… frente a frente juntar las frentes, rozar ligeramente tu pelo y, dando intangibles beso a tus labios, pasar a la pesada paz del sueño….

viernes, 22 de noviembre de 2013

Cuantas cosas


     Hoy estoy a horcadillas entre las prácticas de los alumnos y el paseo frondoso que a diario doy a tu lado. Sólo cantan las estrellas, las hojarascas secas del árbol de mi ventana y una lechuza trasnochadora y perturba el sonido tenaz del ordenador, del techado y de vez en cuando del frigorífico; mas eres tan admirable y penetrante que el embrujo que siento por ti solapa aparatosamente todo contorno, lo hace añicos y lo redibuja único, revelando abierta luz sin sombras, envuelto en infinito suspiro melódico donde el reloj detenido pasa inadvertido.

     Advierto, aun teniendo la ventana cerrada, que el hielo bate mi espalda. Curioso, aquí no hay viento gélido, más bien todo lo contrario, cálido que me lleva lejos, que estremece mi piel y conmueve mi entraña, anhelo de fuego que, mi Amor, necesito que leas y, de ti, me urge leer.

     Me dices te quiero y yo, necio matemático, digo cuanto te quiero, simple e inadecuado adverbio, pues acaso es tangible el formidable y lindísimo espacio qué has descubierto en mi pecho, casualmente posee confines… No, mi Niña, me helaría si hallara la linde de nuestro sentido, miro y miro, y cegado, no vislumbro horizonte de aurora u ocaso, lo que tú, mi Vida, me das vas más allá, se abre llano como mañana primaveral cristalizando, aun cerrado, mis ojos, odorificando, aun muda, mi boca y pulverizando, aun seca, mi sangre… con que dulce misterio me aflora tu sentimiento… afortunado soy, pues gracias a ti, Cariño, gozo de Amor bellísimo e infinito.

    Son las seis y está Él a mi lado, estudiando inglés… como machaca, machaca y machaca… jejeje.



ME DESPRENDO A DIARIO
Y CON MIS YEMAS ESCULPO TU CUERPO
Y CON MI ALMA PENETRO EN TU ALMA.
SIENTO… TUS PROFUNDOS OJOS
Y TU MELENA DE SOMBRA,
SIENTO COMO TE DOY MI VIDA
Y COMO ME ADUEÑO DE LA TUYA

BESOS, LABIOS, CUERPO,
CONTIGO, MI AMOR, LA TINIEBLA
ES BELLA NOCHE DE LUCEROS

A DIARIO
DESDE ESTE UMBRAL VUELO
POR CUANTO TE QUIERO

Otoñal sueño


     Ahora, mi Amor, tras cenar y sentarme a descansar, me gustaría morder una manzana roja, a solas contigo. Me apetece quedarme dormido, tras el muerdo que me ofrecen tus manos, sobre la seca y húmeda hojarasca de un castañar. Seducido por el coro de los árboles, del arroyo que se precipita sin apenas agua, gota a gota, y del eufórico trinar de los pájaros que buscan los frutos secos que sobrevienen al verano. Embrujado tanto por el color broncíneo como por el olor que emana de ese boscaje que tapiza y se hace el humus a lo largo del otoño.


     Arropados sólo con el manto ocre del monte viejo, entre tus finos brazos, bajo el amparo de esas suaves manos, casi de agua, que subyugan con ternura a este corazón enamorado.

     Tiembla mi cuerpo por las raíces de amor que horadan mi pecho, tiembla por esos hilos que surgen de tus ojos, por ese invisible canto que me da tu boca. Madura de tanto amor mi corazón…, donde tú habitas, Vida mía, como estrella encendida…

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Cardenillo se me va a formar en las yemas los dedos


     Cardenillo se me va a formar en las yemas los dedos, de la electrolisis que me induce el agua salada de tu cuerpo. Chisporrotea el acetato verde azulado al tañer las teclas con tanto fervor.

