Así es esta revuelta verdad que de cada coma surge, un aliento, un suspiro o un penetrante beso. Así es y así me acecha, desde el origen del día, surges desde el replegar de las sábanas, atareada incluso antes del desayuno, y así, durante toda la jornada, con ubicua dilección te persigo en mi pecho y te contemplo desconcertado de deseos.
No me siento una pobre barca errante en mi Mar azul, sino cálido corazón que, en armonía a un sueño hecho realidad, se mece entre sus olas con adherencia escrita, sin esconder vocal alguna que encierre sinceridad y ternura. Así, feliz y a diario, en su ampolla de vidrio guardo con mimo nuestro interminable papel. Continuando la pasión de ayer y ansiando que mañana haya más tiempo para dilatar hasta los confines cuanto, mi Vida, cuanto hoy te quiero. Prosigo el trazo por ti definido, nuestro camino sin sombras, conquistado el posible acerbo a golpe de delicada poesía, blandiendo la rima, con la energía descomunal del amor.
Esto, mi Vida, no sólo constituye en mí algo nuevo y desconocido es más, es una claridad original que me sosiega y me ciega sin dañar. Esto, tu enorme Corazón, me crea y erige entre la brisa perfumada de hermosa una bellísima Vida, una galerna de pasión que vitrifica mis ojos ante mi excepcional Mujer, un orden fino y cortés de manos de una formidable Mujer.
¡Oh! miga de pan para una paloma, mi polen de lirio para mi Amapola.

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