domingo, 28 de abril de 2013

Susurrando al oído



(Susurrando al oído) Esto es Nunca Jamás…
…Sólo hay que creer

     Hoy me muevo en un anhelo constante. Necesito verte, hablarte, besarte… me siento atrapada, y mi voz angustiada por no poder llamarte. Quiero una de tus miradas, para enmarcarla con mis recuerdos, para enterrarla en mis tesoros, quiero todas tus miradas, para saber que me amas, para vibrar al son de tus ojos, y veas en los míos que no he dejado de amarte.

     Llevo todo el día intentando escapar para estar contigo, tengo el corazón separado del cuerpo y no me siento. Doy vueltas sin saber lo que hago y mi mente dibuja un camino de lirios y amapolas donde poder encontrarnos. Escucho una canción, y la pongo entre tus labios mientras te beso y te digo “Felicidades Amor Mío”. Lucho por descubrirte Nunca Jamás y quedarnos en allí a solas quitando las agujas al reloj e inventando un nuevo tiempo marcado por las caricias y susurros cómplices de nuestros sentidos.

     Lo haré como sea, desvaneciéndome sobre el blanco papel en palabras que formen ese lugar con el que sueñas. Ohhhhhhh, pobres estrofas habladle con rumor suave impregnado de aroma y notas de música. Construid para él un paraíso a base de sus deseos y dejadme acariciarle con nuestra alianza. Quiero llevarle allí donde nacieron para tocarte las puntas de mis dedos.

     Ven mi amor, ven despacio mientras te cuento esta historia sobre el amor, sobre nuestro amor:

“Érase una vez una isla donde habitaban todos los sentimientos: La alegría, la tristeza… y el amor.

     Un día les fue avisado a sus moradores que la isla se iba a hundir, por lo que todos los sentimientos se apresuraron a abandonarla. Abordaron sus barcos y se prepararon a partir apresuradamente. Sólo el AMOR permaneció en ella; quería estarán un rato más en la isla que tanto amaba, antes de que desapareciera. Al fin, con el agua al cuello y casi ahogado, el AMOR comenzó a pedir ayuda. Se acercó la RIQUEZA que pasaba en un lujoso yate y el AMOR dijo: "¡RIQUEZA llévame contigo!. La RIQUEZA contestó: " no puedo, hay mucho oro y plata en mi barco, no tengo espacio para ti". Le pidió ayuda a la VANIDAD, que también venía pasando: "VANIDAD, por favor, ayudadme". Le respondió: "Imposible AMOR, estás mojado y arruinarías mi barco nuevo". Pasó la SOBERBIA, que al pedido de ayuda contestó: "¡Quítate de mi camino o te paso por encima!".

     Como pudo, el AMOR se acercó al yate del ORGULL0 y, una vez más, solicitó ayuda. La respuesta fue una mirada despectiva y una ola casi lo asfixia. Entonces, el AMOR pidió ayuda a la TRISTEZA: "¿me dejas ir contigo?". La TRISTEZA le dijo: "Ay AMOR, tú sabes que siempre ando sola y prefiero seguir así". Pasó la ALEGRÍA y estaba tan contenta que ni siquiera oyó al Amor llamarla.

     Desesperado, el AMOR comenzó a suspirar, con lágrimas en sus ojos. Fue entonces cuando una voz le dijo: "Ven, AMOR, yo te llevo". Era un anciano el que le decía eso. El AMOR estaba tan feliz que se olvidó preguntarle su Nombre. Fue llevado a la tierra de la SABIDURÍA y, una vez allí, el AMOR preguntó a ésta: "¿Quién era el anciano que me trajo y salvó mi vida?". La SABIDURÍA respondió: "era el TIEMPO". "¿El tiempo?Pero ¿por qué el tiempo me quiso ayudar?", dijo el AMOR. La SABIDURÍA le respondió: "Porque sólo el TIEMPO es capaz de ayudar y entender a un gran amor".

     No importa cuánto Tiempo esperemos, si existe el Amor, el Tiempo nos ayudará a esperar aquello que más deseamos.

     Apóyate en mi pecho caracola, y allí déjate seducir por la espiral de mis suspiros mientras bailamos esta canción.





No hay comentarios:

Publicar un comentario