     Ahora aprovecho esta escasa hora que me permiten para descansar, para salir corriendo, para atravesar el frío y otoñal espacio que nos separa. Ignorando el cansancio y saltando de árbol en árbol, de monte en montes y de arroyos a arroyo, todo, Amor mío, por plantarme diáfano a tu lado.

     Me acojo en lo íntimo, donde aquieto y recojo todo tu mirar que tremola neblino en el aire, lo hacino y lo condenso como velo comestible, como alma inoculable y muy alborozado lo aspiro para llenar mi cuerpo de lo que para mí es vida, mi Casiopea.

     Armónico vibro como en un concierto, me estremezco constantemente de tenerte tan dentro de mí y de no poder parar de amar ni una fracción de segundo. Aunque este vibrar zumbe mi piel como membrana de tambor, aunque al llegar la noche caiga rendido de tanto amar, de darte todo lo que mereces y así, termine todos los días exhausto, es lo que deseo, porque yaciente regreso de nuevo a tu lado, mas ahora vuelo enajenado. Ahora voy por un espacio místico, sin saltar árboles aunque se asemejen, ni montes aun vea insondables precipicios y ni arroyos pese a que termine empapado, advirtiendo que son tus incontables besos de amor.

     No hay ni una queja, Vida mía. Es más, mi corazón te es íntegro y así se lo implora a mi cabeza que se satura de tanta fiesta, que rebosa decoro por tan honesta belleza y que cada vez que te acercas, que me arrimo, de felicidad salta por los aires. Enamorado, mi Amor, enamorado del bamboleo de tus pasos, de las ondulaciones de tu pelo, de tus pequeños y finos dedos, de tu perenne y sincera sonrisa, de tu afanosa preocupación… de que esa voz dulce que vibra como cristal dentro de mí es real,… existe ese, Amor mío, de verdad.

martes, 19 de noviembre de 2013

Una ansiedad desmesurada


     He de recomenzar, poner aquí mismo un punto de partida e iniciar mi vuelo de nuevo para así rescatar otro par de besos. Mas he de matizar que la próxima vez quiero ir a más, muchísimo más lejos. Para ello, y desde este instante, voy a correr con una ansiedad desmesurada, como si fuese un chivo de angora que busca con apetito las mamas, y por supuesto con un arrojo desproporcionado, aun naufrague durante días por el ponto de tu pecho; quiero, Vida mía, morder frenéticamente tus labios, disfrutar de tus hilos de saliva y sedarme con la aromática calina que exhala tu pecho,… con el geiser de amor que emanas de todo corazón.

     No siento recelo, si acaso algo de frío, al no poder bucear a antojo por el corporal océano de tus entrañas. Pues me conformo con entrelazarte a diario con mis dedos, con ser el delta que penetra por los finos litorales de tu ser. Acedo a abandonar los muelles de mi alma y partir cada noche hacia las delicadas y níveas ondulaciones de tu almohada. Acudiré con sincera desnudez, con los ojos desembarazados y siendo todo oído, para recoger en mi boca el cumplido albor que es mi Mujer, el espléndido concierto de sus sentimientos y el amanecido azabache de su humilde mirada abisal.

     Elaborando desmedida ternura sudaré, mi Amor, lluvia de llanto o de ensueño. Tanto cuando coseche estrellas como cuando recolecte sembrados lotes de luces. Trotamundos entre los hermosos soles de los parajes de tu corazón….

lunes, 18 de noviembre de 2013

De sitio en sitio


     De sitio en sitio, buscándote sin descanso por todos los rincones. No como mendigo sino contento por ser rico, por saberme poseedor de un tesoro de valor incalculable. Alhaja que, cuando estoy en mi dormitorio, se lanza cegadora como Luna llena por todos los rincones; o en la calle, cuando paseo sin prisas, advierto su aroma disperso en el aire, brisa inconfundible de un aliento inmaculado y floral que mantiene frescos mis pulmones; o en la lluvia, cuando se abre el cielo, reparo que se descuelga de tus labios y me empapa a besos,….

