Fantástico, más que empezar a cantar, -por qué te vas-, acaparó toda la atención de los espectadores y los hizo partícipes de sus románticas letras. Los adultos, conmovidos, se tornaron dóciles como niños y los pocos niños, fascinados, soñaron como adultos. Su voz fue tan sedante que el público se relajó totalmente entre sonidos melódicos, bálsamo musical que los hacía flotar entre nostalgias, los reafirmaba entre actitudes olvidadas de paz; nadie era más que nadie y nadie, absolutamente nadie, era menos que nadie.
Como bien imaginas para mí fue una emanación enloquecedora. Aislé mi mirada y todo se colmó de ti. Las canciones -frente a frente-, -toda la noche oliendo a ti- y -comiénzame a vivir- parece que las había compuesto paralelas a nuestra vida. Mi aptitud se tornó lírica y en cada temblor neuronal experimentaba con total nitidez tu mirada, tus caricias y el murmullo de amor con el que me estremece tu valioso corazón. Mi –corazón de poeta- se alzó en ensueño –rebelde-, sentí el elixir de tu saliva, para aunar las estrofas, y desde ese cantil que me somete a un horizonte de amor inverosímil, ribetee rimas para hacer limpios versos, y más versos, que no son sino tus besos. Así, Vida mía, medí el amor con los labios de la Mar, y la Mar me baño de versos desde los labios de tu boca. Tu verso, beso, es el olvido de mi ego, es renacer en tu ser, es fundirme y confundirme que de amor, sólo soy para ti.
Me cuestiono la necesidad de salir a pasear, de salir de aquí mismo para divagar tranquilo bajo el cielo, envuelto en la cálida frazada que me tiende el Sol. Mas, Amor mío, te declaro con corazón de poeta en la mano, que salí de mi mismo cuando te conocí y que entré para siempre, como luna diluida, en la Mar de tu pecho. Ya no tengo la necesidad de buscar el abrigo del sol, pues poseo dos Soles, y advierto que su brisa, en la que me envuelven, es más bella que cualquier poema; una Digital de viso rosa y una sola Amapola que me ama como cálida llama.
Vuestro amor enciende mi alma, es tea que luzco tras mis ojos, es pulso que al oído rima como poesía…. Qué virtud, Vida mía, poseer a un hijo como él y a una Mujer como tú…. Esperaré, sí, aguardaré a ser correspondido con un beso profundo, de amor, a que reavives otra ola de Mar, a sentirme ahogado entre la calma de tus brazos.

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