sábado, 9 de febrero de 2013

Sana sanita


     Bueno, mi Vida, voy a ver si abro el grifo del fregadero, es mi quehacer de los viernes: la casa. Por supuesto a ti, hoy y muy a pesar mío, te lo tengo vedado y pido perdón por usar hoy esta palabra que en nuestro léxico particular no tiene lugar, no se volverá a repetir o al menos de forma habitual; no habrá más intervenciones de bisturí. Mi Niña, comprenderás que ni una simple gota de agua debe penetrar por esos puntos, si acaso sólo por prescripción médica puedes humedecer la sutura y, por supuesto, si es profiriendo afable y cómico hechizo de “sana sanita, manita de Dama, si no sanas hoy sanarás mañana” junto a un beso con los labios casi secos. 

     ¿Qué tal estás?, hay gente que se marea con estas atenciones, pero sé que no es tu caso. No sabes cómo me agobia no poder hacer nada, me gustaría tanto depositar un dulce beso y, ni que decir tiene, darte un torrente de mimos. Lo que sí puedo hacer y hago con mucho gusto es, mientras tomo un vaso de café, o mientras escucho la música, o recojo la cocina, o hago la comida o salgo a la terraza a relajarme con el cielo; enmendó mi frase anterior, hago con mucho AMOR pensar en ti, sólo pensar en ti.

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