viernes, 6 de diciembre de 2013

Tiembla el pulso


     Amor mío, ahora mismo estoy copiando test para mis alumnos, mas me es imposible pasar una sola página sin que me surja la necesidad caligrafiar sobre esta galería los suspiros de la neblina, del rocío y del añil cielo que hoy he respirado. Difícil, me resulta sumamente difícil leer un solo párrafo, ni siquiera una mísera línea para mis alumnos sin que el pulso me tiemble. Vida mía, a lo único que aspiro es a acurrucarme en este rincón, a encoger mis piernas en el sillón y a escribir cuanto, cuanto me encanta amarte.

     Es, ciertamente, lo que me mantiene firme, sin importarme en ningún momento el intercambio de mensajes. Pues, Amada mía, me llegan a raudales tus sentimientos, es como si toda la faz del mundo radiara la primaveral hermosura de mi Mujer. Te siento y respiro con ilusión en todo momento tu besos disueltos…; y a cambio intento devolverte cuanto de ti recibo, te escribo generosamente mis besos de amor.

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