     Amor mío, si acaso te soy pobre es porque no tengo tiempo de darte todo lo que mereces, porque me fatigo cuando me vuelco sobre el teclado y, aunque acucie las brasas de mi pecho, mi tosca mente no es capaz de controlar todo el crepitar que se alza. Sabes que a veces salgo del correo si despedirme adecuadamente, eso me angustia y me compunge tanto el corazón que no concilio sueño alguno e incluso me frustro de tal forma que en las tinieblas me acobardo por miedo a perderte.

     Por qué el viento no cargará con mis manos, por qué, aun esté prendido en un profundo sueño y no dé ni un solo paso físico, no te llevará mi tono añil o mis besos en forma de aliento que no es sino el perfume de la flor que soy para ti. Desearía penetrar como rayo a través de tus ojos, anidar descalzo en cada rincón de cuerpo y aflorar transmutado en lágrima que brille alegre y eterna sobre tu lindísima mirada.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Hoy me he permitido un capricho


     Hoy me he permitido un capricho, una simple fruición, que podría afirmar que es de niños. Pequeño, de color cremoso y alegre, coge en una cajita y no puede ser víctima de movimientos espontáneos, pues no se debe malograr antes de lograr su destino.

     ¿Lo conseguiré?, me refiero a compartir los deseos. A, quien sabe, a alcanzar la pureza de los astros o, quizás, a sacarte a bailar en una fiesta de gala o sino danzar abrazados en el salón de casa. Entre las cuerdas de tu voz, en medio de esos ecos que se han desgranado en el fondo de mis pensamientos y que me han llevado a volar entre trémulos sueños.

     Cuándo te lo podré dar, cuándo amainará este temporal que graniza mis lágrimas y restalla en mi pecho como oscuro trueno. No sé, acaso el tiempo, esa ley tan natural que lo cura todo, hará que recojas mi capricho. Espero que la denuncia no se zanje al caer la última hoja. Supongo, mi Amor, que esta voz que nunca se extinguirá, dará lugar a una estrofa suave que resuene como acorde en tu pecho, unas palabras perennes que resuene como campanas en tu mente.

     Me siento hombre de hojalata que en la sensibilidad rebusca un único Corazón. Que pregunta por un mago de Oz que le despoje de la vulgaridad ante su gran Amor.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Ya voy


     Ya voy, ya voy,… tal es el hormigueo de tus dedos que me has sacado de un placentero y lejano sueño, estaba en la fresca y húmeda ladera de una montaña. Es extraño como nos llaman esos parajes que nos conmueven. Me encontraba, Amor mío, en un charca de la Vera, ante un espejo natural que, como lienzo, duplica perfectamente el albor matinal. El agua exhalaba tenues visillos de neblina blanca y toda se rodeaba con un herbazal espeso y verde. Al fondo, sobre un fantasmagórico tronco y observando el contorno, posaba inmutable una fina y esbelta garza. Qué decir de los encantamientos que nos echan estos parajes, de los aojos que años después nos llevan a sueños deslumbrantes.

     Así que esa melena corta, esa mirada profunda, esas delineadas facciones,… ese perfecto donaire que me embruja, que se ha enraizado como pasto en mi pecho y me embriaga con sus suaves perfumes y sus dulces sabores primaverales y que se extiende infinita como Mar a ambos lados; no será alada dama migratoria sino mandrágora sembrada en mi corazón que a diario me narcotizará enamorado. Un solo bulbo de Amapola que ha inoculado su alucinógena savia en mi cuerpo y me cautiva, tal como prometió, para siempre.

     Una efigie de Piedra hialina entre robledales otoñales, un prado de arroz que resplandece esmeralda en mí pecho. Mi mujer es de copa maestra, crátera que a diario se vacía dándose en frases de amor a todos sus niños. Ahueca de tal manera que su corazón a la tarde me acoge entre delicadas frases, me abriga entre las cálidas cenizas del Sol silencioso que es. Tú, mi Amor, con tu entrañable corazón rayas con haces cegadores todos las baldías y heladas hojas del libro que este embalsamado hombre transcribe

ENAMORADO.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Me es preciso descansar


 Me es preciso descansar, entumecerme un poquito, desempleándome hasta que pase el mediodía. Ahora, mi Niña, deseo dispersarme brumoso, sólo quiero ser ocioso con la imaginación para que la cálida fortuna que me surge del corazón acaezca bordada sobre el teclado.

