He de recomenzar, poner aquí mismo un punto de partida e iniciar mi vuelo de nuevo para así rescatar otro par de besos. Mas he de matizar que la próxima vez quiero ir a más, muchísimo más lejos. Para ello, y desde este instante, voy a correr con una ansiedad desmesurada, como si fuese un chivo de angora que busca con apetito las mamas, y por supuesto con un arrojo desproporcionado, aun naufrague durante días por el ponto de tu pecho; quiero, Vida mía, morder frenéticamente tus labios, disfrutar de tus hilos de saliva y sedarme con la aromática calina que exhala tu pecho,… con el geiser de amor que emanas de todo corazón.
No siento recelo, si acaso algo de frío, al no poder bucear a antojo por el corporal océano de tus entrañas. Pues me conformo con entrelazarte a diario con mis dedos, con ser el delta que penetra por los finos litorales de tu ser. Acedo a abandonar los muelles de mi alma y partir cada noche hacia las delicadas y níveas ondulaciones de tu almohada. Acudiré con sincera desnudez, con los ojos desembarazados y siendo todo oído, para recoger en mi boca el cumplido albor que es mi Mujer, el espléndido concierto de sus sentimientos y el amanecido azabache de su humilde mirada abisal.
Elaborando desmedida ternura sudaré, mi Amor, lluvia de llanto o de ensueño. Tanto cuando coseche estrellas como cuando recolecte sembrados lotes de luces. Trotamundos entre los hermosos soles de los parajes de tu corazón….

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