miércoles, 3 de abril de 2013

Creo que he roto las patas de la cama




     Creo que he roto las patas de la cama, ya no se mueve, ni se asusta, ni sale huyendo cansada de mí…. Quizás he desbarajustado mi sueño, pues tanto madrugar para divagar entre los entresijos de mi anchurosa silla (amar sencillamente) que ya no sé donde sueño más, si en la cama o en este lugar vacío. En realidad, mi Amor, soy muy feliz así, pues dormido me siento inútil, al no ser capaz de manejar las imágenes que suceden al libre albedrío y, en cambio, cuando madrugo y, redundando, en este espacio vacío me crezco con total valentía y pensando sólo en ti lo bruño todo, hasta tenso y alcanzo lo imposible, como Casiopea. Sí, Vida mía, contigo a solas, mi vasta Luz en plena noche.

Tal es mi vagar, idéntico al del cielo de la noche que concentra toda su admiración en la mágica Luna, pues allá detenida y adherida al abismo, se aventura apaciblemente sobre las entrañas de la Tierra. Así, tímida, se tiende sobre su faz y perfila suaves sombras. 

Así, día sí y otro también, una veces más y otras miaja menos, nunca desiste de asistir a su seno terrenal y sobre todo, ella en plena luz, nunca está ausente del cielo y siempre sola riela intensa por las charcas, pensando que acá en la Tierra, en sus noches o a plena luz del día, existe un Astro (sólo mío) tan intenso que por donde brioso amanece luce más que cualquier otro cuerpo celeste, obnubila más que el Sol y, por supuesto, ya sea el haz de la Luna fino, como pluma de poeta, o desorbitado como hechizo para enamorado, se queda siempre por deatrás en intensidad, envidiando por cuanto fulge y amando, amando tanto, a ese garbo solaricio o selenítico que jornada tras jornada inunda a sus niños, a sus amigos, a su hogar y… perturba totalmente mi sueño.

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