     Crees, Vida mía, que si desbarato a diario este milagroso amor que tú me das, si lo mullo y enternezco como si fuese un colchón de lana, crees que lograré que te hierva la sabia venosa y se deshiele humor acuoso por tus poros. Me exiliaré a diario sobre el teclado; así lo haré siempre, iré directo a tu lado. Dependiente de tus manos, del cuerpo que ocultas tras la ropa, de la ternura que alojas en el abismo de tu pecho.

     Ya que no puede ser de otra forma, te drogaré la sangre con versos, será tan espesa la añoranza que inocule en tus venas que toda la linfa se te trombocitará en el pecho. Aunque ruede el tiempo, incluso la vida se consuma con los años, sólo hallarás tranquilidad en estas dosis que a diario te guardo…. Sí, Amor mío, adicta como yo al halo raso que cubre mis pasos, a la inexpugnable holografía que, fija ante mis ojos, me ciega a salvo ante edénica belleza de Mujer.

      Aunque te piro perdón anticipadamente, pues habrá días que, párvulamente, te entregue un pequeño sollozo de desesperación….

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Mi Litoral de amor


     Mi Litoral de Amor, ya es hora de que te alces sobre mi seca piel, de que te eleves hasta mis pupilas y penetres silvestre por mi árida garganta.

      Mi Margen de la Vida, ya ha amanecido y, por un instante, dejo de ser un jornalero para rendirme como artesano entre lágrimas de felicidad.

     Revive tu jardinero en la soberana patria de tu alma, desgraciando toda mala hierba desde la raíz e insuflando las bocanadas del ardor que siento; mi aliento en versos. Sí, por un momento, como un pastelero, me retiro a amasar merengada tierna, a batir claras de dulces letras y así vuelo eterno hasta tu lado, a contemplar lo hermosa que eres y libar con lírico limón los humanos labios de mi Mujer.

     Me revuelvo naciente en la luminosa Madrugada que me concedes y así, con la debilidad de un hijo, me rebelo entre sollozos de amor, luchado por escapar contigo, por abrazarte más allá del horizonte, en lo limpio de la soledad. Manifestando que este corazón herido de Olas y de Amapolas es de pétalo azul, de susurro que escapa de la Mar; es, Vida mía, de hombre rendido a la miel de mi Colmena, al alba de sus finos pies….

martes, 12 de noviembre de 2013

Que trajín me traigo estos días



     Que trajín me traigo estos días.

     Entre los conciertos del viernes y el sábado, el trabajo y el infausto e inevitable acontecimiento del lunes (mi tía Gabriela) no pergeño unos míseros minutos para decirte cuanto te añoro. Mas esto no quiere decir que no esté contigo, pues bien sabes que siempre te llevo consigo y es más, sin no sintiese este inabarcable regocijo que se expande dentro de mí, no sería capaz de sostenerme en pie.

     Paciente como un gorrioncillo en el tejado o sobre un poste de luz, con la vista perdida en el horizonte que hay tras la pantalla del ordenador y esperando a que, durante la tarde o en la noche, lleguen esas palabras que me aman…, esos reglones que me asistes. Ante esta ventana de zócalo blanco, que me separa del bello rescate de tus brazos, arresto todo tu sereno y vasto amor que algún día desbordaré como impetuoso torrente de deseos sobre tu piel, en tus labios, en tus manos….

