Bebo la saliva de tus labios, la miel de tus hontanares.
Locura que me lleva a libar con exasperación el sedoso estigma de mi flor.
Pletórico, exprimo todo mi verso de amor y derrito hasta la última lágrima de tinta.
Es manuscrito pulso en una botella que naufraga en piélagos de ensueño. Delicada palpitación de estambre que fecunda el inmarchitable pistilo de mi Amapola.
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