viernes, 8 de marzo de 2013

Felicidades


     Es posible, Amada mía, que el tiempo pase por ti, que vueles sin posarte y que exhausta, sin ni siquiera reposar una miaja, prosigas ufana y yo, mientras tanto, resida aquí despreocupado, sin apreciar cuanto te entregas y sin agradecer todo lo que nos amas… 
     En verdad, Mi Niña, tu tarea me pesa y me ahoga, pues me veo impotente al no ser capaz de aligerar tu lastre y es más, mucho más, conociendo todos los cabos que perennes enjarcias a tu dorso, me quedo atónito cuando sacas fuerzas, de no sé donde, para ovillarlos todos perfectamente. Los anzuelos aunque duelan, ya sean de cáñamo o de sedal, ninguno discriminas y con amor los riges semejantes hasta altas horas de la noche. 
     Tres años, mi Vida, y mi corazón brinca más mozo que nunca… es por cuanto me tú me das, por la denodada y desinteresada entrega de tus finas manos, que se marchitan por los demás sin esperar nada a cambio.
     Divina pues aunque la tempestad no amaine o el Sol luzca tanto que invite a pasear, si resta labor por hacer, tú sin miedo al temporal estás ahí o decidida y sin envidia te retiras aquí y, sacando mirtos blancos a través de tus labios, no quedas ni un rescoldo por recoger.

No hay comentarios:

Publicar un comentario