     Estoy tan lleno de la infantil música de tu aula que reboso travesuras que no sólo se alzan hasta el zénit del mediodía, sino se encumbran más allá. Son por los deberes que tú, Maestra de mi corazón, me mandas a hacer y que, como un dulce sortilegio de pasión y hasta bien entrada la noche, incluso en sueños, siendo tu ángel diablillo, desmorono con mis dedos por tu dulce carne contenida, por tu suave canela, desabrochando la blusa del pijama y elevando la falda. Para demostrarte lo enamorado que estoy, para revelarte mi insaciable en sed de yacer sobre tu cuerpo, de adormecer mirando tus ojos y aislarme con hambre en tu boca…, colibrí en el sutil pico de tus senos, en el hermoso prado tu alba ingle, entre las diez florecillas de tus pies…, TE AMO, AMOR MÍO.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Amarrado en un oscuro recoveco del escenario


     Amarrado en un oscuro recoveco del escenario, igual que un árbol recio en negra peña. Con los brazos cruzados sobre el pecho y los ojos mixturado entre dorados instrumentos. Se resquebrajaba la madera de mis piernas y el tronco se languidecía de soportar con altivez su silencioso porte.

     Un teatro donde cientos de galeras, orquestadas por una sola carabela, se han adentrado libres en la sagrada mar de las butacas. Se quedaban roncas de tanto remar, andanadas de timbales, de tubas, trompas, trombones y trompetas, de clarinetes, flautas y flautines y de un sinfín de ondinas sirenas que con sus vibrantes cuerdas vocales hechizaba al auditorio.

     Mas tú, Amor mío, también tremolabas en el mismo lugar, nimbabas soberbiamente entre las butacas y por los palcos e incluso te alzabas ligera al escenario; a mi lado. Resplandecías en cada uno de mis suspiros y en cada lágrima que caía a la par con las letras de mis yemas. Soy arena cautiva y perlada por una sola Mar que, de verdad, gracias a sus saladas aguas me brotó el alma por los dedos, por mi lengua…

     Sé que no debe ser así y que, sin velas, bogaré condenado a un piélago inalcanzable, pero viviré libre y feliz, siempre remando de ti…, y que a veces, sin poder abarloar en tus labios, me ahogaré entre mis penas. TE AMO, VIDA MÍA.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Poesía



     Mi amor, la poesía, aun se escuche en la radio, no está hecha para esparcirla como ruido entre la muchedumbre, si acaso es para diseminarla como polen en el campo. No, el poeta no diseño sus versos para que se recalcaran una y otra vez en la pista de una discoteca, aun existan estribillos tan hermosos que nos hagan cabriolar hasta volar.

     Sé, Vida mía, que existen escritores que alcanzan con su lírica el culmen de la fama, que sus rimas o su poética prosa se discute en las calles, en la televisión e incluso crea ringleras humanas para obtener una entrañable dedicatoria suya, que se olvidará en una estantería e incluso se perderá.

     Mas el poeta no se considera tal, se ve como una simple persona que trascribe con moderación su sencillez, o simplemente revierte el cariño que recibe. Así, sin reconocerse, crea galantes composiciones para atravesar la piel de quien ama, para penetrar en el pecho de su Amada, en las venas de su niño o, sencillamente, ser aire en el pecho de sus amigos; así de fácil trata de Querer.

     A un semejante, aun escriba un sinfín de líneas, aun desangre su alma en versos, nunca se le entenderá, pues nadie sabe con qué emoción trazó sus versos….

jueves, 7 de noviembre de 2013

Aguardando siempre


     Aguardando siempre sin mermar mi anhelo en alto y transparente vuelo. Deslizándome con las manos, como un pájaro que atraviesa la transparencia del espacio y escurriéndome, a través del lenguaje, por tu sesgado pecho para prender ese intenso reflector que atesora tu bellísimo cuerpo; los latidos que amo. Gritando en silencio se me desenlaza peligrosamente el alma, quiere desnuda llamarte para decirte, desde la grada azul del cielo, cuanto te añora.

