Bebo la saliva de tus labios, la miel de tus hontanares. Locura que me lleva a libar con exasperación el sedoso estigma de mi flor. Pletórico, exprimo todo mi verso de amor y derrito hasta la última lágrima de tinta. Es manuscrito pulso en una botella que naufraga en piélagos de ensueño. Delicada palpitación de estambre que fecunda el inmarchitable pistilo de mi Amapola.
viernes, 16 de junio de 2017
Rocío de remotos sueños
Aunque no te resulte higiénico y, quizás, embarazoso. El almohadón y las sábanas de estas noches son cadenas de rumores, pues navegaste en sueños que se condensaron en estas prendas. Dormiría abrazado a esa alhaja de hilachas que, como cofre que atesora rocío de remotos sueños, guarda el sudor seco de todas tus dulces noches.
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