martes, 12 de febrero de 2013

Una fiesta pagana


     Una noche de fiesta pagana, una velada desaforada de alegría, repleta de flores artificiales y orquestadas, con redobles de tambores y de fanfarria de cornetas, por chirigotas populares. Una noche de colorido tornasol, de tintes faciales, de animaciones exacerbadas inspiradas en Disney: Peter Pan y Wendy, Blancanieves o el jorobado de Notre Dame…; o en glotones y lascivo celibato: lujuriosos capellanes, obesos frailes y libidinosas monjas de labios ostentosos, zapatos de tacón y medias de redes… y perseguidos su promiscuo séquito… 

     Una fiesta, mi Amor, de risa y verso, de placer sonoro y recreo cromático, donde un loco e inspirado caballero persigue enamorado por una dama de belleza soberbia. Construir, mi Niña, un nido risueño que aúna los sueños de dos flores, roja y azul, que se sincera con el cruce de sus miradas y que comparte el aloque que rezuma de sus labios. Hasta el amanecer gozando de la traviesa picardía o de la sedosa ternura, con frases que puyan la sonrisa y hienden el corazón. Exhaustos al desenfrenarse entre los giros y los brincos de las verbenas populares. 

     Conquistarte, amado Tesoro, con los ojo pintados de negro sobre fondo de oro que deja caer una, solo una, gota de lágrima diamantina y con una nariz roja, intensa y sincera de payaso. Seducirte con sonrisa brutal, de oreja a oreja, con amor dulce de merengue para tu gran corazón… 

     Rodeados de sátira y de burla franca, emerge la falsedad del hombre y nada se finge…. 

     Y tú, Vida mía, y yo, disfrazados y sin miedo de que nos reconozcan, entrelazados como sarmientos de vid, toda una noche, expresando cuan embrujada tenemos de amor las almas.

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