      Un pétalo añil que en el aire se reúne y se revuelve con la pureza de una flor encarnada; flecha de lirio violenta por tu luz cegadora de una Amapola…. Con un deseo atroz combatiré nuestro destino, con versos sedosos que destrocen nuestra inusual situación física…, sudoroso conquistaré la alfombra que pisan tus pequeños pies, la colcha que acaricia tu nevado cuerpo y resucitaré fantasmagórico frente a tu rostro para que eternamente experimentes mis desprendidos besos, sin prisas, manifestando esta ecuación de mi corazón errante, que sólo es resoluble por mi gran Amor; mi Amapola.

martes, 5 de noviembre de 2013

Caracola colmada de una sola Mar


     Caracola colmada de una única Mar, henchida de algo que hay en ti, y no sólo es tu óptima belleza, sino es esencia similar a lo dulce del silencio. Lleno estoy de la fineza de mi amada; de la fineza más fina. Es, en sí, la pureza de tu amor de la que resulto, Mar de mi vida, totalmente enamorado. Así me tienes, tanto que logro ver tu perfil en cualquier lugar y que advierto, sin dirigir mirada alguna, como mi pecho se sacia con cada soplo…, son tus hálitos los que roban para mí los brillos que cuajan las noches…, es tu esplendor, Amada mía, la que ahíta de luz intensa mis días.

      Estar locamente enamorado de ti, afectado por la profunda herida que infliges en mi corazón; qué más da, es el deliro ser mortal sabiéndome amado. Sí, de saber que no habrá más vida para sentir tan enardecida pasión…. Si fuese inmortal sé, con total convencimiento, que pasarían eones añorando el diáfano palacio que erigiste alrededor de mi cuerpo, que vagaría buscando una flor similar y abatido de no hallarla, de ser un corazón señero, imploraría ser mortal para fenecer transmutando mi alma en el sueño eterno estar siempre contigo, con mi Amapola.

Si fuese practicante


     He echado la jornada y si fuese practicante diría que tan sólo me queda rezar. Quizás haya que volver a la devota promesa de ir caminando hasta Guadalupe, pero claro, en los tiempos que corren de nada serviría que fuese yo sólo, tendríamos que manifestarnos con humildad y en masa a la Virgen.

     Hoy iré a otros lugares, a frustrarme escuchando sus lamentos y quizás, bajo este yugo diario, surja un atisbo de luz, alguien que precise mis servicios para solucionar sus ocupaciones. Si consigo montar un curso me mataré a diario en la faena y, con severa disciplina, intentaré que sus polvorientas y arruinadas mentes se llenen de aburridas y obligatorias leyes, para que su trabajo lo puedan hacer en la absoluta legalidad.

     Mas ahora, Amor mío, sin curso y sin perspectiva de sacar a delante uno, mi alma se oprime en silencio. Sin embargo, cuando entro en casa, debo dar toda la luz posible, debo quitar todas las sombras que me abruman. Para él, mi Rey, cuando me vea no se apene.

     En fin, yo buscando por el vulgo y él, mi monarca de los Barruecos, nos sentimos ociosos, enormemente felices, porque nos adueña un gran corazón de Brozas. Porque todo ruido alarmante y todo insoportable pesar, adquiere en ti, cuando te veo así de ociosa, cuando estoy contigo o cuando te escribo una armonía floral y soleada, de enjambre, que arrulla dulce en mi pecho como una brisa entre los árboles.

No hay nube, pues tú, mi Amor, como candela de vela me ayudas a pasar los ratos… Eres la blanca mano que tira de mí a diario…. Te quiero.

domingo, 3 de noviembre de 2013

El domingo


     Bueno, ahora que estoy trabajando en casa voy a ver si logro transcribir unas palabras mágicas. El día, obviando que me falta lo más lindo, ha sido “bonito”. A primera hora nuestro pequeño, algo nervioso y vestido de negro, sacaba música de su gran instrumento dorado. Su carita se ocultaba tras la enorme boca de la tuba y su lánguido cuerpo a penas se le veía.

