Bueno, voy a ver si quito el freno y dejo caer mi cuerpo por el inclinado camino de la semana. A ver si lo consigo apear en un lugar adecuado, donde con alegría pueda recolectar víveres. No a prisas para buscar otro lugar inmediatamente, sino deseo un sitio donde los viveres estén uno detrás de otro, seguidos como en un arreate, donde cada fruta cuelga inmediata a otra pieza.
Sé que esto sería lo idóneo, sé que ni siquiera encontraré un lugar adecuado y que al final de la semana tendré que acarrear este carro con los pies descalzos….
Mas no he de perder la ilusión, pues incluso en otoño el rosal que esté bien cortado da flores preciosas para mi amada, como si fuese primavera. Además, en cualquier lugar, si cierro los ojos, veo tremolar como bandera su faz, su bellísima fisionomía,… con su estival sonrisa.
Siempre está aquí, en mi corazón, mi inmarcesible Primavera de junio. Mi Brisa pura de amor que me lleva loco como en carnaval….

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