domingo, 5 de enero de 2014

Sino


     Por fin amainó el temporal y ahora que no le quedan fuerzas al viento para dispersar esta ligera hoja de delirios voy a derramar sobre ella una brisa de fantasías. Me lo clama en susurros una Mar dispersa en la atmósfera, un rumor que flota en el ambiente y que descarga todo peso de mi cuerpo. Me, Amor, alivia destaparme el pecho y deshidratarlo a través de mi mente; hablar a la Mar con total sinceridad y declamar que sólo tú, siempre fiel, humedeces esta verdad que nadie conoce, este fin que, sencillamente, es tan sólo de amor.

     Aquí pues prosigo, perenne en esta quietud respirable, intentando dar algo de lo poco que sé dar. Quizás sea fina pincelada púrpura o sea ridículo trazo de descarnado carmesí, mas deseo estancar mi sino, algo insolente, en este sentir que nos posee. Arrancando sueño de mí y sólo, tan sólo adueñándolo en tu profundo sentir…

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