     Este concierto ha sido especial para él, pues sólo había dos tubas sobre el escenario, la de Miguel y la suya, así que se ha recreado interpretando las partituras. Yo, aunque apenas le veía desde las butacas, advertía con total nitidez la ilusión en sus ojillos, el fulgor de tener su instrumento entre las manos y de hacerlo sonar en su preciso momento. Sobre todo con Everybody, una canción preciosa que abarcó todos los rincones del teatro logrando silenciar al público que escuchaba muy atento y emocionado.

     Después del evento musical nos fuimos a pasear por Cánovas, donde han expuesto en unas casetas con elegancia rústica unos alimentos biológicos y otros enseres del estilo. Regalaban canapés pringados en exquisitos y suaves aceites de oliva, o untados en sobrasadas para relamerse de ibérico de bellota o en quesos adornados con especias que se adhería al paladar de tal forma que los degustaba durante horas. Además, como ya se había desvanecido la niebla y había cesado nuestro eclipsante abrazo, restaba una mañana ideal, cálida y despajada, con el cielo añil, muy intenso, y sin lasca de hálito frío que penetrara hasta los huesos. Creo que en el aire aún quedaban resquicios de nuestro fervor, pues la gente cogidos de las manos o abrazados paseaba pletórica.

     Más tarde, a la hora de comer, nos fuimos al restaurante del Vostell, necesitaba sosegarme pues es tan virulento tu ardor que me burbujean las lágrimas en los ojos. Allá, entre aromas de membrillos, sin jaula y, por tanto, libre en el jardín del lavadero, me cautivé con nuestro chiquitín, uno frente al otro durante toda la tarde. Sonreíamos de tal forma que hasta el viento arreciaba en cálido soplo alrededor de nuestro cuerpo, queriéndonos sorber todo el entrañable amor que nos une. A veces la brisa empapada de ternura se retiraba de rama en rama, como aurora misteriosa hacia el cielo, sabiéndose amada por que había estado con dos enamorados.

     Incluso una orquesta de diminutos trinos se posó alrededor, en los árboles y en los tejados, eran corazones solitarios que advertidos por el aroma de la brisa se acercaban curiosos, posándose en las hojillas…. Les abrimos durante un instante nuestra honda mirada y se alzaron felices, con latidos de niños, hasta que los rayos de sol se filtraron por sus cuerpos. Aleteaban dichosos por el patio, como seducidos por la mágica y primaveral miel de una Amapola y lirio….

     Las yemas de mis dedos acaricia, mi Amor, tus pétalos de flor para que en dulces sueños caiga rendida en mí.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Eclipse


     Los veo como se arrojan a sus quehaceres, como consumen su sudor materializando las plegarias y como disfrutan o se relajan con el corto asueto que les permite el fin de semana. Corren, igual que yo, tan inmersos en los ruidos mundanos que a lo largo del día agotan sus cuerpos. Pero ahí, entre ellos, entre sus ojos perdidos y por todos los rincones, siento como destacan un par de luceros colmados de corazón de Mar, que me observan con tanta virulencia que llego a palpar los indicios de su gran profundidad. Sé que tu fidelidad es grande y por ello espero inmerso en gritos silenciosos. Mi Amor, no se consume tu amor, está tan arraigado en mí pecho que se alza bizarro y bello, como árbol engalanado de manto primaveral.


     Dicen que la belleza pasa pronto, mas yo me estimo audaz, con fuerzas suficientes y sobrado optimismo, capaz de mantener emperejilado tu latiente corazón de Mujer. Aspergeré gotas al viento, proveeré el aire con mi voz, aun estés lejos, mi Amor. Timidez y docilidad al hablar y al amar, que se alzará ingrávida, como ese polen que culmina hasta la cimas de las montañas. Diáfana e inmensurable forma de ser que fulge, o al menos lo intenta, como hialina lámpara de cuarzo.

     Esta noche te nombraré despacio, hasta quedarme dormido, y mañana me encomiendo en tus brazos, son nuestros intensos deseos, irradiando sobre los tejados nos eclipsaremos juntos, mi Amor.

