jueves, 21 de febrero de 2013

Ufffffffffffffffffff




     ¡Ufffffffffffffffffff! mi amor, esta mañana al pasar estaba el espacio  vacío; ningún otro se había atrevido a ocupar ese lugar. Al verlo vacío, sentí un fuerte escalofrío; era mi alma que te llamaba porque sentía la soledad de mi corazón. No me iluminaba tu sonrisa y en mi rostro se marcaba la ausencia de tus gestos. Entonces, el día tiene una sola estación, fría y desolada que intento alejar con el rumor de los niños que me aguardan. ¡Ufffffffffffffffff! Tengo que dejar de mirar ese espacio vacío, sé que existe un alfabeto del silencio pero no me han enseñado a deletrearlo. Miro en mi interior y estás ahí, recorriéndome como una rueda de punta a punta. Estás conmigo, me tranquilizo y mis manos alargan caminos de caricias. Miro de nuevo y entonces me doy cuenta, mi vida, de que no miden lo mismo las distancias llenas que las distancias vacías. 


Buenas noches príncipe de mi alma, rey de mis pensamientos y dios de mis sueños.

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