domingo, 11 de junio de 2017

La Luna y el Lobo


Ya se levanta la liviana Luna

del vientre de madre tierra,

despereza tras ígnea bruma

y hermosa se cubre de velos

níveos y se acicala con halo

irisente. Así, desde su cielo,

ampara en dulces sueños

a las almas que destierran

su yacente cuerpo. Un viaje

astral que roza los luceros

del cosmos y logra pasajes

utópicos al revivir el amor

olvidado, la mirada perdida,

la carantoña estremecedora

y el beso…, el beso sincero.



Avasallando los esfuerzos

camino bajo el universo.

No…, aun esté macilento

de dar cientos de versos,

de devaneos de locura,

de hazañas bajo los paisajes

de Whitman y de sentimientos

de pecho para las criaturas.

Incorporo mi existente

espíritu y busco cientos

de sílabas en la cultura

selenita, de la llena Luna.



Se celan luceros insondables

y se desennegrece el tártaro,

mas se ensombrece mi noche.

Pálido albear, la interminable

bóveda que te desenmascaro

en esta tiniebla no es derroche

de letras sino oculta conducta

que brota al aullar a la Luna.


Un ávido deseo de andar.

En la opalescente dehesa

se dibujan, se reproduce

la llama fatua de antaño,

alusión que urdió un daño.

Pero ahora, ansío flotar

como una ligera pavesa,

volar para lograr grabar

una mácula sentimental,

gemas de gotas de cristal

de una risa que transluce

en generosa hilaridad….


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