Ohhhhhhhhhhhhhhh!!! Este amor que no puede traerte desde lejos, que no te vuelve carne, risa… Este amor que es incapaz de abrazar lo que más desea, lo más mío; incapaz de acariciar tu piel distante. Este amor que solo alcanza a repetirme por quién vivo, que respiro por este amor invulnerable y sin rutinas. Y aún ausente, eres mi presencia más cálida, mi más pura nostalgia.
Se acerca la hora en que se suprimen los abismos de mi corazón porque llega mi Señor de la Apacible Ronda permitiéndole al tiempo transcurrir sobre nosotros sin rozarnos, pero juntos. Él llega del lugar más tierno de la noche y su aliento esencial me sustituye llevándose el contorno preciso de las cosas.
Caracola, ahora que te invoco vuelvo a embriagarme de un instante de cielo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario