Este invierno en cada rincón
hallo un nombre bermellón,
se hilaza lejano, ramificado,
como escarcha en el cristal.
Es hielo rubí de ninfa mistral
que se deletrea, letra a letra,
entre cirros del firmamento;
un partitura llena de aliento.
Se desploma tan álgida y real,
son pequeñas lágrimas del añil,
del celaje, de su bóveda perfil,
luz de dos luceros de miel, soles,
estrellas de abril que tibias brillan
y toman de índigo el cielo invernal.

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