Bebo la saliva de tus labios, la miel de tus hontanares. Locura que me lleva a libar con exasperación el sedoso estigma de mi flor. Pletórico, exprimo todo mi verso de amor y derrito hasta la última lágrima de tinta. Es manuscrito pulso en una botella que naufraga en piélagos de ensueño. Delicada palpitación de estambre que fecunda el inmarchitable pistilo de mi Amapola.
viernes, 16 de junio de 2017
Tarde de helados
De postre y para todos, un copón gigante, digno de señores importantes, con bolas de menta, vainilla, chocolate y fresa y con barquillo de galleta para dar a probar a mama. El fondo de la copa untado con caramelo de limón y menta para detener la temperatura durante la estupenda tarde.
A mama le retiro la nata, y por ello te suplico disculpas, pero es tan hermosa que te debo aconsejar, pero si la deseas me rindo, pues eres absoluta dueña de mi todo. Así, para mama, un cáliz de escarcha tan fría que condense el rocío de Groenlandia, con limón y menta y con un dedo de limoncello y unas gotas amargas de Martini blanco.
Todo servido en palco para Reina, en Groenlandia, donde el calor sea un simple Sol Ambulante.
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