Bebo la saliva de tus labios, la miel de tus hontanares. Locura que me lleva a libar con exasperación el sedoso estigma de mi flor. Pletórico, exprimo todo mi verso de amor y derrito hasta la última lágrima de tinta. Es manuscrito pulso en una botella que naufraga en piélagos de ensueño. Delicada palpitación de estambre que fecunda el inmarchitable pistilo de mi Amapola.
sábado, 17 de junio de 2017
Menesteres olímpicos
Seguro que ha sido un día de menesteres olímpicos, servir y servir tantas mesas y a tanta gente. Claro que no recuerdas las caras de la primera mesa, hasta olvidaste dónde está la puerta de la cocina. Trabajas hasta bien entrada la tarde y sin apenas dormir por el calor, madrugas para sacar un extra, comes de pie y sin descansar…, pero sé que estás acostumbrada a echar horas de más e, incluso, a cabecear en un rincón para sacar fuerzas de flaquezas.
Sé que no te gusta tanto trajín y que tus ojos naufragan en el sudor, mas asumes que tu oficio es irremediable. Aguardas detrás de la puerta, atiendes las suplicas de los comensales, sus aguas, sus refrescos…, amontonas los platos. No tienes ni un santiamén libre, ni un ratito para detener la galopada de atender a todos, seguro que se te seca el manantial de tan dulce saliva; árida boca de mi Amada.
Si contabilizas cuántos pasos has dado, a cuantas personas has atendido y lo compararas con la remuneración, reiras por vergüenza de tan irrisoria cifra. Mi hermosa Mujer, mereces muchísimo más, debes de percibir un sueldo particular, y no por servir sino porque posees una sensibilidad especial, porque eres diferente, una dama capaz de seducir a la Luna, de porte perfecto, esculpida al fuego de la pasión y en las orillas de los espejismos…
No te preocupes, mi Vida, que en casa seré solícito esclavo. Comenzaré por lavar tus delicadas prendas, lo haré a mano, con perfumado norit, para que cuando vayas convenzas de que eres especial, Vida mía. Las demás tareas las realizaré con disciplina diacronía, imaginaré tus ilusiones y los deseos de los niños y forjaré mis huesos para atender todos vuestros ruegos.
No habrá descanso por mi parte, pletórico de cariño y alienado, me enredaré con el oficio de complacer, tengo que gratificar el extraordinario amor que me brindas. Así, seré contable de los dedillos de tus pies, los relajaré a besos, descansarán en chanclas dignas y reposarán sobre puff mullido. Mis manos, las yemas de mis dedos, te conferirán la energía perdida, horas y horas laxando tus tendones, tranquilizando tus articulaciones y abriendo cada enloquecedor poro de sedosa piel. Todo, mi Vida, para que te abandones hacia el poniente de los sueños, para que inventaríes cada esquina de tu particular Luna, para que con el rosado unicornio que vive en tu corazón galopes de estrella en estrellas en nuestras mansas noches…
BESOS MI VIDA.
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