martes, 30 de abril de 2013

A dormir



      Mi Amor, ¿nos echamos sobre la colcha?, pondré algo de música y, aunque por falta de sueño esté a punto de caer rendido, si me aprietas como gavilla contra tu pecho me desvelo pleno en sentidos. 

      Con sólo cerrar los párpados, se me escarpia la piel y el pelo, no como alcayatas de un gato enfurruñado, sino como espigas que gracias a la intensidad de tu vida crece dorada. Se desmadeja mi alma con la tibia bala de oro y plata que tu mirada me dispara, que penetra en mi cuerpo y se aloja y se coagula perenne en mi pecho, en mi corazón…

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