De sitio en sitio, buscándote sin descanso por todos los rincones. No como mendigo sino contento por ser rico, por saberme poseedor de un tesoro de valor incalculable. Alhaja que, cuando estoy en mi dormitorio, se lanza cegadora como Luna llena por todos los rincones; o en la calle, cuando paseo sin prisas, advierto su aroma disperso en el aire, brisa inconfundible de un aliento inmaculado y floral que mantiene frescos mis pulmones; o en la lluvia, cuando se abre el cielo, reparo que se descuelga de tus labios y me empapa a besos,….
Amor mío, si acaso te soy pobre es porque no tengo tiempo de darte todo lo que mereces, porque me fatigo cuando me vuelco sobre el teclado y, aunque acucie las brasas de mi pecho, mi tosca mente no es capaz de controlar todo el crepitar que se alza. Sabes que a veces salgo del correo si despedirme adecuadamente, eso me angustia y me compunge tanto el corazón que no concilio sueño alguno e incluso me frustro de tal forma que en las tinieblas me acobardo por miedo a perderte.
Por qué el viento no cargará con mis manos, por qué, aun esté prendido en un profundo sueño y no dé ni un solo paso físico, no te llevará mi tono añil o mis besos en forma de aliento que no es sino el perfume de la flor que soy para ti. Desearía penetrar como rayo a través de tus ojos, anidar descalzo en cada rincón de cuerpo y aflorar transmutado en lágrima que brille alegre y eterna sobre tu lindísima mirada.

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