martes, 5 de marzo de 2013

Hola mi Niña

     Hola mi Niña, aquí estoy. Disfruto de un ratito para alejarme de los cotidianos quehaceres y dedicar toda mi atención a la agradable escritura. Así es, agradable, placentera y absorbente, porque es para seducir de forma alegre a la Mujer que quiero, para escribirte de forma risueña y cariñosa, con todo mi amor.
     Sembraré sobre el papel, en la blanca y natural nieve hecha de la celulosa de los mismísimos árboles, mi semilla baladí. No deseo usar sedal de oro, ni componer preciosa vidriera de alabastro, sino, tan sólo, me urge diseminar el embrión que crece en mi pecho al son de tu alma. De esparcirlo sobre esta cuartilla para que disfrutes de él, de lo que tú en mí consigues.
     Soy germen de cutícula fina, que se ceba con tu golosa dulzura. Mi Vida, si acaso, de tanto quererte, percibo que no soy capaz de acopiar toda la brutal sabia con la que tu seno me mantienes y por ello merma mi melosa ternura, suplicaré, a la vida misma, que me conceda un trivial deseo, -tener suficiente fuerza para que mi embrionario y servicial corazón, aunque sufra, se someta al vicio, casi bruto, de sacar jugo del suelo, del cielo e incluso del sueño-. Para crecer exuberante y compartir la existencia en el jardín de mi Amapola.

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