Bebo la saliva de tus labios, la miel de tus hontanares. Locura que me lleva a libar con exasperación el sedoso estigma de mi flor. Pletórico, exprimo todo mi verso de amor y derrito hasta la última lágrima de tinta. Es manuscrito pulso en una botella que naufraga en piélagos de ensueño. Delicada palpitación de estambre que fecunda el inmarchitable pistilo de mi Amapola.
viernes, 23 de junio de 2017
Si pudiese me tomaría la tarde libre
Si pudiese ya me tomaría la tarde para estar contigo, me quedaría aquí, cosechando palabras que exterioricen mis sentimientos. Sí, aquí, frente a ti, encarnando eternamente tu lindo nombre.
Mi Amor, si tuviese la tarde deshojaría pétalos de una margarita de ensueño y, con cada -me quiere-, acariciaría la claridad de tu belleza y te diría murmurando, sin prisas y mirando tus ojos, que en la cuna de tu pecho se aloja mi corazón, que mi vida ya no me pertenece y que tú, Amor mío, eres ilusión, eres mi perenne sonrisa.
Mas, con cada funesto pétalo de -no me quieres-, una niebla cerrada rodeará mi cuerpo envanecido y, llorando como el que muere, desangraré toda mi tinta de amor, agotaré mi nostalgia hasta desconcertar el corazón de mí Mujer, mi único Amor… Patricia.
Así, esta cascara sin corazón propio, pierde la razón y se inunda de la dicha que siente, del bienquerer que tú le brinda, de la hermosa dádiva que rescata de tus fotografías, de tu sonrisa, de tu mirada abisal y de tus finos, rosados y dulces labios…. Patricia, ahogaría mi añoranza en la mar de tu boca… TE QUIERO.
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