domingo, 19 de enero de 2014

Diáfana lucerna


     Ventana que me arriba hasta sereno cuerpo, diáfana lucerna alzada en cualquier lugar y orientada a donde quiera que alboree su Belleza. Ante estos ojos de hombre niño hay abierta perenne oquedad para infiltrar mi minúsculo corazón en forma de etéreas hojas. Serán miles de cartas repletas de emotivas palabras, llenas, muy llenas de amor, las depositaré ligeramente en el seno de mi Amada.

     Me abro paso a través del espacio, cicatrizando toda angustia de no tenerte inmediatamente a mi lado, y remonto entre innegable sueño, aun estés lejos, hasta acariciar tu piel, hasta surtirme de los deseos de amar tu cuerpo.

     Enciérrame, Vida mía, en la cuenca de tus manos, en el remanso de esperanzas de robar tus besos. Cierra este anhelo que tengo de verte, pues siento que me muero si no reparo que estás a aquí, junto a mí.

     Saca de mi pecho toda vidalita romántica para que sólo manche el papel con las lágrimas de mi felicidad, sólo querencia estival que mantenga hermosa la Flor de mi vida, mi Niña, mi Amor….

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