Bebo la saliva de tus labios, la miel de tus hontanares. Locura que me lleva a libar con exasperación el sedoso estigma de mi flor. Pletórico, exprimo todo mi verso de amor y derrito hasta la última lágrima de tinta. Es manuscrito pulso en una botella que naufraga en piélagos de ensueño. Delicada palpitación de estambre que fecunda el inmarchitable pistilo de mi Amapola.
sábado, 17 de junio de 2017
Qué bien se está en la calle
Que bien se está en la calle. Ha llovido y, como el pasto está seco, hay un aroma a heno húmedo que revela una realidad muy distinta a la que gozamos en casa. Dan ganas de dejar todo atrás y caminar como un ermitaño por los confines del mundo.
También acompaña una Luna rojiza tas velos de finas nubes. Con la fragancia del heno y la tenue luz de la Luna me afloran deseos de asir tu mano y pasear en el silencio de la noche.
Dos luceros desnudando sus secretos... En esa paz te contaría como fue mi vida anterior, lo golfillo que era, el esfuerzo que hice para sacar la carrera y lo feliz que soy con mi José y con mis amigos.
Pero ante todo abriría los dos hemisferios de mi celebro, sabes que están a tu absoluto servicio. Todos mis sentidos a tu alrededor. Sí, Patricia, mientras vinculases tu vida a la mía, con detalles de niña, de moza y de madre, te sorbería a través mis ojos, por los poros de las yemas de mis dedos e, incluso, oliendo el ensueño que retiene tu cabello.
Minuciosa atención para más tarde, para mañana y pasado mañana, para la semana siguiente y para año tras años, lograr que consigas tus sueños, apoyar tu felicidad y dadivar los aniversarios, los recuerdos, los primeros, segundos y ulteriores besos.
PARA DARTE AMOR.
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