Aquí estoy



     Aquí estoy, de vuelta al hogar, alborozado de lo rústico y también algo mustio de cosechar membrillos, olivas y granados y alguno que otro higo, ahora demasiado maduro. Ya en noviembre, en estas noches tan largas, me guarezco famélico en tus brazos floricultores, pues dime, Amor, qué hay mejor que dormir en el jardín que cultivas en tus entrañas. Es sobre esa madre de setas, tan orgánica y cálida, donde deseo convivir y convertir mi vida en cariñoso artículo.

     Siento, Mujer, todos tus besos, son tan intensos como ese reciente par que nos dimos en la mejilla cuando ibas al colegio. Los acarrea el aire, que llega dócil desde el horizonte de la sierra de San Pedro, sobre las copas que oscurecen la dehesa y entre las torres de la Sardina y de Hijadillas, torreones árabes que sucumben con peso de las cigüeñas. Los inhalo con tanto gozo que rápidamente se difunden por mi organismo, procurándome el reconfortante júbilo que ahíta hasta la más oculta de las vacuolas de mis células.

     Que he de hacer para deshacer la fatiga de tu corazón, para que estés tranquila y entiendas que esta ternura transcrita siempre estará ahí y nunca te lastimará. No hay ni habrá tristeza en mi corazón pues sé muy bien que me amas y que obras con la fortaleza de una Gran Mujer bajo cualquier circunstancia, ataviando el hogar y escuchado con sensibilidad a tu familia, sin la más mínima queja, y que, además, sin desaliento te entregas a tus otros niños, aun te lastimen, aplacando sus ansiedades y resolviéndoles las dudas.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Hoy


    Hoy, Vida mía, voy a ir a esos rincones tan nuestros. A esa roca cubierta con manto de musgo donde aconteció, de tus labios, nuestro segundo gran deliro, en el que durante horas se me olvidó todo el pantanoso día a día. A ese sitio mágico en el que me inmovilizaste para siempre en la estampa que de vez en cuando me envías.

     También iré a ese singular jardín del Vostell que jamás olvidaré, donde dilataste mi deseo con tanta pasión que hasta mi corazón segregó linfa blanca. A se parterre confinado tras arcos de ladrillos de medio punto y cubierto de una espesura verde primaveral que alcanzaba nuestra cintura. Lugar en el cual, entregándonos sin pudor al amor, se abrió nuestro manantial sudorífico, tal era el ardor que tu nuca emanaba Mar Salina que yo libaba como néctar necesario para mi vida. Doncella mía, al caer la noche, de esas murallas de lavadero lanas de ensueño, te tuve que rescatar.

     Por supuesto, merendaré entre los aromas clorofílicos del Salor, en esa ribera pastoril de terneras y ovejas, a la vera del río; lugar donde, como espejismos, veo el portal de nuestro hogar. Invertiría allí mi vida, Amor mío, desvelándote todas las madrugadas con el aroma de nuestro pan recién hecho, con el aceite de nuestras olivas, con el zumo de los limoneros y los naranjos y, como si la vida me fuese en ellos, amanecer para mi Sol con el calor de un beso desprendido directamente de mi corazón. Tan claro te siento que me veo andando a tu paso, tras dejar las tareas de tus niños, caminando por la dehesa hasta llegar al dolmen, jugando inocentemente con el usufructo que me donas de tu Gran Corazón.

     A ese lecho esquiando en medio de mi corazón y sacado como miga del meollo de tu Pecho, del centro de tu Corazón, iré hoy, mi Niña. Sí, allá a la orilla del río, a nuestro patio perdido en el fondo de nuestro cuerpo y la tumba antropomorfa donde eterno yace nuestro segundo beso. Saldré a impregnarme de los olores de hierba húmeda, a diluirme entre los croares de las ranas y a desleírme entre los aromas del calor de tu amor…. Un hombre cargado con ramos de hermosos besos esperará paciente a que llegue la brisa de la Mar de mi Amapola, para descargar todo su puro y fresco aroma. Un cuerpo de barro que esperará eterno a que su señero Amor le esculpa la vida….