jueves, 24 de mayo de 2012

Tu mano



     Estoy apurado. Entro corriendo en la cocina con mi mejor sonrisa, macerando, guisando y horneando la cita para mañana por la tarde. Nuestro niño ya se ha acostado y yo bailo a son de los aromas. Patata horneada y carpa perfumada con hierba buena. 

     Estoy apurado. A punto de desfallecer, sin aún escribir tu carta de amor. Una vocecilla en mi interior me dice “corre, corre…”. 

     Entonces vuelo, empujo el tiempo para que vaya más lento y me detengo frente al ordenador. Que guapa, extiendo la mano y la hago como si girase sobre la pantalla plana. Oh, mi niña, estás en mis sueños, dame tu mano. 

     Regreso a la cocina y de aquí para allá bailo frenético, girando en el salón, en el despacho y junto a la sazón del horno. La canción suena en mis adentros y tú la acompañas magníficamente. 

     Recobro el aliento, bajo y subo las escaleras mientras tu sonrisa brota como eco de las paredes, me siento en el despacho y vierto mis pensamientos en ti, Mujer.

Lo que siento es amor, 

amor verdadero 

-mi Niña es la mejor-. 

Mis constantes sueños 

llenan cantaros de besos, 

mañana los verteré 

en la mar de tu boca.

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