Me gustaría quedarme desnudo,
tal cual vine a este bello mundo,
y así, limpio, unirme a tu cuerpo
con los sentidos atados a los tuyos.
¿Estoy listo?, ya respiro sin apuro
con tu pecho y me acostumbro,
blanqueo íntima piel, la redibujo
sensible y al olor me acostumbro.
Destapo origen, lo limpio para mí,
y veo recuerdos de una piscina azul
de una mujer bronceada con la luz
del Sol, fundida en bronce y oro, sí.
Nadie hurgó ese laberinto, cuentas
de su vida se atesoran en un baúl
de sueños, tamaño amor es puerta
de inmenso corazón. Su vida cuenta
de días y meses, semillero de alegría,
de gozo, de ilusión y de tierna poesía.
Mis días son álgidos y las noches cálidas,
respiro esencia esperando a la crisálida
que altera mi sangre, me abrazo al rocío
de las lágrimas, al vaho de los suspiros,
al hiriente desconsuelo del pecho, al frío
invisible de la soledad y anulo mi miedo
de desamor con palabras vagabunda.
Son de cariño a los de besos húmedos.
Ni es duelo ni siquiera es un sueño.
Perdón, pues sincero me muestro
al corazón que busco y secuestro.
Soy Cupido que agota su tiempo
entre nubes singulares del cielo,
lanzo deseos en flecha de acierto
que buscan un corazón perfecto.
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