Me es preciso descansar, entumecerme un poquito, desempleándome hasta que pase el mediodía. Ahora, mi Niña, deseo dispersarme brumoso, sólo quiero ser ocioso con la imaginación para que la cálida fortuna que me surge del corazón acaezca bordada sobre el teclado.
Crees, Vida mía, que si desbarato a diario este milagroso amor que tú me das, si lo mullo y enternezco como si fuese un colchón de lana, crees que lograré que te hierva la sabia venosa y se deshiele humor acuoso por tus poros. Me exiliaré a diario sobre el teclado; así lo haré siempre, iré directo a tu lado. Dependiente de tus manos, del cuerpo que ocultas tras la ropa, de la ternura que alojas en el abismo de tu pecho.
Ya que no puede ser de otra forma, te drogaré la sangre con versos, será tan espesa la añoranza que inocule en tus venas que toda la linfa se te trombocitará en el pecho. Aunque ruede el tiempo, incluso la vida se consuma con los años, sólo hallarás tranquilidad en estas dosis que a diario te guardo…. Sí, Amor mío, adicta como yo al halo raso que cubre mis pasos, a la inexpugnable holografía que, fija ante mis ojos, me ciega a salvo ante edénica belleza de Mujer.
Aunque te piro perdón anticipadamente, pues habrá días que, párvulamente, te entregue un pequeño sollozo de desesperación….

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