viernes, 8 de noviembre de 2013

Poesía



     Mi amor, la poesía, aun se escuche en la radio, no está hecha para esparcirla como ruido entre la muchedumbre, si acaso es para diseminarla como polen en el campo. No, el poeta no diseño sus versos para que se recalcaran una y otra vez en la pista de una discoteca, aun existan estribillos tan hermosos que nos hagan cabriolar hasta volar.

     Sé, Vida mía, que existen escritores que alcanzan con su lírica el culmen de la fama, que sus rimas o su poética prosa se discute en las calles, en la televisión e incluso crea ringleras humanas para obtener una entrañable dedicatoria suya, que se olvidará en una estantería e incluso se perderá.

     Mas el poeta no se considera tal, se ve como una simple persona que trascribe con moderación su sencillez, o simplemente revierte el cariño que recibe. Así, sin reconocerse, crea galantes composiciones para atravesar la piel de quien ama, para penetrar en el pecho de su Amada, en las venas de su niño o, sencillamente, ser aire en el pecho de sus amigos; así de fácil trata de Querer.

     A un semejante, aun escriba un sinfín de líneas, aun desangre su alma en versos, nunca se le entenderá, pues nadie sabe con qué emoción trazó sus versos….

No hay comentarios:

Publicar un comentario