Hay días que van tan rápidos que apenas puedo atenazar una profunda bocanada de aire que, sin tener un mísero segundo de serenidad, en seguida tengo que renovar el aire de mis pulmones. Sí, tan rápido pasan los días que el infatigable tiempo hurta todas las horas de nuestra Vida, sin darme el apropiado respiro para urdir bellos Te Quiero.
Por qué el remanso oscuro del firmamento no espera a mis palabras de amor, por qué ahoga a todas las estrella en el horizonte. Acaso desemboca allá a las infinitas estrellas, en la mar donde flota su alma embotellada. Pues si a diario lucha así, invirtiendo el cielo alrededor de la cristalina botella, le desafío con estas mágicas hojas que llevan mis sueños a nadar seguro en la mar helénica de su corazón. Una nave blanca que sólo abarloa menudos sentimientos, mi nimio tesoro. No, no llevo las infinitas gemas del cielo, mas cierto es que si las tuviese te las entregaría que, a través de mi cósmica pupila, socavo lo poco que poseo y a ti, Ponto de mi vida, te lo entrego.

No hay comentarios:
Publicar un comentario