Dónde estará mi Niña, en qué oscuro lugarejo de la noche otoñal. Dónde estarán esos deseos que transcribes en mi corazón, en que prado tremola la luz de mi Amapola, el plenilunio de sus sinceros ojos.
Su estival amor deshojó en lírica la vida de este lirio, de tal forma que ahora soy bulbo pulido de cianea que sólo desea que a mí venga la galana primavera de mi rubí Amapola.
Mi Amor, sé que, como un rosario, me desgranaré en cuentas sentimentales para llenar tus ojos, sé que, como un ascético romántico, seré el peregrino que jamás abandona su camino…, un sólo destino poseo, desbordar tu pecho con ensueños, con gracias, con bailes…. He de lograr, con suspiros discretos, que en cada tic-tac de tu reloj sientas el latido exaltado de mi corazón, para que tu pecho redoble un amor incomprensible…, una felicidad inabarcable.
BUENAS NOCHES, MI VIDA.

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